Tinta y viñetas, el cómic con nombre de mujer
- Aunque su presencia ha aumentado, con calidad reconocida, las mujeres continúan siendo minoría en el sector del cómic
- Documentos RNE se acerca a su obra y evolución a las 0 horas del lunes
A pesar de que el cómic ha sido históricamente un mundo muy masculinizado, las autoras siempre han estado ahí, presentes como dibujantes, editoras, coloristas... y lectoras. Pero mientras el cuerpo femenino, muchas veces hipersexualizado, ha sido un elemento recurrente sobre el papel, la voz de las mujeres ha quedado invisibilizada. Por eso es importante subrayar sus nombres, conocer las particularidades de sus obras y el espacio que les han permitido ocupar en el sector a lo largo de los años.
Ya a finales del siglo XIX, las ilustradoras Madame Girondella, Ana María Smith o Laura Albén estaban dibujando a una nueva mujer sobre las páginas de Blanco y Negro. En el nacimiento de la primera revista de tebeos en España, Dominguín (1915), figura Lola Anglada, que permanecerá décadas y dirigirá una de las primeras publicaciones para niñas, La Nuri. Otras pioneras coetáneas fueron Pitti Bartolozzi, la primera en desarrollar una saga de fantasía y aventuras, Canito y su gata Peladilla; o Josefina Tanganelli. Las tres asumieron el compromiso de acercar la cultura al pueblo y a las mujeres.
En la República ganan algo más de espacio y aparecen las llamadas noies del 'Cu-Cut', que sacaban sus gags en esa revista satírica catalanista y en la feminista Feminal.
Llegada la posguerra sobresale Rosa Galcerán, que trabajó en la colección Azucena. Y la editora Consuelo Gil, directora de Chicos y Mis chicas en una época en la que el tebeo fue prácticamente reducido al espacio infantil y con una brutal segregación de género. Series como Mary Noticias o Luisa plantean una renovación –aunque solo formal– en los 50 y 60, con las firmas de Carmen Barbará o Purita Campos, responsable de Esther y su mundo, que alcanzó gran éxito comercial.
Páginas de los cómics 'Cuaderno del cuerpo y el agua' (Mari Chordà y Montse Clavé, 1978), 'Canito y su gata Peladilla' (Piti Bartolozzi, 1934-1937) y 'Lo sabes aunque no te lo he dicho' (Candela Sierra, 2024).
Aún en dictadura, Nuria Pompeia es considerada la primera autora con conciencia feminista en su enfoque, plasmada en Maternasis y otros títulos. En la Transición, en plena efervescencia del underground, nace la denominada generación del compromiso, a la que pertenecen Mariel Soria, Montse Clavé y Marika Vila. Adquieren relevancia Ana Miralles o Laura Pérez Vernetti en esas décadas, en las que cobra gran importancia el cómic feminista y el fanzine. Esta historia de mujeres y viñetas sigue escribiéndose en la actualidad con creadoras como Ana Penyas, la primera en ganar el Premio Nacional de Cómic, en 2018.
Marika Vila y Elisa McCausland durante la grabación de este documental sonoro. RNE
El documental "Tinta y viñetas, el cómic con nombre de mujer", con guion de Libertad Martínez y diseño sonoro de Samuel Alarcón, cuenta con la participación de Elisa McCausland, periodista y coautora de Viñetaria, un libro sobre la historia del cómic hecho por mujeres. Intervienen también Noelia Ibarra, profesora titular de la Universitat de València y presidenta de la Sociedad Académica de Estudios del Cómic; Montserrat Terrones, editora de cómic y novela gráfica; y Marika Vila, creadora pionera y autora de Desokupar el cuerpo. Las voces de las mujeres en el cómic.
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