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El exdictador panameño Manuel Noriega ha fallecido este martes a los 83 años. Noriega estaba hospitalizado desde el pasado mes de marzo en el hospital Santo Tomás de Ciudad de Panamá como consecuencia de un tumor cerebral, según han informado fuentes hospitalarias.

Noriega será recordado por uno de los periodos más turbios de la historia de Panamá: la dictadura militar (1986-1989).

Noriega alcanzó el generalato el 1 de agosto de 1983 y sólo 11 días después fue nombrado comandante en jefe de la Guardia Nacional, organismo que transformó en las Fuerzas de Defensa panameñas. Desde ese puesto se convirtió en el gobernante de facto del país.

El 20 de diciembre de 1989, cinco días después de que asumiera el puesto de jefe del Gobierno y declarara el "Estado de guerra", las tropas estadounidenses invadieron Panamá con el objetivo de detener a Noriega y "restablecer la democracia".

En la operación, denominada "Causa Justa", las tropas invasoras destruyeron los barrios populares de la ciudad, bastión de los partidarios de Noriega, y dejaron un número de muertos, la mayoría civiles, que oscilan entre los 2.000 y los 6.000 muertos, según quien facilite las cifras.

El 3 de enero de 1990, Noriega se entregó a las tropas estadounidenses. En septiembre de 1991 se inició el juicio ante un tribunal federal de EE.UU. que lo condenó a 40 años de prisión por narcotráfico y blanqueo.

Noriega logró sucesivas reducciones de pena a 30 y 20 años, por prisión preventiva y buen comportamiento.

En abril de 2004 Francia solicitó su entrega por la condena en 1999 a 10 años de prisión por lavado de dinero del narcotráfico con el que adquirió varias propiedades de lujo en París.

Noriega llegó en diciembre de 2011 a Panamá y fue recluido en la cárcel El Renacer. En diciembre de 2013 se le notificó el proceso por la desaparición del sindicalista Portugal, suspendido en 2015.

El 24 de junio de 2015, desde prisión, Noriega pidió perdón a todos los "humillados" o "perjudicados por sus acciones como comandante, en su nombre y en el de sus superiores y subalternos".

El Brexit y la necesidad o no de un pacto para abandonar la Unión Europea ha vuelto al primer plano de la campaña de las elecciones de Reino Unidos, tras varios centrada en el atentado de Mánchester, con los dos principales candidatos, la conservadora Theresa May y el laborista Jeremy Corbyn, exponiendo puntos de vista antagónicos en un programa de televisión que, a falta de un verdadero cara a cara, ha sido lo más próximo a un debate entre ambos.

Por separado, los dos han sido interrogados, primero por la audiencia y luego por el periodista Jeremy Paxman, en La batalla por el número 10, un programa especial de Sky News en el que la primera ministra ha asegurado que el país está listo para afrontar la salida de la Unión Europea, mientras que el líder de la oposición ha garantizado que Londres llegará a acuerdo con los Veintisiete.

"Vamos a negociar un buen acuerdo, pero lo que he dicho es que no alcanzar un acuerdo es mejor que uno malo. Tenemos que estar preparados para irnos", ha argumentado May, mientras su rival se decía seguro de cerrar un pacto: "Va a haber un acuerdo. Nos aseguraremos de que hay un acuerdo", ha recalcado Corbyn.

Las elecciones legislativas del próximo 8 de junio, que May convocó por sorpresa para ampliar su mayoría parlamentaria y reforzar a su Gobierno, se presentan ahora más igualadas de lo que parecía en principio: con un discurso de renacionalizaciones y contrario la austeridad, Corbyn ha reducido en más de la mitad, en apenas dos semanas, la distancia que separaba a su formación de los conservadores.

La aerolínea British Airways (BA) ha vuelto a operar sus vuelos casi con normalidad este lunes después de que el sábado un fallo informático provocara la cancelación de su programa de vuelos y el caos en aeropuertos de todo el mundo. Según datos proporcionados por el consejero delegado de la compañía, el español Álex Cruz, en una entrevista a la BBC, se han visto afectados hasta el momento 75.000 pasajeros en 170 aeropuertos de 70 países. Cruz ha descartado dimitir.

Cinco personas, según la prensa hondureña (cuatro según el balance oficial) han muerto y 25 han resultado heridas en una estampida ocurrida en el Estadio Nacional de Tegucigalpa (Honduras) antes del partido de la final de la Liga Nacional.

Los aficionados intentaron entrar violentamente en el Estadio Nacional durante la final entre el Montagua y el Honduras Progreso, que ganó el primero.