A Malick lo descubrieron haciendo lucha senegalesa en una playa de Gran Canaria. Hoy es jugador de lucha canaria y ha ganado la mayoría de los trofeos de su club.
Prácticamente la mayoría de equipos de Canarias cuenta con chicos migrantes entre sus filas. Más de 300 que están federados como Souleymane. Ayudan a mantener con vida la tradición. Si no fuera por ellos, en El Hierro sería imposible tener tres equipos. Cheika y Pape vinieron juntos en un cayuco y ahora, sobre este terrero, comparten un sueño: brillar en un deporte que les hace sentir como en casa.