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Al otro lado, en Turquía miles de personas esperan la oportunidad para cruzar a Europa. Una oportunidad cada vez más difícil viendo el refuerzo policial en las fronteras. Sirios y yemeníes denuncian que la policía griega les ha robado todo lo que tenían y después los han devuelto al otro lado de la frontera, a Turquía. Un equipo de Televisión Española está en un punto de entrada a Grecia, también bajo un férreo control de seguridad turco.

Miles de migrantes y solicitantes de asilo tratan de cruzar a Europa por la frontera entre Grecia y Turquía. Lo hacen después de que  Ankara haya abierto las puertas. Ha roto su acuerdo en materia migratoria con la Unión Europea como medida de presión en el conflicto sirio. La situación es dramática. Ayer mismo un niño murió al caer de la embarcación en la que viajaba. María Jesús Vega, portavoz en España de ACNUR, ha asegurado que se está abusando del uso de la fuerza en la frontera. Afirma que no hay base legal para suspender el derecho de asilo y reconoce que Grecia necesita más apoyo, no sólo económico, para hacer frente a la crisis migratoria. 

La Unión Europea firmó hace cuatro años un convenio con Turquía por el que ha pagado, al menos, 6.000 millones de euros. Los políticos europeos no han renovado el acuerdo y el presidente de Turquía, Tayyip Erdogan, ha mantenido hasta ahora a los cuatro millones de refugiados que ya no está dispuesto a contener en su territorio. El gobierno turco no sólo exige los 30 millones de euros que calculan les ha costado mantener a estoslos  refugiados sirios, sino que ha mostrado su hartazgo con Europa tras la no intervención de la OTAN después de la muerte de 35 de sus soldados en la guerra de Siria. 

La inmigración y los refugiados vuelven a ser un problema grave e inmediato para la Unión EuropeaTurquía ha abierto sus fronteras para dejar pasar, via Grecia y Bulgaria, a miles de refugiados de la guerra en Siria. Es una forma de presionar para que la OTAN y la Unión Europea se impliquen más en ese conflicto y para recibir más ayuda para atender a los miles que están en su territorio. El presidente turco advierte a la unión que tendrá que compartir la carga. Los refugiados vuelven a ser los grandes perjudicados de toda esta situación, y utilizados como moneda de cambio. Ruth Ferrero es profesora asociada de Ciencia Política de la Universidad Complutense, y experta en migraciones y Balcanes. En su opinión, la Unión Europea tiene que hacer principalmente dos cosas: primero cumplir la legalidad y los acuerdos de Ginebra, y después no confiar en Erdogan.

Grupos de vecinos acosan a periodistas y ONG que rescatan a migrantes tras la apertura de la frontera con Europa de Turquía. En tierra, la Policía griega dispersa con gases y humo la entrada de migrantes. "Es una invasión turca", según el Gobierno griego, que ha suspendido durante un mes el derecho a solicitar asilo, lo que la ONU le recuerda que es ilegal.

"He abierto las fronteras y no paran de llamarme", decía hoy el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan. La presión también se intensifica sobre las islas del Egeo, ya que en las últimas 24 horas han llegado mil personas a Lesbos Quíos, donde ya viven en condiciones deplorables más de 40.000 refugiados y migrantes, hacinados en campos y sin opción a ser trasladados al continente. Hoy moría un menor de edad al volcar su embarcación frente a unas costas donde pequeños grupos organizados de ultraderecha protestan contra la acogida de migrantes.

La situación en la frontera entre Grecia y Turquía es insostenible, especialmente en las islas del Egeo como Lesbos o Quíos, donde miles de refugiados ya viven hacinados en campos y sin posibilidad de ser trasladados al continente. Miles de personas refugiadas se acercan a las costas griegas para poder entrar en territorio de la Unión Europea después de que Erdogán, presidente de Turquía, abriera las fronteras para presionar a Europa. Hoy un niño ha muerto ahogada al volcar el bote en el que viajaba cuando intentaba alcanzar la isla de Lesbos (Grecia) y un hombre ha fallecido en la frontera. Las autoridades griegas están respondiendo con antidisturbios para impedir la entrada de migrantes. En las costas, grupos organizados de ultraderecha atacan a refugiados, periodistas y miembros de ONGs. Hablamos con Malen Garmendia, coordinadora de ZaporeakONG guipuzcoana que opera en el campo de refugiados de Moria (Lesbos). El equipo de la ONG fue atacado por miembros de ultraderecha. "Destrozaron la furgoneta, nos pincharon las ruedas, abrían las puertas para arrastrarnos fuera y darnos una paliza...", cuenta Garmendia. Además de atacar a miembros de ONGs, estos grupos de extrema derecha impedían de forma violenta el acceso a la costa de la embarcaciones con personas refugiadas. "Esta agresividad que vivimos nosotros ayer puntualmente, los refugiados tienen que vivirla diariamente" cuenta para el 14 Horas en Radio Nacional. "Las condiciones aquí son muy muy precarias y la situación es insostenible. Son campos de concrentración". 

