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Tinder: ¿elegimos a nuestra pareja o lo hace el algoritmo por nosotros?

Noticia  Whaat!?

  • Diferentes estudios revelan que el algoritmo de Tinder posiciona mejor a los perfiles con más matches
  • Tinder se defiende diciendo que ya no se basa en el sistema Elo y que ahora premia la actividad
  • Alba Povedano: "Nada nos convence porque estamos acostumbrados ya a ver perfiles súper elaborados con fotos muy buenas"

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En Estados Unidos el 40% de las parejas heterosexuales y el 60% de las homosexuales se encuentran digitalmente. ¿Cuáles son los datos en España? ¿Dependemos tanto de las apps para conocer gente? Según datos arrojados recientemente por GoogleEspaña se ha convertido en el país europeo que más liga por Internet. A nivel mundial, solo nos superan Estados Unidos y Brasil. A pesar de este crecimiento exponencial, ¿son los zetas la generación que menos sexo tiene? A raíz del estreno de Whaat!: Amor y sexo nos surgen éstas y otras muchas dudas. Profundizamos sobre ellas con la sexóloga Alba Povedano y con los datos aportados por diferentes estudios.

Según datos de Netquest (2020), en España un 5% de las mujeres y un 9% de los hombres tiene la aplicación de Tinder descargada en su móvil, dentro de estos se estima que los usuarios que más se descargaban la aplicación eran jóvenes de entre 20 y 24 años. ¿De cuántos millones de personas nos están hablando? Haciendo el cálculo (tirando de calculadora) hablamos de 1.185.000 mujeres y 2.133.000 hombres aproximadamente. Muchos o pocos, en eso no entramos, la realidad es que este tipo de apps no han dejado de crecer en los últimos años. ¿A qué se debe su éxito? 

¿Cómo funciona el algoritmo de Tinder?

Una de las preguntas que te plantea Whaat! es si estás seguro de que en Tinder eliges tú o te está stalkeando. Que el algoritmo de Tinder está programado para clasificarte es algo casi indiscutible. ¿Eso nos da más libertad para elegir a nuestra futura “media naranja”? Pues sí y no. Es decir, el algoritmo de la popular app premia a la gente más atractiva por encima de otras cualidades. ¿Cómo lo hace? Pues a través de los match, creando una especie de estamentos entre guapos y menos guapos. El algoritmo posiciona más a la gente que recibe un mayor número de likes. Tal y como dijo su propio fundador Sean Rad para The Fast Company, quien aseguró en 2016 que el algoritmo de Tinder estaba basado en Elo, un sistema de puntuación basado a su vez en un ejercicio estadístico muy empleado en ajedrez, eSports y otras competiciones. Según el algoritmo de Tinder, un perfil cuantos más likes, más puntos. Y solo importará tu aspecto o tu habilidad para elegir buenas fotos para subir en este escalafón. Por lo tanto, ¿menos likes igual a menos posibilidades de encontrar pareja?

Lo que ocurre es que no todos los likes valen lo mismo, ya que es más o menos valioso según quién los dé, dependiendo de este sistema de puntuación. Es lo que Rad denomina "nivel de deseabilidad", que coloca a cada perfil en su propio nivel: guapos, no tan guapos y feos. Sin embargo, en 2019 Tinder publicaba una nota avisando sobre un cambio dentro de su algoritmo. Entre otras cosas, decían que retiraban el sistema Elo para defenderse de las acusaciones de que cosifica a las personas y solo se las promociona por su físico. "Elo es agua pasada en Tinder. Es una medida obsoleta y nuestra tecnología de vanguardia ya no la utiliza para nada", manifestaban.

"Hoy en día ya no dependemos de Elo, aunque sigue siendo importante para nosotros considerar las dos partes que dan “me gusta” para hacer un match.", destacan. En su lugar, ahora lo que importa es la actividad: " Usar la aplicación es la parte más importante de nuestro algoritmo, y vosotros tenéis un control total sobre ella", afirman. La aplicación se ha preocupado por señalar que ahora se basan en la actividad reciente del usuario, su ubicación y sus preferencias. Sin embargo, parece innegable que los nuevos algoritmos que utilizan siguen premiando el éxito de las fotografías y éstas suelen dar más importancia al aspecto.

El comportamiento es diferente según el género

Según Tinder lo que de verdad importa es la proximidad y la actividad. "Damos prioridad a los matches potenciales que son activos y que están activos al mismo tiempo. No queremos haceros perder el tiempo con perfiles de usuarios inactivos". Dado que en la aplicación hay más hombres que mujeres, y que ellos dan muchos más likes que ellas, las chicas funcionan como reclamo. A partir del número de matches otorgados, podemos deducir que las mujeres son mucho más selectivas que los hombres. Los perfiles femeninos obtienen en general, según apunta este estudio, muchísima más atención que los masculinos, tanto de distinto como del mismo sexo.

La importancia del perfil

Se estima que alrededor del mundo Tinder tiene unos 50 millones de usuarios, según los datos previos a la pandemia. Probablemente este número haya crecido con los confinamientos. La compañía Smartme Analytics ha publicado un análisis con el que pretendía determinar el uso del smartphone durante la crisis sanitaria. En el mismo aseguraba que Tinder creció un 94 % entre los menores de 35 años durante el estado de alarma.

