Samantha Ballentines reivindica el término "travestí" frente a los americanismos: "Nos gusta más porque tiene historia"
- La polifacética artista ha sido la sexta invitada de CAPTCHA. El videopodcast, con Javi Hoyos
- Ser torero, amor por las espinacas o la bisexualidad: ¿detectará la IA la mentira de la humorista?
La multidisciplinar Samantha Ballentines se defiende sola en el mundo real y también en el de las redes sociales. Se lo ha demostrado al periodista Javi Hoyos en CAPTCHA. El videopodcast. La veterana en el universo drag defiende el uso del término "travestí" para huir de americanismos. "Nos gusta utilizar la palabra 'travestí' porque tiene historia", proclama la gaditana.
¿Cómo definiría Samantha lo que hace? "Entretener", afirma con rotundidad la humorista. Además de hacer reír a la gente, actúa, hace playback o lipsynk (sincronización de labios), charla en distintos pódcast... "Una travestí es 360 porque somos actores, somos actrices, improvisamos sin ir a una escuela de arte dramático. Sabemos interpretar y transmitir emociones con una canción que te puede hacer llorar, que te puede hacer bailar, que te puede hacer emocionarte...". En definitiva, hacen de todo y con mucho arte.
Sobrevivir a las redes sociales siendo drag
Samantha Ballentines tiene la suerte de no despertar mucho hate con sus publicaciones. "El 90% de los comentarios que recibo son buenos, son muy bonitos, son de agradecimiento incluso", confiesa ilusionada. Sí que ha tenido momentos en los que ha recibido algún mensaje hiriente, pero procura no pensar en ello y centrarse en lo positivo. "Gracias a las redes sociales he podido llegar a la gente fuera del colectivo que luego va a verme al teatro", sostiene. Eso sí: no tiene reparo en meterse en polémicas si los derechos sociales están en juego y asegura estar "muy orgullosa" de su huella digital.
"Antes de la pandemia yo era muy reacia a subir vídeos de actuaciones", recuerda para sorpresa de muchos. Tampoco era muy fan de hacer directos. Sin embargo, en medio del confinamiento, se unió a un grupo de compañeras y decidieron hacer lo que más les gustaba: entretener. "Y ya no lo pude dejar". Hablando de compañeras, Samantha no simpatiza con las que dentro del mundo drag se critican entre ellas. "¿Qué eres: artista o mamporrera?", se pregunta.
La huella digital, un recordatorio de los aprendizajes
Pese a ser una figura pública, la artista tiene su lado más íntimo. "Yo tengo mi Instagram personal, privado", confiesa a Javi Hoyos. "Me gusta mantener la fantasía. [...] También me ha valido para protegerme, para que no me reconozcan tanto", admite. Aunque la huella digital no le preocupa, sí recuerda algunas anécdotas que forman parte de su historia en redes sociales que ahora no compartiría. No obstante, las mantiene como un ejercicio consciente: "Si está ahí, ¿sabes qué es lo bueno? Que yo reconozca que la cagué y aprenda de mis errores". Prueba de ello es su perfil de Facebook, que funciona como su diario audiovisual desde 2010.
¿Cómo se dio cuenta Samantha Ballentines de que quería ser Samantha Ballentines? Su paso por Torremolinos (Málaga) y su primer drag show marcaron un antes y un después en su vida. Cuando volvió a su pueblo, recuerda que iniciarse en el mundillo fue muy "precario". Eso sí: tuvo claro desde el principio que una buena imagen lo era todo, así que sus estudios en artes gráficas y fotografía le sirvieron de mucho. "El marketing es muy importante", subraya.
La humorista apenas resalta los momentos de sufrimiento que ha vivido para estar donde está, aunque reconoce que ha vivido alguno: "Lo he sufrido poco porque, por suerte, la gente que me sigue me quiere mucho". Por ejemplo, menciona su paso por Top Chef: Dulces y Famosos, que acarreó algunas críticas. "Cuando salgo un poco de lo que es mi zona de confort y mis fanes, ahí sí que me ha caído mierda", admite.
Dos verdades, una mentira y relaciones extrañas
Javi Hoyos pone a prueba a la inteligencia artificial, que debe descubrir cuál de estas afirmaciones de Samantha Ballentines es falsa: "Yo de peque quería ser torero", "Me encantan las espinacas" y "Soy bisexual". Pese a lo extraño que pueda parecer, la "travestí más travestí de todo internet" quiso, por un breve tiempo, torear. "Yo cogía un paño de cocina de mi abuela, me ponía delante de la tele viendo los toros a torear y mi abuelo contentísimo", comenta animada. Su sueño se esfumó cuando su abuela reflexionó sobre el dolor que se les causaba a los toros.
El periodista no pierde el tiempo y reta a la artista a averiguar las cuatro cosas típicas de Torremolinos, qué herramientas hay en Photoshop o qué tienen en común elementos tan dispares como los ratones, Isabel Pantoja, un limón o un plato de nuggets. Samantha los resuelve más mal que bien, pero deja un mensaje mucho más importante para la audiencia: "Mientras que no sea para hacer daño ni crispaciones, subid a redes sociales lo que queráis, pero sobre todo que sea bonito, guay, divertido, algo para recordar, cariño. Seas creador de contenido como esta señora, seas una mariquita inquieta que te gusta viajar, que estés enamorada, que tengas familia... súbelo, cariño. Y que te pases por el forro los comentarios de alguien que está en su casa con un pijama de pelotillas muerta del asco, con una foto de perfil random que no es ni ella. Nunca te va a dar de comer ni nunca te va a dar nada, cariño. Sé feliz".