Enlaces accesibilidad

Le querían muerto por escribir 'Las uvas de la ira'

RTVE
Le querían muerto por escribir 'Las uvas de la ira'
Una familia de migrantes acampa al pie de una valla publicitaria en California, años 30. Más de un millón de personas se hacinaban en las cunetas de las carreteras durante la Gran Depresión. RTVE

En la primavera de 1939, John Steinbeck temía por su vidaLas uvas de la ira llevaba pocas semanas en las librerías y ya había generado una tormenta: un congresista la llamó "una mentira deleznable y diabólica", agricultores de California quemaron ejemplares en la calle y la Asociación de Granjeros presionaba al autor para que eliminara pasajes del libro "utilizando métodos muy turbios", según sus propias palabras. La novela, la historia de los Joad, una familia de Oklahoma que lo pierde todo durante la Gran Depresión y huye por la Ruta 66 hacia una California que no los quiere, había tocado un nervio demasiado hondo.

El documental de La noche temática reconstruye ese momento y lo pone en conversación con el presente. Gavin Jones, profesor de Literatura en la Universidad de Stanford, y Susan Shillinglaw, biógrafa de Steinbeck y profesora en la Universidad de San José, explican cómo la novela nació de una combinación de periodismo de trinchera y rabia moral. Steinbeck tardó aproximadamente 100 días en escribirla, después de haber cubierto los campamentos de migrantes en California para el San Francisco News.

"No habría llegado a escribir Las uvas de la ira si no hubiera tenido una vena periodística", apunta Shillinglaw. El libro, explica, empezó como artículos de investigación con cifras de niños que morían al día y raciones de comida que faltaban, y acabó siendo la épica de una generación entera arrastrada por el capitalismo y la mecanización del campo.

John Steinbeck, fotografiado hacia finales de los años 30

John Steinbeck, fotografiado hacia finales de los años 30 GETTY IMAGES

La ira como combustible

La historiadora Marie-Christine Lemardeley, de la Universidad de la Sorbona, sitúa el motor del libro en la indignación: "Indignación pura y dura, ¿por qué aquella gente estaba en una situación tan terrible cuando había multimillonarios muy cerca?". Para Delphine Coulin, novelista francesa, el libro es un homenaje a la ira entendida no como derrota, sino como señal de vida: la prueba de que uno sigue en pie aunque lo haya perdido todo.

Tiene un reflejo inquietante en la crisis de las hipotecas de alto riesgo de 2008

El historiador Pap Ndiaye traza una línea directa entre los trabajadores migrantes de los años 30 y los empleados de Amazon que hoy recorren el país en autocaravana de almacén en almacén, "una especie de mano de obra flotante" que la empresa mueve según sus necesidades. Lemardeley va más lejos: la sobrecapitalización que destruyó a la familia Joad "tiene un reflejo inquietante en la crisis de las hipotecas de alto riesgo de 2008 en Estados Unidos".

Steinbeck no cambió una sola línea

Cuando el editor pidió a Steinbeck que suavizara el polémico final, en el que Rose of Sharon, la hija mayor de los Joad, amamanta a un moribundo, Steinbeck se negó en redondo: "No he escrito una historia agradable. He hecho todo lo posible para destrozar los nervios del lector". La novela ganó el Premio Pulitzer en 1940, se entrelazó con el imaginario de la Gran Depresión gracias a la película de John Ford. En 1962 le dieron el Nobel de Literatura. Cuando un periodista le preguntó si creía merecerlo, Steinbeck respondió: "Francamente no".

Steinbeck recoge el Nobel de Literatura en 1962

John Steinbeck durante su discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura en 1962. RTVE