FINAL DE HEREDEROS. Antonio Fernández Zarzoso
Se celebra el entierro de Carmen en la finca con grandes fastos. Durante el mismo toda la familia está reunida. A lo largo del día van recordando a la madre, amiga y jefa. El país entero se paraliza frente a sus televisores viendo las imágenes. La familia Orozco jura permanecer unida hasta la eternidad. Julia cambia el nombre de su hija Claudia por el de Carmen. Viajamos a Suiza, a un impresionante palacio. Allí se encuentra Carmen, viendo las imágenes de su propio entierro con un vaso de whisky en una mano y un puro en la otra. Al rato vemos aparecer a Bernardo. Los dos permanecen ocultos allí con identidades falsas. Bernardo se va y ella cae dormida. En sueños, Carmen Orozco hace una entrada triunfal a su propio funeral, vestida de gala, donde encuentra a toda su familia, incluidos Rafael y Verónica. Se acerca a ellos y los besa y abraza al tiempo que tiene palabras para ellos. Todos en fila, están felices y relajados, al frente la señora, Carmen, que sonríe satisfecha, proclama: "A esta familia no la separa ni Dios".