Por su parte, la investigación publicada por la IEEE arroja varios datos interesantes. En primer lugar, todos los perfiles son susceptibles de match, incluso aquellos que apenas tienen información o fotografías. El mismo señalaba que los perfiles con información, y sobre todo, con fotografías reales y no de modelos tenían más probabilidad de éxito. “Aquellos con una biografía rellena produjeron cuatro veces más matches que los que no completaban esta parte del perfil”.

Otro artículo, firmado por Jeff Shen, subraya la pequeña diferencia que había en los perfiles con la biografía demasiado larga. Lo idóneo, según esta investigación, es tener una bio corta de unas dos o tres líneas, intereses particulares y fotos auténticas.

La opinión de la sexóloga Alba Povedano

P: "Pese a su reputación de tener muchos contactos sociales, los millennials y la generación posterior a ellos (iGen o Generación Z) en realidad tienen sexo con menos frecuencia que sus padres y abuelos cuando eran jóvenes", explicó Twenge, autora también del libro Generation Me. ¿Compartes esta afirmación?

Alba: Yo no lo veo así. Cuando nosotros los profesionales vamos a los institutos y preguntamos sobre prácticas y sexualidad te das cuenta de que cada vez tienen experiencias con edades más tempranas. Yo que soy del 89, en mi época tener sexo con 15 años era como: ¡Guau, ya has tenido sexo! Ahora te puedes encontrar niños que con 11/12 años ya han tenido experiencias sexuales. Aunque también hay que tener en cuenta que entendemos por sexo.

P: En cambio, las altas de estos jóvenes en las apps para ligar no dejan de crecer. ¿Tenemos ahora más sexo esporádico y menos relaciones estables?

A: Sí, no paran de crecer estas apps porque parece que tenemos más necesidad de tener contactos con otras personas. No solamente ahora durante la pandemia. Pienso que hay cada vez más sexo esporádico y menos gestión emocional. Es decir, el entender que es lo que se necesita para tener una relación estable. Es muy interesante el libro de Bauman "Amor Líquido", que explica cómo nos cuesta entender al otro, cómo queremos todo aquí y ahora y no nos gusta trabajar para absolutamente nada, todo inmediato. Las emociones y las relaciones se tienen que trabajar. Las nuevas generaciones lo han tenido todo a mano por lo que es muy complicado que entiendan de gestión emocional: cómo llevar cualquier tipo de relación, incluso de amistad.

P: Esa aparente capacidad de elección entre numerosas posibilidades que nos dan las apps, ¿nos hace más exigentes o más perezosos a la hora de contactar con alguien y quedar? 

A: El hecho de que tengamos más posibilidades, o al menos verlas y leerlas, porque al fin y al cabo lo que estamos es leyéndolas y no estamos viendo la realidad, nos puede hacer más exigentes y a la vez más perezosos. Porque cada vez queremos más. Vemos una persona que ofrece un montón de habilidades y características y cuando esa persona ya no nos sirve pensamos: bueno pues la siguiente tiene que tener eso y más. Como si no importara el cara a cara o la química. A lo mejor alguien que en un perfil no coincide en nada con nosotros, después cuando quedamos con la persona nos damos cuenta de que, aunque sea muy diferente, conectamos súper bien y esto parece que no tiene importancia. Con el tema de ser perezosos pasa un poco lo mismo. Nada nos convence porque estamos acostumbrados ya a ver perfiles súper elaborados con fotos muy buenas.

P: Se dice que Tinder posiciona a la gente con más likes y estos suelen ser los más "atractivos" creando estamentos según el físico. ¿Al final nos están cosificando?

A: No sé si nos están cosificando, aunque es cierto que Tinder posiciona a las personas con más likes y seguro estas son las más atractivas. Pero al final, nosotros también estamos entrando en eso. Es decir, cuando yo pongo una foto mía que no tiene nada que ver con la realidad, que está retocada, estoy entrando ahí. Esto pasa en todas las redes sociales, no solamente en Tinder. Somos nosotros mismos los que entramos en este círculo sin darnos cuenta. Así que sí, aparte de que nos están cosificando y nos hacen tener esa concepción de que debo parecerme a esto que está ocurriendo, yo también entro en el bucle y también me expongo de esta forma para entrar en el sistema. Es el pez que se muerde la cola.

P: ¿El hecho de que ahora haya disminuido el número de parejas estables puede ser por un cambio en la sociedad? Es decir, ¿Ya no necesitamos una pareja para sentirnos realizados?

A: Creo que la sociedad está hecha para dos: desde ir al cine, a un restaurante, al supermercado, el casarte, el tener hijos, el comprarte un piso… Todo esto si no lo haces con alguien, a no ser que estés en una posición económica acomodada, tú solo/a va a ser muy complicado. Entonces, ya el sistema te está diciendo que la vida está hecha para estar en pareja. Hay muy pocas personas que entiendan la soltería como algo que te realiza, que quieres o deseas. Es cierto que puede haber disminuido el número de parejas, pero tiene mucho que ver con no entender cómo funcionan las relaciones, la poca tolerancia cuando algo no me parece bien en mi pareja o cuando hay una falta de deseo… Porque la forma de entender la relación que tenías al principio desaparece, y hay muy poca gente que quiera trabajar para remediarlo. Por eso creo que cada vez hay más rupturas.