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Transiberiano: 9.000 kilómetros de aventura

  • Arturo Martín viaja a bordo del Orient Express, el Transcantábrico y otros trenes al alcance de pocos
  • Con Fernando Muñoz, lutier, recuerda la figura del inventor Leo Fender, fallecido en 1991

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Memoria de delfín - Transiberiano: 9.000 kilómetros de aventura - 13/10/18

Bastan siete días para completar el trayecto que une Moscú y Vladivostok, quince si se quiere extraer lo máximo de la aventura, pero 6.000 euros en el bolsillo, como mínimo, para hacerla posible, 22.000 si es en suite.

Un viaje de lujo, la ruta Transiberiana, a la que ya ha tenido acceso una de nuestras invitadas, Hellen Faus, responsable de Viajarsolo.com y de Tipinat Viajes. Con ella nos situamos en el 5 de octubre de 1916, fecha en la que finaliza la construcción de este circuito ferroviario, y averiguamos cuál es el mejor momento para conocerlo: “entre mayo y septiembre”, apunta desde Rne Zaragoza.

Hellen Faus, desde Rne Zaragoza

Al 4 de octubre de 1883, retrocedemos más adelante para revivir la inauguración del Orient Express, un tren “sin baño pero con wifi”, cuya tarifa ronda “los 1.500/2.500 euros”, tal y como explica otra viajera, Susana Toledo.

Precio en el que se incluye una de las figuras que más llamó la atención de Rafael Ruiz, otra de las voces en este Memoria de delfín. “Recuerdo una especie de mayordomo pendiente de todos los viajeros. Cada uno tenía asignados 4 ó 5 departamentos (…) También me sorprendió la velocidad, unos 70 kilómetros/hora”, comenta.

Carlos González, Arturo Martín y Susana Toledo en Rne Madrid

Revisamos también el cuaderno de bitácora de Petra González, a bordo del Transiberiano, de Pekín a Moscú, atravesando Mongolia; y el de Conrado Domínguez, que resume su estancia en el Transcantábrico como “un viaje gastronómico de primera línea”.

De este último tren, que echó a andar en 1983, nos habla Carlos González, responsable de Turismoentren.com. “El itinerario son ocho días en el Clásico y en el Gran Lujo”, afirma.

Por otros vagones glamurosos camina esta semana Sonia Castelani, entre Budapest y Teherán a bordo del Joyas de Persia, y entre Sidney y Perth a bordo del Indian Pacific.

Arturo Martín, con Fernando Muñoz y algunos de sus instrumentos

Sin tren, pero con su máquina del tiempo habitual, Antonio Vicente nos conduce hasta 1991, fecha en la que se firmó el Tratado de Maastrich, estalló la Guerra del Golfo y, en los obituarios, se escribieron nombres como Leo Fender, una de las personas más influyentes en el desarrollo de instrumentos eléctricos a lo largo del siglo XX, junto al guitarrista Les Paul, fundador de Gibson. Patricia Costa nos acerca a su figura, y Fernando Muñoz a su oficio, el de lutier. “En un chelo, trabajando ocho horas al día, puedo invertir tres meses aproximadamente, sin contar el barniz”, subraya este experto en construcción y restauración de instrumentos de arco.

En cuanto a los medios de comunicación del momento, Alberto Maeso tira de un mando en el que ya se podía elegir entre cinco o seis cadenas diferentes; y Juan Otero rescata, entre los éxitos musicales, el quinto disco de Metallica, homónimo, y el séptimo de R.E.M.Out of time, que permaneció 109 semanas en las listas americanas y 183 en las inglesas.

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