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Más Isabel - Una carta nazarí

       
  •  En 'Isabel' hemos visto como las cartas salen y entran de la Alhambra
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  • ¿Qué aspecto tenían esas misivas entre Castilla y el Reino Nazarí?
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  • ¿Cómo funcionaba el servicio de correos de la época?

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 Más Isabel - Una carta nazarí
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A lo largo de 'Isabel', hemos visto recibir en  la Alhambra correspondencia llegada tanto del propio reino nazarí como de Castilla. ¿Cómo sería una de estas misivas? ¿Cómo funcionaba el "servicio de correos" de aquella época?

Misivas en castellano y árabe

Se usaron dos lenguas para la redacción de cartas y documentos. En el caso de la correspondencia privada o sólo en el reino nazarí, estos se redactaban en árabe clásico, normalmente en prosa rimada. En el caso de la correspondencia con los reinos cristianos la lengua escrita usada fue el árabe también, normalmente en documentos traducidos y redactados por los trujimanes mudéjares (los Xarafi en Castilla) o los de origen judío, como ya mencionamos en el apartado dedicado a las lenguas usadas entonces.

También destacar la creciente importancia  desde el siglo XIV del uso del castellano como lengua vehicular, no sólo en la correspondencia con Castilla sino con la Corona de Aragón, apareciendo documentos escritos en su versión árabe y castellana.  También se usó el catalán, aunque en menor medida.

La Cancillería nazarí o "ministerio" encargado de redactar estos documentos escritos se llamaba el Díwán al-Insa. Contaba con un jefe de oficina llamado en árabe “Rais al-Kitába” y  otro cargo llamado el “Kátib Diwan Al-Insa”, una especie de secretario de redacción de los documentos oficiales. Para ocupar este segundo puesto era necesario conocer el árabe clásico (´arabiyya fusjá), tener una bella caligrafía árabe y tener conocimiento de recursos estilísticos literarios como la prosa rimada.

Esta oficina se complementaba con el cargo conocido como “Kátib al-´Aláma” o Canciller del Sello, equivalente al Secretario de Estado, que aparece como figura en los siglos XIV y XV y encargado de escribir la “´aláma” o sello que daba validez legal al documento. En aquella época era la palabra “Sahha hadhà” (Esto es auténtico o válido) y que podemos ver escrito en tinta negra en el reverso de la carta que Boabdil recibe de El Zagal y lee en el episodio 23, cuando está con Aixa.

Estas oficinas complementaban su trabajo con la de la Táryama u Oficina de Intérpretes (Trujimanes), los cuales redactarían versiones bilingües (castellana y árabe) de estos documentos en la correspondencia usada con los reinos cristianos, tales versiones  se quedaban, en territorio cristiano las escritas en romance, y en territorio musulmán las musulmanas.

Los documentos árabes solían ser extensos, tanto que un cronista  cristiano de la época decía  irónicamente de los musulmanes que “gastaban la mitad del papel sólo en saludos o zalamerías”.

Un ejemplo de carta consistiría en:

       
  • Sello real o alama, que consistía en la Gáliba (Lá Galib illa Allah, Solo Dios es Vencedor).
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  • Nombre del Destinatario, expresado  en un lenguaje recargado y barroquizante, lleno de epítetos para ensalzar en este caso a le Reina Doña Isabel.
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  • Basmala (“Bismillah ir-Rahmán ir-Rahím”, en el nombre de Dios)
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  • Saludos sobre el Profeta, su familia y allegados.
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  • Cuerpo de la carta, redactado también de manera elegante y recargada.
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  • Lugar y fecha de la carta.
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  • Sello “Sahha Hadha”, autentificando que la carta  fue escrita, realizado por el kátib al-Alama, Canciller del Sello equivalente a Secretario de Estado.