Los libros: una memoria viva en la que siempre cabe adentrarse
- El desconocido origen español del Día del Libro y su precursor, Vicente Clavel Andrés
- Rescatamos de nuestro Archivo Sonoro las voces de Darío Villanueva y Jorge Luis Borges y su amor a la lectura y los libros
Cada 23 de abril se celebra internacionalmente el Día del Libro, una conmemoración que, aunque el dato no sea muy conocido, tiene origen español.
Su impulsor fue el escritor y editor valenciano, fundador en 1916 de la Editorial Cervantes, Vicente Clavel Andrés, en un momento —1923— de auge del sector del libro: en torno a ese año nacen editoriales como Salvat o Espasa o se crea la Cámara del Libro de Barcelona y, posteriormente, la de Madrid, que acabarían fusionándose en el Comité del Libro, contribuyendo a que la cultura se consolidara como un asunto de Estado. En esta coyuntura, Clavel propuso dedicar un día al libro para fomentar la lectura y apoyar la industria editorial.
En 1926, la propuesta de hacer una Fiesta del Libro Español se convirtió en realidad mediante un real decreto promovido por el ministro Eduardo Aunós, cuya redacción fue obra del propio Clavel, y aprobado por Alfonso XIII. El 7 de octubre de ese mismo año se celebró el primer Día del Libro oficial, en coincidencia con el que se estimaba entonces era el día de nacimiento de Miguel de Cervantes.
15 de Octubre de 1926. Celebrando la primera Fiesta del Libro: Joaquín Álvarez Quintero; Francisco Rodríguez Marín; el Obispo de Madrid-Alcalá, Dr. Eijo y Garay; el presidente de la Real Academia, Ramón Menéndez Pidal; el ministro de Instrucción Pública, Eduardo Callejo, y Serafín Álvarez Quintero DIAZ CASARIEGO / EFE
La fecha cambia en 1930: las dudas sobre el nacimiento real de Cervantes y el clima otoñal que desaconsejaba la celebración de eventos al aire libre animaron a fijar la fiesta en otro momento. Así, se elige definitivamente el 23 de abril, fecha en que se creía habían muerto Cervantes (hoy sabemos que falleció el 22 de abril), William Shakespeare (según el calendario juliano) y el Inca Garcilaso de la Vega (realmente, se estipula que sucedió entre el 22 y el 24 de abril de 1616).
La celebración se caracteriza por el lanzamiento de novedades editoriales y la firma de libros por parte de los autores, en sus inicios particularmente en ciudades universitarias y especialmente en Barcelona, donde coincide con Sant Jordi y la tradición de regalar libros y rosas. Desde 1976, además, cada 23 de abril se hace entrega del Premio Cervantes, el galardón más importante de las letras en español.
En 1995 la Unesco declara esta fecha como Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor. Un año más tarde impulsa la iniciativa de la Capital Mundial del Libro, que distingue anualmente a una ciudad por su labor en la promoción de la lectura y la industria editorial. El título se concede entre el 23 de abril y el 22 de abril del año siguiente. Madrid fue la primera en recibir este reconocimiento en 2001 y, en la actualidad, la ciudad designada es la capital de Marruecos, Rabat.
Desde el Archivo Sonoro de RNE hemos querido recuperar la voz de dos grandes maestros para conmemorar el valor de la lectura y los libros en este día.
El primero de ellos es Darío Villanueva, profesor emérito de la Facultad de Filología de la Universidad de Santiago de Compostela, donde fue catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, y exdirector de la Real Academia Española (2014–2018): en el programa Ronda de actualidades, realizado por el Servicio de Transcripciones de RNE en 1989, nos habla sobre la actitud del lector frente a la ficción literaria.
Villanueva define el mecanismo de la ficción narrativa sobre el lector y los recursos de los autores para que este olvide que se enfrenta a un texto ficticio y, poco a poco, se vaya identificando con los personajes y los acontecimientos para, finalmente, incorporar la experiencia de la lectura de todo ese mundo que la novela propone al mundo particular de cada lector. Esta disposición del lector a aceptar lo inverosímil para disfrutar de la obra fue denominado por el poeta romántico Coleridge como "suspensión voluntaria del descreimiento". La lectura, en ese sentido, es una forma de entrega.
Además, el profesor expone dos constantes en la literatura del momento en que se le realiza la entrevista: la inexistencia de predeterminaciones ajenas a la literatura que controlen su producción y la recuperación del relato, es decir, de la narración pura y directa, y desestima la desaparición de la novela a causa de la competencia de la narración fílmica, ya que el lector y la sociedad siempre han necesitado y necesitarán voces que, a través de la palabra, narren tanto hechos reales como ficticios.
El segundo testimonio procede del programa especial Vive leyendo, emitido por RNE en 1985 con motivo del Día del Libro, presentado por Julio César Iglesias y con Antonio Gala como anfitrión. En él participa Jorge Luis Borges, entrevistado desde Buenos Aires: el escritor argentino afirma que el libro es el más valioso de los instrumentos humanos, porque prolonga la memoria y el pensamiento, y describe las bibliotecas como espacios donde dialogamos con las ideas del pasado. Recuerda su infancia entre libros y sostiene que la lectura exige una forma particular de atención. Concluye, además, que la cultura, como siempre, está en riesgo y que el libro sigue siendo una de las mejores herramientas para preservarla.
Si para Villanueva la lectura es, ante todo, un acto de entrega del lector, para Borges el libro es el preciado objeto que hace posible esa entrega: el puente entre la imaginación y la memoria, entre la experiencia individual y el legado cultural. No es casual que el propio Borges se reconociera en Alonso Quijano, quien decidió convertirse en don Quijote por la fuerza de los libros. Como señala Antonio Gala al despedirle, Borges encarna la esencia misma del libro: una memoria viva en la que siempre cabe adentrarse.
Joyas del archivo sonoro