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El invento del penalti nació en 1930. Nace para evitar la fechoria en el área, luego se fijó el punto y apareció nuestra condena. Fallamos en México, Corea del Sur, Rusia y Catar. Las estadísticas están para romperlas y Sarabia, hasta ayer, había metido siempre un penalti. Para Pelé un penalti es una manera cobarde para meter un gol. Anoche, fuimos los más valientes del mundo y hay que pensar ya en el siguiente Mundial.

Marruecos, cuartofinalista tras eliminar a la selección española, ha salido a las calles para celebrar la victoria. La fiesta se trasladó a muchos países del mundo y ciudades como Madrid y Barcelona. "Es un orgullo para nosotros, es fútbol", señalaban los marroquíes. "Alegría a todo el mundo árabe y este deporte une", decían. En Bruselas o en Lille si se han observado altercados.

"Claro que soy un líder", decía Luis Enrique, seleccionador español antes de empezar el torneo. "Un entrendor con personalidad como yo influye a los jugadores", señalaba. "Todos los jugadores han hecho lo que les he pedido al 100% y he escogido los tres primeros lanzadores". "El castigo que tengo es no haber podido sacar más tiempo a Sarabia", decía. 

De celebrar siete a goles, a vivir la derrota en octavos ante Marruecos. "Viene la tristeza, la irascibilidad, cuando estamos tristes tenemos el pensamiento negativo autómatico, vemos todo en bucle, lo más catastrofista", señala la psicóloga Sarai Fernández. A los menos pasionales, no les afecta. "El fútbol no lo es todo, hay cosas más importantes", cuenta un aficionado.