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La robótica humanista es la apuesta del grupo de expertos 'Zedarriak' ante el envejecimiento de la población vasca

  • Proponen una robotización orientada al bienestar, al empleo de calidad y a la cohesión social
  • Aseguran que la ventana de oportunidad está abierta y hay que anticiparse
La robótica humanista es la apuesta del foro 'Zedarriak' ante el envejecimiento de la población vasca
VERÓNICA ELORZA (RTVE País Vasco)

En un momento en que se alerta de los riesgos de la falta de control en torno a la Inteligencia Artificial, algunas voces apuestan por ella para utilizarla en favor de la sociedad. Especialmente en lo que se refiere a la inteligencia artificial física y a los robots humanoides para realizar ciertos trabajos cuando la población activa se reduzca de forma sostenida. Es el caso de Euskadi, una de las sociedades más envejecidas de Europa.

Así lo recoge el noveno informe de 'Zedarriak', un foro de reflexión de la sociedad civil vasca, integrado por personas y entidades comprometidas con el progreso económico, la cohesión social y la calidad de vida en Euskadi. Su título es "La próxima revolución: Inteligencia Artificial con cuerpo". En él defiende la automatización avanzada como un sector de oportunidad industrial y social, que puede ayudar a sostener la productividad, el bienestar y los cuidados.

Robotización orientada al bienestar

Según el informe, el modelo de bienestar del País Vasco se construyó sobre unas bases que están cambiando con rapidez. La sociedad vasca está envejecida, la población activa crecerá con dificultad y aumenta la demanda de cuidados, servicios sociales y atención sanitaria. A ello hay que añadir la importancia de la productividad como condición imprescindible para sostener el bienestar y la irrupción de las nuevas tecnologías.

La inteligencia artificial, aseguran los expertos de 'Zedarriak', trasciende ya el ámbito digital y empieza a intervenir en el mundo físico a través de robots humanoides, maquinaria inteligente o formas de automatización avanzada. La propuesta del informe es incorporar todas esas nuevas tecnologías desde una perspectiva humanista. No como una carrera para sustituir personas, sino como una forma de asumir tareas penosas, repetitivas, peligrosas o difíciles de cubrir. Y de esta forma, dejar más tiempo a las personas para lo que solo ellas son capaces de hacer: el juicio, la responsabilidad, la creatividad, la relación, el cuidado y la construcción de confianza.

En definitiva, aseguran, una robotización orientada al bienestar, al empleo de calidad, al arraigo empresarial y a la cohesión social. Esta, subrayan, puede ser una ventaja competitiva de Europa. Y por ello insisten en la necesidad de que la industria vasca se reoriente hacia la fabricación de robots humanoides o componentes para ellos. Un sector con un potencial tractor similar al que han tenido en las últimas décadas la automoción o la aeronáutica.

El momento es ahora

El informe propone para Euskadi una automatización complementaria, es decir, que el despliegue sea en un primer momento, en las vacantes estructurales que ya no se cubren o los trabajos físicos más exigentes, antes que sustituir de forma abrupta el empleo existente. Los ámbitos más indicados serían la industria manufacturera, automoción y máquina-herramienta; logística, almacenes y distribución; mantenimiento industrial; salud, residencias y cuidados; servicios urbanos, limpieza y vigilancia.

Desde 'Zedarriak' se preguntan si Euskadi se adaptará tarde a este reto o si será capaz de anticiparse y decidir cómo quiere incorporar la inteligencia artificial física a su economía, sus empresas y sus servicios públicos. Porque la ventana de oportunidad, aseguran, está abierta, pero no lo estará de forma indefinida. La mejor respuesta a este reto, dice, no es esperar, porque entonces las decisiones se desplazan hacia otros territorios y otros modelos de integración tecnológica.