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'El oro del Rin': Comienza la tetralogía de Wagner en el Teatro Real

  • Se ofrecerán 7 funciones de la ópera, entre el 17 de enero y el 1 de febrero
  • El director de escena Robert Carsen y el escenógrafo y figurinista Patrick Kinmonth han concebido un Anillo del Nibelungo desolador, que coloca al hombre actual frente a su propio camino de autodestrucción.
  • Pablo Heras-Casado, director principal invitado del Teatro Real, volverá después de su éxito en Die Soldaten para emprender otro gran reto: dirigir las cuatro óperas de El anillo en temporadas sucesivas.
  • Radio Clásica retransmitirá en diferido El oro del Rin.

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'El oro del Rin' en el Teatro Real

Pablo Heras-Casado, primer director invitado del Teatro Real, dirigirá su segundo título wagneriano (después del éxito de su lectura de El holandés errante en 2017) del 17 de enero al 1 de febrero en el Teatro Real, donde se ofrecerá por segunda vez desde su reinauguración en 1997.

Concebida por su también director escénico, Robert Carsen, a quien apoyó Patrick Kinmonth en el diseño, esta producción se estrenó en 2000 en la Ópera de Colonia y ha girado por distintos escenarios hasta recalar en el coliseo de Madrid, donde el ciclo se presentará en cuatro temporadas sucesivas. Robert Carsen coloca al espectador frente a un mundo contaminado, que estamos destruyendo entre todos, protegidos por una perversa pirámide de poder estratificado, dominada por la ambición desmesurada de los más fuertes, ricos y poderosos.

El reparto coral está encabezado por Greer Grimsley (Wotan) y Samuel Youn (Alberich), secundados por Ain Anger (Fasolt), Alexander Tsymbalyuk (Fafner), Raimund Nolte (Donner), David Butt Philip (Froh), Joseph Kaiser (Loge), Mikeldi Atxalandabaso (Mime), Sarah Connolly (Fricka), Sophie Bevan (Freia), Ronnita Miller (Erda), Isabella Gaudí (Woglinde), Maria Miró (Wellgunde) y Claudia Huckle (Flosshilde).

El anillo del Nibelungo

Wagner trabajó 25 años para plasmar en su Tetralogía la expresión más completa y compleja de los sentimientos, pasiones e instintos del ser humano a través de un enredo alegórico inspirado en la mitología nórdica, germánica y en relatos medievales. Para la consecución de esta magna empresa ─4 óperas y casi 16 horas de música escénica─ escribió el libreto, compuso la partitura e hizo erigir un teatro en Bayreuth para que su ‘obra de arte total’ llegara en condiciones óptimas al espectador.

Estructurada como los antiguos dramas griegos ─tres tragedias y una sátira─, El oro del Rin ocupa un lugar singular como prólogo explicativo de la saga que se desarrollará en La Valquiria ─el origen del héroe─, Siegfried ─su glorificación─ y El ocaso de los dioses, su muerte y cataclismo final.

El oro del Rin

Aunque el libreto de El oro del Rin nació después de las otras tres óperas, su partitura fue la primera, y en ella Wagner presenta magistralmente las decenas de leitmotiv (motivos conductores) que aparecerán con todo tipo de metamorfosis en las jornadas posteriores, creciendo en complejidad y depuración. A lo largo de casi dos horas y media, la música fluye sin interrupciones a través de una densa red de texturas armónicas y de temas entrelazados en los que la orquesta, con más de 110 músicos, tiene una parte activa en el discurso conceptual y narrativo de la epopeya.

El oro del Rin se distingue también del corpus de las otras tres óperas por su ritmo dramático acelerado, su humor, cinismo y su contenido más alegórico que humano. En él se rompe la relación idílica del hombre con la naturaleza, cuando el oro que iluminaba las aguas del Rin se convierte, bajo la fría mirada de la razón, en un objeto valioso y codiciado, desencadenando las luchas de poder que alejarán al hombre del amor, de la naturaleza y de la armonía primigenia.

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