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Ait Khamouch: de la patera a las medallas

Ait Khamouch, el atleta que llegó en patera, logra la plata.
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  • El atleta llegó a España hace seis años tras cruzar el Estrecho en patera
  • Khamouch ha logrado la plata en 1500 metros y el bronce en los 800
  • Su historia es un ejemplo de esfuerzo y superación

Ampliar foto khamouch levanta su dedo índice izquierdo al aire tras acabar segundo en la final de 1.500 metros de los Paralímpicos de Pekín.

khamouch levanta su dedo índice izquierdo al aire tras acabar segundo en la final de 1.500 metros de los Paralímpicos de Pekín.EFE / Javier Regueros

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Abderraman Ait Khamouch, marroquí nacionalizado español, ha logrado la plata en los 1.500 metros de los Juegos Paralímpicos. Su historia es un ejemplo de superación e integración.

JORDI TOMÀS / AGENCIAS  Además de medallas y triunfos, el mundo del olimpismo nos muestra también historias que hablan de lucha y superación. La vida de Ait Khamouch es un ejemplo de ello. El atleta español, de origen marroquí, ha conseguido la plata en los 1.500 metros y el bronce en los 800 metros en los Juegos Paralímpicos de Pekín 2008.

"Si quieres la miel tienes que aguantar las picaduras de la abeja", afirmó Khamouch tras quedar segundo en la carrera reina del medio fondo. Tras sus palabras se desprende una vida llena de esfuerzos, que han encontrado recompensa con la gloria de las medallas.

Nacido en 1986 en la desértica Mellab, la miseria fue quien dejó a Ait sin su brazo derecho a los ocho años, cuando cayó a un pozo y la falta de asistencia sanitaria adecuada desembocó en una gangrena y en la posterior amputación.

La miseria también empujó al joven deportista a abandonar su país y marchar hacia a España en una patera cuando aún era adolescente. En sólo seis años ha pasado de ser un ilegal a un admirado deportista. "Ha sido un tiempo largo, de sacrificio, de luchar", afirma Khamouch.

  • Un atleta con mucha fe
En la carrera de 1.500 metros, el atleta pasó la línea de meta con la mano izquierda apuntando al cielo para dedicar su medalla a Dios. "Yo creo en Dios, no soy practicante de ninguna religión, pero creo en algo superior a mí".

Pero además de en esa "fuerza superior", el atleta tiene fe en su capacidad de seguir adelante superando cualquier obstáculo. De raza le viene al galgo. Su madre, en el desierto, también se buscó la vida para ver su final en medio de las dunas, el calor y los camellos.

"Allí no hay nada de esperanza, en España he encontrado todo lo que buscaba". El deportista tiene a un hermano de 15 años, que también es atleta, viviendo en un centro de acogida en el País Vasco. "Yo le ayudo en lo que puedo", señala el fondista, que envía a sus padres unos 100 euros por trimestre con lo que ahorra gracias a la beca ADO.

A diferencia de las ¿superestrellas¿ de los Juegos como Phelps o Bolt, Kamouch sabe que la gloria paralímpica es efímera y poco lucrativa. Por eso asegura que seguirá estudiando, seguramente informática, para poder buscarse un medio de vida, ya que la vida del deportista es "muy corta".

Pese a ello, intentará en estar en Londres 2012 y lograr nuevos triunfos. Confía en que alguien quiera ser su patrocinador tras estos Juegos para poder seguir entrenando y compitiendo. ¿Complicado?, quizás, pero Khamouch no se arredra ante las "picaduras" de la vida.
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