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Cuando la ciencia escucha a la experiencia: el modelo que atrae investigadores japoneses a Castilla y León

  • Expertos de la Universidad de Tohoku visitan España para conocer proyectos de vida independiente
  • La fundación INTRAS ha sido seleccionada por su innovador sistema de cocreación con los mayores
El interés de Japón por el modelo LivingLab en Castilla y León

En Castilla y León se está fraguando un cambio de paradigma en la investigación del envejecimiento. Un grupo de expertos de la prestigiosa Universidad de Tohoku, en Japón, visita estos días España con un objetivo claro: conocer casos de éxito en la creación de proyectos tecnológicos y de apoyo encaminados a prolongar la vida independiente de las personas mayores. En su ruta, la Fundación INTRAS ha sido la única entidad elegida en toda la comunidad para mostrar cómo la ciencia puede aliarse con la experiencia del usuario final.

Del laboratorio al "LivingLab": el usuario toma la palabra

El método tradicional de desarrollo tecnológico puede dejar en un segundo plano las dificultades cotidianas de quienes van a utilizar un producto. Para evitarlo, la Fundación INTRAS desarrolla la metodología "LivingLab", un proceso de creación colaborativa en el que los potenciales usuarios participan de forma activa en el diseño y evaluación de soluciones.

Uno de los ejemplos es un andador inteligente desarrollado por CARTIF. Antonio Suazo, miembro del grupo de "expertos por experiencia" de INTRAS, prueba su última versión. El dispositivo facilita la marcha mediante un motor que ofrece resistencia o empuje en función de la pendiente.

"Frena cuando estás cuesta abajo y acelera cuando estás cuesta arriba", explica Suazo.

Cuando la ciencia escucha a la experiencia: el modelo que ha traído a investigadores japoneses a Castilla y León

Antonio prueba la última versión del andador de Cartif

Antonio forma parte del grupo de mayores que participa en el desarrollo y evaluación de productos y soluciones destinados a favorecer la vida independiente.

"Nosotros ponemos la práctica, que es comprobar a ver cómo están, usarlos, y entonces, humildemente, damos nuestras opiniones", señala Antonio Gómez, también miembro del grupo de "expertos por experiencia" de INTRAS.

La experiencia de los usuarios sirve así para detectar aspectos que pueden mejorarse antes de que las soluciones lleguen a quienes las necesitan. Jaime Rodríguez explica que han probado distintos productos, como camas articuladas o andadores y han “dado ideas para corregir lo que se pueda mejorar” segura.

El valor de la experiencia frente al mercado del mañana

La clave de este engranaje radica en que la innovación no surge de la suposición de un desarrollador en un laboratorio, sino de un proceso de creación colaborativa, donde se mezclan puntos de vista de diferentes generaciones.

Para Inés Gutiérrez, otra de las integrantes del grupo, la aportación de los mayores tiene un valor específico precisamente por la experiencia acumulada, ya que afirma “la gente joven no tiene ese punto de vista”.

Isabel prueba las gafas Gradior para la estimulación cognitiva en la tercera edad

Isabel prueba las gafas Gradior para la estimulación cognitiva en la tercera edad

Esta cocreación es la clave de la metodología LivingLab. El proceso permite recoger las opiniones de los futuros usuarios durante las distintas fases de desarrollo y volver sobre el diseño para introducir cambios y continuar creando.

Cuando testean un producto o una metodología, “las personas involucradas dan su feedback y se mete en el diseño”, después “se vuelve a fases anteriores y se sigue creando, no es algo lineal", explica Sofía Ballesteros, gestora de proyectos de la Fundación INTRAS.

“El método permite que cuando llega al ciudadano, cubre una necesidad real“

El objetivo es que las soluciones respondan a necesidades reales cuando lleguen a la comunidad, algo muy importante según Ballesteros, ya que “cuando llega al ciudadano, lo hace para cubrir una necesidad real”.

Algo que perciben también los propios participantes, que entienden su papel como una forma de contribuir a cambios más amplios en la sociedad; según María Eugenia Zalama, la experiencia demuestra que su participación tiene un efecto concreto en los proyectos, ya que asegura “su opinión cuenta".

El interés de Japón por un modelo que une investigación y atención

Este modelo de creación colaborativa ha atraído a la delegación de expertos en envejecimiento de la Universidad de Tohoku, que ha podido conocer de cerca el funcionamiento de INTRAS y su relación con las personas que finalmente utilizarán las soluciones.

Fumiya Akasaka, del Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología Industrial Avanzada (AIST) de Japón, destaca que INTRAS es una “organización muy especial e interesante, porque es una combinación de ciencia, investigación, pero también servicios sociales, atención sanitaria".

Akasaka considera que esta integración resulta especialmente interesante porque no es habitual que todas estas áreas formen parte de una misma organización. "Es complicado, pero muy interesante", apunta.

Un modelo de innovación en el que la experiencia de las personas mayores se incorpora al proceso de investigación y desarrollo para que las soluciones respondan a sus necesidades reales.