Tras los terremotos que han asolado Siria y Turquía, han sido muchos los comercios que han abierto sus puertas para hacer de refugio a las víctimas de la tragedia. A través de los grandes ventanales, no parece que muy cerca de estos modernos comercios que acogen a los afectados haya manzanas devastadas y centenares de muertos y desaparecidos.
Kubra, universitaria, dice que ha perdido la noción del tiempo desde que le abrieron las puertas hace cuatro días. Uno de los camareros en ese momento era Mehmet. Cuenta que pasó 48 horas sin dormir atendiendo a la gente que llegaba.
Foto: TVE