Manuel Crisantos
Aquella mañana Manuel dejó el coche aparcado en Vegas de Domingo Rey, en Agallas, Salamanca. Su plan era disfrutar de una ruta en la zona de La Canchera, una de sus favoritas. Un trazado que, según los expertos, requiere estar en buena forma, pero que no suponía gran problema para él, senderista experimentado, estaba acostumbrado. Se cruzó con un cabrero, no hablaron, pero se miraron. Y este señor, precisamente, sería el último en verle. La hipótesis principal descarta la ausencia voluntaria, Manuel se estaba haciendo una casa en la zona y había dejado abierta la puerta del corral donde tenía unas gallinas porque pensaba regresar.