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Primero de Mayo

Historia de la Fiesta del Trabajo y su evolución en España

  • La primera celebración legal del Primero de Mayo en la España de la Transición fue en 1978
  • El líder sindical Marcelino Camacho recuerda cómo celebraban esta festividad en la cárcel
Manifestación del Primero de Mayo de 1978 en Madrid, primera convocatoria legal tras la muerte de Franco.
Manifestación del Primero de Mayo de 1978 en Madrid, primera convocatoria legal tras la muerte de Franco. EFE
MANUEL REAL / ARCHIVO SONORO RNE

El Día Internacional de los Trabajadores, celebrado cada 1 de mayo en la mayor parte del mundo, tiene su origen en las luchas del movimiento obrero a finales del siglo XIX por la consecución de la jornada laboral de ocho horas.

Esta reivindicación, que hoy puede parecer básica, supuso en su momento un profundo conflicto social en un contexto de industrialización acelerada y condiciones laborales extremadamente duras.

En concreto, la fecha conmemora los acontecimientos de la revuelta de Haymarket, en Estados Unidos. En mayo de 1886, miles de trabajadores iniciaron huelgas en diversas ciudades del país para exigir la limitación de la jornada laboral.

En Chicago, las protestas derivaron en enfrentamientos violentos entre manifestantes y fuerzas del orden tras la explosión de una bomba durante una concentración. Como consecuencia de estos hechos, varios líderes sindicales fueron detenidos y, tras un proceso judicial muy cuestionado, cuatro de ellos fueron ejecutados, pasando a la historia como los "mártires de Chicago".

Este episodio se convirtió en un símbolo internacional de la lucha obrera.

Multitudinaria manifestación del 1º de mayo de 1920 en Madrid, con Pablo Iglesias Posse al frente. Se observa una pancarta con

Manifestación del Primero de Mayo en 1920 en Madrid Fundación Largo Caballero/EFE

En nuestro país, la implantación del Primero de Mayo estuvo marcada por importantes dificultades políticas. Durante la dictadura de Francisco Franco, la festividad fue suprimida y sustituida por el 18 de julio, fecha del llamado "Alzamiento Nacional", vaciando así la celebración de su contenido reivindicativo y orientándola hacia los valores del régimen.

No sería hasta la Transición democrática cuando el Primero de Mayo recuperó su significado original. A partir de finales de los años setenta, comenzaron a celebrarse nuevamente concentraciones y manifestaciones obreras, en un clima de progresiva normalización de las libertades públicas y sindicales. Desde entonces, esta jornada se ha consolidado como una fecha clave para la reivindicación de derechos laborales y sociales en España.

El microespacio de Radio 5 Diez minutos bien empleados emitido el 30 de abril de 2018 ofrecía una interesante cronología de esta efeméride desde sus orígenes hasta la actualidad, con especial atención a su desarrollo en España.

No obstante, la reinstauración de la Fiesta del Trabajo no estuvo exenta de ciertas resistencias. Como ejemplo ilustrativo, el programa de RNE Las ideas y los hombres emitido el 1 de mayo de 1976 recogía las opiniones del ideólogo vinculado al franquismo Emiliano Aguado, quien, en un texto leído por una locutora, expresa su rechazo a la implantación de esta festividad.

El autor arremete de forma crítica contra diversos colectivos, incluyendo a las mujeres, los artistas, los trabajadores, la comunidad gitana e incluso el pueblo italiano, reflejando el pensamiento ideológico continuista de una parte de la sociedad en aquel momento de cambio.

Tan solo dos años después, el 1 de mayo de 1978, sería la primera Fiesta del Trabajo legalmente reconocida por la incipiente democracia española. Dos años después, ese mismo día del año, Radio Nacional de España entrevistaría al que fuera figura clave del sindicalismo español durante la Transición española y fundador de Comisiones Obreras, Marcelino Camacho.

Camacho, junto a Nicolás Redondo, de la UGT, representó el liderazgo de un movimiento obrero que, tras décadas de represión, recuperaba su protagonismo en la vida pública española.

En la mencionada entrevista, rememora las celebraciones clandestinas de esta efeméride en el exilio e incluso en la propia cárcel de Carabanchel donde el líder sindical estuvo preso casi 14 años.

Como colofón, Camacho nos ofrece, además, un breve pero interesane análisis de la actualidad de la época que bien podría ser extrapolable a los acontecimientos que se están desarrollando en el mundo a día de hoy.