Miramos a la situación que se vive en la frontera entre Grecia y Turquía donde miles de refugiados tratan de entrar en territorio de la Unión Europea, después de que el ejecutivo de Ankara haya dejado abiertos los controles de acceso. Atenas ha endurecido temporalmente la tramitación de peticiones de asilo como medida disuasoria. Representantes de los gobiernos turco y griego van a acompañar al presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, en su visita a la zona.

Se cuentan por los miles los refugiados que desde el jueves han ido llegando desde Turquía a las puertas de Grecia. La apertura de puertas en Turquía se produjo el mismo día en que más de treinta soldados turcos perdieron la vida en Siria, en un bombardeo y el presidente turco Recep Tayyip Erdogan decidió que ya no frenaría a los refugiados que quieran llegar a Europa. Para parar todo ese flujo, Atenas ha cerrado los pasos fronterizos, donde se acumulan la mayoría de los refugiados, pero no sólo hace eso, sino que está realizando devoluciones a través del río Evros. 01/03/20

Dos días llevan los agentes de frontera de Grecia intentando contener al número de migrantes que Turquía está dejando salir del país y que pretenden llegar a Europa. Son mayoritariamente refugiados que huyen de la guerra en Siria y es una venganza de Erdogan que ha sufrido una derrota inflingida por el régimen de Bachar al Asad, y ahora quiere que Europa se ponga de su lado. Medio millar de esas personas que se amontonan ante la frontera norte de Grecia, llegaron a la islas de Lesbos por mar, el resto lo sigue intentando mientras Turquía va contando el número y afirman que 76.000 más se dirigen a ese paso. 01/03/20

Jesus Nuñez es codirector del Instituto sobre Conflictos Armados y Acción Humanitaria (IECAH) y ha valorado la situación creada por Turquía en el Informativo 14 Horas Fin de Semana, en su opinión es "una vuelta de tuerca que juega con la vida de desesperados, especialmente sirios. Estamos pagando las consecuencias de una política que le dio a Erdogan la 'sartén por el mango' para manejar prácticamente a su antojo este tema. Ergodan se siente presionado y está en una situación complicada no sólo con el régimen de Bachar al Asad, sino también con su teórico aliado Vladimir Putin. "Recurre a esta baza para presionar a Bruselas y se alinee con las posiciones de Turquía. Una medida que no podrá tener éxito por la decisión de Bruselas de mantenerse al margen". 29/02/20

La frontera de Turquía con Europa se ha convertido en una extensión de la guerra Siria por decisión de RecepTayyip  Erdogan. Grecia está pagando las consecuencias, de momento desde Turquía han partido 30.000 migrantes, mayoritariamente sirios, que intentan acceder a Europa desde ese país. La policía ha cargado contra ellos lanzado gas lacrimógeno, mientras los migrantes les lanzaban piedras. 29/02/20

Las autoridades griegas han asegurado este sábado que han evitado "más de 4.000 entradas ilegales al país" en las últimas horas tras la llegada de miles de personas a la frontera con Turquía por el anuncio del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, de que las abriría por el ataque a sus tropas en Idlib (Siria).

El ejército turco ha bombardeado 200 objetivos en el noroeste de Siria en las últimas horas. Más de 300 soldados del régimen de al Asad han muerto, según Ankara. Es la venganza de Erdogan por la muerte de una treintena de sus soldados en Idlib. Turquía busca el apoyo de la Unión Europea, a la que presiona cada cierto tiempo con romper el acuerdo migratorio para frenar la llega de refugiados.