Túnez en dos días: noche en el desierto y atardeceres en teterías
- Eva Rojas y Carlo Cuñado se sumergen en la cultura de Túnez para mostrarnos la belleza del desierto del Sáhara y la explosión de sabores y colores de los mercados del Zoco de Medina y sus teterías.
- La vuelta al mundo en 80 Likes, todos los sábados en La 2 y en RTVE Play
A veces, lo único que necesitas es viajar a una ciudad con una cultura muy diferente a la tuya para enriquecer y ampliar nuestra forma de ver el mundo. Aunque en eso consiste viajar: conocer las tradiciones y costumbres que enriquecen a un país.
Y si algo tiene Túnez es riqueza cultural. Fue hogar de los cartagineses, romanos, árabes y otomanos. Sus paisajes y rincones parecen sacados de pinturas impresionistas y su gastronomía, teniendo muy presente el picante, es una mezcla deliciosa entre sabores mediterráneos y norteafricanos. Porque en Túnez, un día estás caminando por el desierto del Sáhara y al siguiente te estás bañando en algunas de sus playas de aguas turquesas. ¡Todo en un mismo viaje!
Si solo tienes un fin de semana para ver la ciudad, te ofrecemos un plan rápido para que no te pierdas lo más importante.
ATRAVESAR EL DESIERTO DEL SÁHARA
Da igual si te gusta la aventura o no, aquí no hay miedos, pasar una noche en el desierto es una experiencia obligatoria. Pero vamos a ir paso a paso, porque Eva Rojas realiza el itinerario perfecto en La vuelta al mundo en 80 Likes, junto a la mejor guía posible, Leila Tekaia o como le gusta que la llamen "Una mujer del desierto". Esto es todo lo que tienes que hacer un día en el desierto:
1. Las ropas del desierto
Primero, hay que ir adecuadamente ataviado para esta aventura. La protección es lo primero. Seguro que has visto el típico pañuelo que nos cubre la cara del sol y la arena, se llama Chèche, pero además, existen unos zapatos especiales para caminar por el desierto. ¡Esto sí que es interesante!
El pañuelo o "Chèche" y los zapatos especiales para caminar por el desierto, "Balgha", son imprescindibles para nuestra protección.
2. Viajar en dromedario
Una vez preparados, lo siguiente es encontrar el mejor medio de transporte para atravesar el desierto, y este ha sido según la tradición y desde hace siglos atrás, el dromedario. Según nos cuenta Leila: "Es un animal maravilloso que puede soportar temperaturas extremas y aguantar varios días sin agua. Es esta joroba la que les permite almacenar grasa y resistir a las condiciones del desierto".
Y como animales que son, hay que tener mucho cuidado y respeto cuando nos subimos a ellos. Laia nos explica la forma correcta de hacerlo: "Se le indica que se ponga en posición de “najda”, que es arrodillado. Y una vez esté en el suelo, te subes y te agarras fuerte porque el dromedario primero hace un movimiento hacia delante, y luego seguido hacia detrás".
Eva Rojas atraviesa el desierto del Sáhara en dromedario.
3. Sandboard
Espera, porque antes de que llegue la noche, tenemos que aprovechar este día y sacar provecho a estas maravillosas dunas. Existe un deporte que solo se puede practicar en el desierto y que precisa de mucho equilibrio, ¡es el sandboard!
Sí, es casi, casi, igual que el snowboard, porque estás literalmente sobre una de sus tablas y consiste en deslizarse a toda velocidad. Pero en vez de nieve, sobre las fantásticas dunas del desierto tunecino. Leila es toda una profesional de este deporte y "surfea" las dunas que da gusto.
4. El plato estrella del desierto: el pan tunecino
La preparación del tradicional pan tunecino te va a sorprender mucho. No solo se trata de un alimento, es un símbolo de bienvenida y hospitalidad. Su preparación se hace en medio del desierto, sobre una hoguera de arena. Como el pan que conocemos, lo primero es trabajar la masa con las manos hasta que nos quede elástica y manejable para darle forma. Y una vez que la tenemos, la colocamos sobre nuestro "horno" de arena. Como dice Leila: "Es el horno más natural y ecológico del planeta: debajo de la arena del desierto del Sáhara".
Y con las brasas calentitas, el pan se cubre completamente con la arena. Y a esperar un poquito.
Lo mejor de todo es que, una vez listo, no queda ni un granito de arena. Y como quien no quiere la cosa, nos encontramos alrededor de una hoguera con la música tradicional de los instrumentos tunecinos, como el “bendir”, un tambor con cuerdas, y comiendo un rico alimento calentito. Esto sí que es sumergirse profundamente en la cultura de un país.
La elaboración del pan tunecino sobre una hoguera de arena.
5. Pasar la noche en un campamento inspirado en las "jaimas"
Después de tanto trote, llegó la hora de un descanso merecido, sobre todo para quitarse toda la arena. Es el momento de escuchar el verdadero sonido del desierto, ese silencio ensordecedor que si cerramos los ojos, nos hace viajar en el tiempo.
Los campamentos están inspirados en las “jaimas”, que son las tiendas de campaña tradicionales de los pueblos nómadas del desierto. Ahora solo hace falta elegir una tienda y encender una pequeña vela. ¡Y que te abracen los brazos de Morfeo cubiertos de arena!
Eva Rojas y Leila Tekaia caminan hacia un campamento "Camp Abdelmoula" inspirado en las "jaimas" tradicionales.
El Top 5 de las mejores teterías de Túnez
La expresión típica de "perderse para encontrarse" viene perfecta para este momento, porque es lo que tienes que hacer cuando pasees por los zocos tunecinos. Estos son mucho más que simples mercados, estas calles guardan oficios ancestrales. Alfombras, inciensos, perfumes, joyas... La artesanía de Túnez es increíble y vas a encontrar cosas maravillosas. Pero, además de ir de tiendas y descubrir prendas y objetos tradicionales, ¡hay que saciar el sentido del gusto!
Ir a Túnez y no hablar de su té, sus postres dulces o la típica "Shisha" o "Cachimba", sería un error enorme. En España, las cachimbas empezaron a consumirse en la época de los noventa, y tuvo su boom masivo en 2010, pero esta existe desde hace siglos en Oriente Medio y Asia. En Túnez forma parte de la cultura del café y el ocio, cuando las personas se reúnen a charlar y pasar el rato en las teterías.
Así que, después de aventurarse por el desierto a lo Lawrence of Arabia, toca relajarse en las teterías de la ciudad como buena costumbre tunecina. Carlo Cuñado y Eva Rojas nos presentan su TOP 5 con datos muy curiosos.
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