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FINAL DE HEREDEROS. Sonsoles Maroto Díaz

RTVE.es

En realidad Carmen no ha muerto, simplemente ha simulado su propia muerte para huir de la cárcel y hacer que su familia siga unida. En el testamento obliga a que todos, tanto Julia, como Bernardo, Nino y Lorena, Jacobo y Ceci, y el servicio de la casa, tienen que compartir la mansión de los Orozco si quieren conseguir la herencia. En un principio la convivencia se hace insostenible, pero Nino y Teresa, viendo que eso no es lo que Carmen hubiera querido, reúnen a todos recordando a Carmen en un emotivo homenaje y diciendo que ella siempre luchó porque la familia estuviera unida, y que murió por ello, y que eso era lo que tenían que tratar, de estar todos unidos. Y así fue como a partir de entonces todos convivieron en esa casa.

Bernardo y Julia se dieron un segunda oportunidad, y su hija Claudia creció en un hogar lleno de amor, y pronto tuvo una hermanita a la que llamaron Carmen, como la desparecida matriarca de los Orozco. Jacobo y Ceci adoptaron un niño y fueron muy felices olvidando todos los fantasmas del pasado. Lorena y Nino también, tras el nacimiento del hijo de ella, un niño al que llamaron Antonio, como Nino y su fallecido padre. Teresa fue feliz cuidando del pequeño Antonio y viendo como por fin se cumplía el sueño de Carmen de que la familia estuviese unida. Julia, Bernardo y Jacobo se repartieron los negocios y lograron reflotar el imperio Orozco.

Y qué fue de Carmen. Se fue lejos con el juez Soler a empezar una nueva vida, feliz de saber que su familia estaba unida.