"Es nuestra responsabilidad proponer otras posibilidades a través de la imaginación"
- En la segunda jornada reflexionamos sobre la danza como expresión cultural y humana
- Este miércoles 22 de abril continúa Cultura26 con su tercera jornada, una charla titulada La realidad en viñetas
El cuerpo como lenguaje, emoción y territorio creativo es el eje de esta conversación en torno a la danza contemporánea. El debate invita a reflexionar sobre la danza como forma de expresión cultural y humana, su situación en el panorama actual, los procesos creativos que la atraviesan y su papel dentro de la cultura contemporánea.
Han participado Muriel Romero, directora de la Compañía Nacional de Danza; Eduardo Guerrero, bailaor y coreógrafo; Luz Arcas, bailarina y directora de escena; y Belén Martí Lluch, bailarina y coreógrafa.
La danza como instinto primario
Para Muriel Romero, la danza es el territorio donde convergen las dimensiones más profundamente humanas: la conciencia, el espíritu y las emociones. Entre las artes escénicas, destaca por su naturaleza colectiva, por ese equipo que articula y da forma a un concepto común.
Eduardo Guerrero, por su parte, reivindica la naturalidad del gesto: defender lo que el cuerpo es capaz de expresar sin artificios. Más allá de la técnica o la forma, sostiene, lo verdaderamente revelador no es la danza en sí, sino la naturaleza irrepetible de cada individuo.
En esa misma línea, Luz Arcas define la danza como un arte primigenio, casi anterior a cualquier aprendizaje. Una necesidad corporal que precede a la propia vocación. La coreografía —explica— se construye con el tiempo, pero ese impulso inicial es indomable, y el reto de todo creador consiste precisamente en no sofocarlo.
Belén Martí Lluch sitúa esta necesidad en el presente: en una época dominada por las pantallas, donde el cuerpo parece relegado a un segundo plano, el baile emerge como un acto de reconexión. “Es una pulsión primaria, casi salvaje”, sugiere, que debe ser preservada más allá de lo profesional. Bailar, insiste, también es un derecho ligado al placer.
Construir el mundo a través de la danza
Luz Arcas advierte de un fenómeno cada vez más visible: la homogeneización del pensamiento en la era digital. Las redes sociales, señala, condicionan incluso la lógica interna de las obras artísticas. Frente a ello, el arte debe reivindicar su capacidad de abrir espacios para imaginar el tiempo y el espacio de otra manera. “Cada vez hay menos margen para inventar”, reflexiona, “y quizá por eso nuestra responsabilidad sea volver a construir el mundo”.
Eduardo Guerrero comparte esa inquietud y señala al estrés cotidiano como uno de los grandes enemigos de la imaginación, una erosión constante que dificulta la creación.
Para Belén Martí Lluch, sin embargo, esa misma dificultad refuerza el compromiso de los creadores: ofrecer otras posibilidades, proponer viajes sensibles al espectador, "es responsabilidad de los creadores proponer otras posibilidades a través de la imaginación". La danza —dice— tiene un poder singular para romper barreras, invitar a imaginar y resignificar incluso las tradiciones más arraigadas.
Muriel Romero introduce aquí una idea esencial: el cuerpo piensa. Y en ese pensamiento encarnado reside una herramienta poderosa para el desarrollo de la empatía. Bailar, afirma, nos vuelve más generosos, más capaces de escuchar, tanto hacia dentro como hacia los demás.
La libertad
La libertad en la danza adopta múltiples formas y matices. Para Luz Arcas, como coreógrafa, implica enfrentarse sin censura a aquello que la impulsa a crear, más allá de la posible recepción del público. Un diálogo directo, casi íntimo, con el material creativo.
Muriel Romero distingue entre sus dos facetas: como bailarina, acostumbrada a gestionar el cuerpo con precisión; como coreógrafa, inmersa en una complejidad distinta. Sin embargo, confiesa que la libertad más plena la ha encontrado siempre en el acto de bailar.
Belén Martí Lluch introduce una perspectiva más vital: la libertad creativa también depende de las condiciones de vida. La conciliación entre lo personal y lo profesional sigue siendo una asignatura pendiente. “No somos libres del todo”, sugiere, aludiendo a esa constante gestión simultánea de la creación, la familia y la vida cotidiana.
Bailarines exiliados
Muriel Romero lanza una idea tan poética como crítica: la figura de la “bailarina exiliada”. No en un sentido geográfico, sino estructural. En España —denuncia— resulta extremadamente difícil desarrollar una carrera en condiciones dignas, en un contexto marcado por la precariedad. La comparación con otros países europeos, añade, resulta desalentadora.
Belén Martí Lluch amplía el diagnóstico: la fragilidad del sector obliga a muchos profesionales a asumir funciones para las que no están preparados, simplemente para sostener sus proyectos. A ello se suma la falta de un tejido sólido de distribución y exhibición, que permita a las obras tener continuidad. En consecuencia, la mayoría de los artistas se ven obligados a compaginar la danza con otros trabajos.
La realidad en viñetas, en Cultura26
Este miércoles22 de abril continúa Cultura26 con su tercera jornada, una charla con el título La realidad en viñetas.
El humor gráfico y la ilustración como herramientas para interpretar y cuestionar la actualidad centra este encuentro. Hablaremos sobre el humor gráfico, la ilustración y la viñeta como herramientas de crítica social y análisis de la realidad contemporánea. Participan Juanjo Cuerda, Yeyei Gómez, Alicia Palmer, Eneko de las Heras. Moderado por Javier Alonso.
Podrás seguirla en directo a través de Radio 3 y en streaming de vídeo en rtve.es/radio3 y en RTVE Play a partir de las 20.00h.