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Un cámara de TVE: "Los bomberos nos pidieron que les alumbráramos" en Alcalá 20

  • Antonio Carrascal cubrió el incendio de Alcalá 20 como ayudante de cámara
  • Los equipos de TVE prestaron su luz a los bomberos para facilitar el rescate

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Madrugada del 17 de diciembre de 1983. Es fin de semana y Antonio Carrascal acaba de volver a casa de sus padres tras una noche de fiesta. Aún no se ha dormido cuando una llamada de teléfono le sobresalta: es su compañero Carlos Alcaraz, cámara de Televisión Española. Hay un incendio en una discoteca de la calle Alcalá, en el centro de Madrid, y tienen que ir inmediatamente a Torrespaña, la sede de los servicios informativos.

En ese momento, Carrascal tiene 27 años y es reportero gráfico ayudante. Trabaja con el cámara Evaristo Canete, pero esa noche es Alcaraz quien le llama porque ambos viven muy cerca de Torrespaña.

“Llegué en 5 minutos”, recuerda. “Carlos [Alcaraz] me contó más o menos lo que había y cogí tres flashes autónomos del cuarto de cámaras. Tenían una autonomía de unos 45 minutos y con muy buena luz. Llegamos a Alcalá 20 y, sin decir palabra, nos metimos dentro de la discoteca y empezamos a trabajar”.

Dentro, todo era oscuridad, humo y cenizas mojadas. "Salía mucho humo tóxico que no te dejaba respirar. Era terrible", rememora el reportero.

En aquellos primeros momentos, las luces que lleva Carrascal resultan cruciales. “Los bomberos nos pidieron que nos quedáramos por la luz, porque no veían nada. Llevaban linternas de mano normales y corrientes, que no alumbraban nada. Las nuestras tenían un haz mucho más abierto que iluminaba mucho más. La policía quería echarnos, pero al final llegamos a un pacto: yo te dejo la luz con la condición de que nos dejéis trabajar”, explica el cámara. Un hecho que refleja la prensa de la época.

La luz deja a la vista un panorama es desolador. "Había cuerpos por el escenario, por el suelo… La gran mayoría de muertos fue por asfixia", recuerda Carrascal, que trabajaría como cámara de TVE hasta su prejubilación en 2007.

El incendio se había declarado poco antes, sobre las cinco menos cuarto de la mañana. El fuego, que había comenzado cerca del escenario, se extendió con rapidez. Cientos de personas, presas del miedo, corrieron a la salida. La discoteca se convirtió entonces en una trampa mortal: varios tapones humanos se formaron junto a la entrada principal y el guardarropa, y provocaron decenas de muertos por aplastamiento y asfixia. En total fallecieron 82 personas, la mayoría jóvenes.

Un documento histórico

Más de tres décadas después, las imágenes que grabaron Antonio Carrascal y sus compañeros (Alcaraz, Horcajuelo, Guillén, Benavente y López, entre otros) han vuelto a ver la luz. Muchos de sus planos se han emitido en el capítulo La noche no es para mí, el último de la 16ª temporada de Cuéntame cómo pasó, intercalados con las escenas de ficción. Imágenes y sonidos del archivo de TVE que aportan gran realismo al episodio.

“He consultado prensa, informes periciales, programas de TVE, como Informe Semanal y Telediarios y, por supuesto, testimonios de supervivientes”, explica Curro Royo, guionista del capítulo La noche no es para mí, para reconstruir aquella larga noche. Un reto que el equipo de la serie ha abordado con rigor y el máximo respeto a las víctimas.

Para Óscar Aibar, el director del capítulo, "lo más importante ha sido intentar recrear las emociones, lógicamente cargadas de un hondo dramatismo y de una tensión constantes, manteniendo un profundo respeto por las víctimas y los familiares de los que tuvieron la desgracia de vivir aquellos momentos, e intentando en todo momento no ofenderles ni a ellos ni a ningún espectador”, afirma.

Un final de temporada que Antonio Carrascal vive de forma especial. "A mí me gusta Cuéntame cómo pasó porque me recuerda a mis años jóvenes. Yo estaría entre la edad de Carlitos y la de Toni. Cuando veo la serie me digo: eso lo he vivido yo", nos cuenta el reportero. Esta vez puede asegurar, de primera mano, que ha sido así.