Una pedida de mano, Ceuta en el recuerdo y pasodoble para celebrar la Fiesta Nacional: "Es un honor y orgullo"
- Nervios, emoción y orgullo se entremezclan en las calles del centro de Madrid en la mañana de este lunes
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Cinco de la mañana, el despertador de Jaime ha sonado puntual en Valladol. Este militar del Ejército de Tierra estaba a las nueve de la mañana esperando en el Paseo del Prado a que comience el desfile del Día de la Fiesta Nacional. "He venido por la importancia que tiene este día para el país y porque es el momento que tienen de representación los militares hacia la gente civil", justifica ante la mirada de sus padres y unos amigos.
"Es nuestro momento de acercarnos a los civiles y para nosotros es un orgullo representar a nuestro país", añade Jaime, que ya se quedará este lunes en Madrid porque a la tarde, cuando su familia se vuelva, él irá a la base de El Goloso para una nueva semana. A él no le ha tocado desfilar este año, pero espera que pronto se pueda dar la situación. "Le ha tocado a otro regimiento en mi cuartel, pero es un honor igualmente", explica en primera fila a la altura del Museo del Prado.
Un poco más tarde, pero también con un buen madrugón, el teniente Paniagua, destinado en la base de Torrejón de Ardoz, Madrid, se ha levantado para desfilar con la misión de llevar el estandarte de la UME. Ha dormido a pierna suelta. Nervios tiene pocos, reconoce, aunque sea la primera vez que lo hace. Lo que sí tiene es mucha confianza en sí mismo. "Todo va a ir bien", señala mientras está bajando desde la Plaza de Neptuno, donde se encuentra el palco de autoridades, hacia el ministerio de Sanidad, en la acera paralela al Museo del Prado. Allí ha quedado con más compañeros. "Al final, es un día especial, es un orgullo de poder disfrutar el día de hoy con todos los españoles y con los compañeros. Es un completo honor y orgullo", resume antes de saludar a otros mandos militares.
Varias personas disfrutan del desfile durante el acto solemne de homenaje a la bandera nacional y desfile militar por el 12 de octubre, Día de la Hispanidad, en la Plaza de Cánovas del Castillo, a 12 de octubre de 2026, en Madrid (España). Gabriel Luengas Gabriel Luengas / Europa Press
La UME siempre es vitoreada y fuertemente aplaudida entre los asistentes, pero para el teniente Paniagua el aplauso tiene que ser para todos por igual. "Hoy el protagonismo es la fiesta de la Hispanidad, la fiesta de todos los españoles y todos tienen que ser vitoreados de igual forma", añade.
Banderas y camisetas de Ceuta entre el público
Sin embargo, siguiendo el Paseo del Prado hacia Atocha, donde comienza el desfile, a la altura del Jardín Botánico hay unos aplausos y vítores que resuenan por encima de otros. La jornada de este 12 de octubre es diferente respecto a otros años. Ceuta siempre tenía representación en el palco de autoridades con su presidente autonómico, pero este año durante el recorrido hay varias personas que han acudido con camisetas del Ceuta o banderas de la ciudad autónoma. Javier es uno de ellos. También es militar, es ceutí y vive en Madrid. Viene "todos los años que se puede", dice a RTVE Noticias. "Es verdad que yo siempre he vivido en Ceuta y no he podido venir mucho", reconoce.
"¿Qué por qué he venido con una camiseta de Ceuta? A ver, cómo lo explico, que la respuesta es complicada", dice entre risas con su mujer. "Primero, por orgullo de mi tierra, eso lo primero. Y segundo, para reclamar la normalización de la vida allí", añade. "Por eso saco con orgullo la camiseta de mi ciudad", comenta. "Cada militar tiene su trabajo allí y todos los desarrollan a la perfección y es también la manera de agradecérselo", explica mientras un vendedor ambulante ofrece abanicos de España a tres euros y la bandera a cinco, pero no banderas ceutís. Oportunidad de negocio perdida.
Ya al pasar la Plaza del Emperador Carlos V, en la calle Delicias, los vehículos que van a desfilar esperan a que llegue su turno ante la mirada de curiosos y niños que quedan asombrados al verse dentro de los acorazados o de las unidades de la Policía Nacional y Guardia Civil.
Pedidas de mano y orgullo de familia
A la altura de una de las lanchas que tiene la Policía de Aduanas están todos los Fernández, diez gaditanos que acuden al desfile de la hija pequeña. El cuñado se ejerce como portavoz. "Si tuviésemos que definir el día con una palabra sería orgullo. Orgullo y satisfacción. La satisfacción de los objetivos cumplidos y del esfuerzo", comenta ante el sonrojo de su cuñada.
Francisco, un extremeño de Navalmoral de la Mata, Cáceres, también está con su familia. Ha venido con su mujer y sus padres a ver el desfile. "Venimos para reconocer el trabajo de las Fuerzas Armadas, son nuestra defensa y nuestro orgullo", comentan Carmen y Manuel, los mayores de la familia, que se han traído unos asientos para esperar sentados al paso de los militares.
Familias con raíces echadas y familias que nacen. Hasta dos militares han pedido han pedido la mano a sus parejas para hacer del 12 de octubre un día inolvidable. "Dicen que de una boda sale otra y hoy hemos tenido el privilegio de ser testigos de una segunda pedida de mano", ha señalado en X el Ministerio de Defensa, que ha subido un video de un miembro del Ejército del Aire y del Espacio hincando rodilla ante su futura mujer antes del desfile.
Esa pareja no olvidará el 12 de octubre jamás, ellos han hecho propia la fiesta, pero como toda celebración le falta banda sonora. Y de eso ya se han encargado los soldados de La Legión, que al son de Paquito el Chocolatero han bailado, antes incluso de empezar su desfile, para animar una jornada de orgullo nacional.