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Con el 'Bréxit' empantanado, este viernes han saltado chispas entre los Veintisiete y el Reino Unido. Todo empezaba con un documento de embajadores sobre visados, en el que se habla de Gibraltar como colonia de la Corona británica.

El gobierno de Theresa May ha rechazado de inmediato ese cuestionamiento de la soberanía del Peñón. Nos lo cuenta la corresponsal comunitaria de RNE, María Carou.

El secretario de Estado para la Unión Europea (UE), Marco Aguiriano, ha asegurado que, aunque el Parlamento británico haya votado a favor de renegociar la salvaguarda de Irlanda, "no puede forzar a los Veintisiete a renegociar un acuerdo" ya que la salida del Reino Unido de la UE es una salida "que nadie le pidió". Aguiriano ha destacado que la primera ministra británica, Theresa May, tiene el "mandato" de la Cámara baja, pero ha recordado que el portavoz de la UE ha dicho en los últimos días que Bruselas no quiere reabrir el acuerdo. Aguiriano ha dicho además que cada día "estamos más cerca de un no acuerdo", una opción rechazada este martes por los diputados del Reino Unido.

La frontera entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda es la que mantiene encallados los acuerdos del Brexit. Los irlandeses del Norte votaron en contra de la salida de la Unión Europea, pero la mayoría de los británicos lo hizo a favor. Los controles y las aduanas pueden volver a la isla de Irlanda para separar de nuevo la provincia británica de la República de Irlanda. 

Este miércoles se cumplen 47 años del "Domingo sangriento" en el que 14 personas perdieron la vida a consecuencia de la represión del Ejército Británico en la ciudad de Londonderry, Derry para los católicos.  El domingo, familiares y activistas rehicieron, como cada año, el camino de aquella manifestación que acabó en matanza. El estadi británico reconoció que su ejército disparó primero a manifestantes que no eran una amenaza y ha pedido perdón. Los acuerdos de paz entre los dos bandos van a cumplir 21 años y todos temen que el Brexit los ponga en peligro. 

La primera ministra británica, Theresa May, ha presentado su plan alternativo del Brexit ante el Parlamento británico, aunque más que novedades, su propuesta pasa por tratar de negociar cambios sobre la salvaguarda diseñada para evitar una frontera física en Irlanda. En pleno bloqueo de la salida del Reino Unido de la Unión Europea, May no ha ofrecido ninguna propuesta nueva a los diputados, que debatirán y votarán las mociones sobre el acuerdo el próximo 29 de enero.

La primera ministra británica, Theresa May, presentará este lunes su plan en el Parlamento y se votará el 29 de enero. May propondrá firmar un tratado bilateral con la República de Irlanda con el fin de eliminar el aspecto más polémico del acuerdo negociado con Bruselas, la llamada salvaguarda para evitar una frontera física entre las dos Irlandas, que muchos parlamentarios conservadores ven como una manera de que el Reino Unido permanezca vinculado para siempre a las estructuras de la Unión Europea.

El presidente de la Cámara de los Comunes, John Bercow, se ha convertido en casi una personalidad mundial por su peculiar manera de controlar los debates en el Parlamento británico con sus gritos para llamar al "orden". Bercow, conservador y, según se rumorea, contrario al Brexit, lleva casi una década controlando la Cámara baja y se retirará este verano. 

La primera ministra británica, Theresa May, está apurando los plazos para tratar de salvar su acuerdo del Brexit en Reino Unido. El miércoles, tras sobrevivir a la moción de censura, May abrió una ronda de contactos con todos los partidos políticos con el fin de presentar su plan B el próximo lunes. Sin embargo, el Partido Laborista rechaza negociar con May hasta que descarte la posiblidad de un divorcio sin acuerdo. 

El mayor temor entre los socios de la Unión Europea es que el Brexit se produzca finalmente sin acuerdo, por lo que muchos se están preparando ya para esa posibilidad. Desde Bruselas no se cierran a retrasar la fecha de salida, pero esperan a que muevan ficha, primero, los políticos británicos.De hecho, Francia ha aprobado financiación para aliviar a los sectores más afectados ante un eventual divorcio sin acuerdo.