Enlaces accesibilidad
arriba Ir arriba

RESUMEN:

Émilie du Châtelet, una pionera de la ciencia que tradujo a Newton y fue amante de Voltaire.

TEXTO:

La historia la recordará a Émilie du Châtelet —siempre con retraso, siempre injustamente—como la traductora de Newton. Qué poco es eso. Porque no tradujo, recreó. No fue la copista servil del genio inglés, sino la intérprete francesa de sus luces y de sus sombras. Su traducción de los Principia Mathematica, publicada póstumamente en 1759, fue más que una versión: fue un nuevo alumbramiento. Ella misma añadió comentarios, correcciones, fórmulas. Se atrevió, en una Francia que aún recelaba del empirismo, a abrazar la física newtoniana como una dama que elige a su caballero y le arranca la espada de la duda.

Y sin embargo, antes de Newton, vino Voltaire. Fue su amante, su cómplice, su interlocutor. Lo amó y lo discutió. ¿Quién era, pues, esta mujer que escribía como un sabio y amaba como una llama? Émilie era muchas, todas a la vez. Era madre, amante, científica, filósofa, mujer de mundo y de gabinete. Discutía y tomaba chocolate en Versalles.

Si te mueves en autobús, ¿te has fijado en quién conduce? Ver a mujeres al volante del transporte público es un fenómeno bastante reciente, al tratarse de un sector tradicionalmente masculinizado. Chile es uno de los países que está llevando a cabo políticas para fomentar que haya mujeres conductoras. Su directora de Transporte Público Metropolitano, Paola Tapia, y las conductoras Cindy Venegas y Carolina Pérez, han explicado a Objetivo igualdad cómo es conducir en un mundo de hombres.

En abril de 2025, había 2.025 conductoras de autobuses en el transporte público, frente a unos 18.000 hombres, un 11% de la plantilla. Se ha avanzado mucho en los últimos años: en 2007, en Santiago, había solo 44 mujeres al volante. A través de las políticas de igualdad se ha impulsado la feminización del transporte.

Teatro Yeses cumple 40 años. El taller teatral que creó la entonces funcionaria de prisiones, hoy jubilada, Elena Cánovas, en la cárcel de Yeserías en 1985 para que las presas pudieran "volar" entre las rejas, continúa más vivo que nunca. Antes, para las giras, con funciones en teatros fuera de las prisiones, las internas salían esposadas y custodiadas por las fuerzas de seguridad. Ahora no es necesario porque no puede participar cualquiera. Deben haber cumplido al menos una cuarta parte de su condena, para tener un régimen con permisos penitenciarios, y buena conducta. Vivir privadas de libertad no es fácil, como reconocen las actrices presas, pero esta actividad les ha devuelto la autoestima y les enseña a manejar la frustración y a trabajar en equipo.

El 50% de los mensajes sobre feminismo en X (antigua Twitter) son negativos. Además, el aire que se respira en esa red es muy polarizado y el 98% de los perfiles ya están radicalizados. España es uno de los países donde más sucede. Así se desprende del análisis de ocho millones y medio de mensajes en X en 12 países de la fundación Llorente y Cuenca, el estudio "Sin Filtro".

Conducir autobuses y autocares, tradicionalmente, ha sido un trabajo de hombres. Sin embargo, desde hace algunos años, vemos más mujeres al volante. Nos hemos fijado en Chile, donde se están llevando a cabo políticas para incorporar a conductoras al transporte público. A muchas, esa estabilidad laboral les ha cambiado la vida.

En 1887, cuando el periodismo era un reino casi exclusivo de los hombres, Nellie Bly ejecutó su obra maestra: un reportaje que la inmortalizaría. Para conocer de primera mano la realidad de los enfermos mentales, se hizo internar voluntariamente en un Asilo para Enfermos Mentales de Nueva York. Durante diez días soportó humillaciones, maltratos y condiciones infrahumanas, experiencias que recogió en su crónica “Diez días en un manicomio”. El texto no solo puso al descubierto la desidia y crueldad del sistema, sino que desató reformas inmediatas y abrió la puerta a un periodismo encubierto, arriesgado y comprometido con la justicia social. Pero Nellie no se contentó con la denuncia. En 1889, en un acto que mezclaba la aventura con la estrategia, se propuso romper el récord del famoso personaje de Julio Verne en “La vuelta al mundo en 80 días”. Una diosa, una rebelde.