Enlaces accesibilidad

'Ya no llama nadie', un cómic sobre la soledad de nuestros abuelos y su necesidad de crear legado

  • Elizabeth Casillas y Blanca Vázquez dan el protagonismo a los abuelos de la España vaciada
  • Más noticias sobre cómic e ilustración en El Cómic en RTVE.es
Portada de cómic 'Ya no llama nadie' con retrato de mujer mayor, gafas, prenda roja, rodeada de flores y vegetación. Nombres de autoras: Elizabeth Casillas y Blanca Vázquez.
Detalle de la portada de 'Ya no llama nadie' (Astiberri) 5

A sus 87 años, Mariona piensa mucho en la muerte porque sus amigas han ido desapareciendo y en el pequeño pueblo en el que vive hay poco que hacer: entretenerse en el jardín, discutir con Vicente, su marido, y esperar la visita de su hija y sus nietos los fines de semana. Además, Mariona tiene una discapacidad auditiva que provoca que cada vez se sienta más sola. Ese es el argumento de Ya no llama nadie (Astiberri), de Elizabeth Casillas (La palabra que empieza por A, Todas nosotras) y Blanca Vázquez (Juntas en esto), un precioso homenaje a nuestros abuelos.

Una historia que tien mucho de personal, como nos cuenta la guionista, Elizabeth Casillas: No suelo escribir diarios, pero encontré una nota del 3 de agosto de 2023 que decía: "el otro día tuve una idea nueva para un texto que he titulado Ya no llama nadie recordando el estado de soledad en el que viven nuestros abuelos y más aún cuando tienen algún tipo de discapacidad".No recuerdo que hice aquel día, sí fuí a visitar a mis abuelos o no, pero lo veo poco probable porque aquel verano tenía un bebé de tres meses en brazos que dificultaba mucho los trayectos en coche. Pero esa idea fue creciendo y terminó siendo esta novela gráfica", añade la guionista".

Página de 'Ya no llama nadie' (Astiberri)

"Más que hacer un retrato de mi abuela siento que ahora tengo una yaya más -añade Elizabeth-. Claro que yo tenía a mis abuelos, que vivían en un pueblo, y que conocía su realidad, pero esa realidad era también bastante parecida a la de sus vecinos. Y cuando Blanca leyó el guion también identificó de algún modo a sus abuelos. Es una historia mucho más universal de lo que a priori puede parecer".

"He pensado mucho en mis abuelos a la hora de ilustrar Ya no llama nadie -añade Blanca-. Aunque Mariona y Vicente sean dos personajes ficticios con rasgos y personalidad propia, no me ha hecho falta buscar referencias gráficas de ancianos ya que imaginaba a mis abuelos para recrear las poses y los gestos de este matrimonio. Sus cuerpos más rígidos y estáticos, las caras más serias y marcadas por las arrugas y la gravedad, la decoración de la casa, la forma de ocupar estos espacios, los andares y los gestos cotidianos… Incluso llegué a hacerles una sesión de fotos al comenzar el cómic para tener poses de referencia".

Página de 'Ya no llama nadie' (Astiberri) 5

"Tratamos a los ancianos como una carga para las familias"

En cuanto a cómo cree que la sociedad actual trata a los abuelos, Elizabeth asegura: "Por un lado, creo que dejamos de lado a los mayores de la misma forma que hacemos con los niños y no tengo tan claro que sea algo que tenga que ver con la geografía porque hay muchas personas mayores sufriendo soledad en ciudades repletas de gente, sin acceso a servicios básicos, esperando largas listas de espera. Por otro lado, veo una tendencia a tratar a los ancianos como si fuesen niños".

"Durante la promoción del libro he pensado mucho en esta idea -añade la guionista-, en que cuando nos toca cuidar a las personas mayores tenemos un instinto natural de cuidarles como cuidamos a los niños, quizás porque haya sido el único modelo de cuidado que hemos aprendido. Mientras escribía el guion leí a May Sarton: "La juventud es una especie de genio en sí misma y lo sabe. Se suele pedir a la vejez que reconozca ese genio y olvide el suyo propio, mucho más suave y sutil, mucho más sabio. Sin embargo, es posible preservar el genio de la juventud en la vejez, la curiosidad, el genuino interés por todo cuanto nos rodea". Ojalá no se nos olvide esto nunca.

"Creo que muchas veces los ancianos son tratados como una carga para las familias pero también a nivel de sociedad -añade Blanca-. Parece que al retirarnos del mercado laboral se pierde en parte nuestro valor como seres humanos. Olvidamos demasiado rápido que hace a penas 20 años muchos de ellos eran los adultos expertos que nos ayudaban en el día a día y que nos criaron a unos y a otros, formando en cierto modo las personas que somos hoy".

El cómic también habla sobre el legado, un tema que preocupa a Mariona. "Este tema lo he debatido mucho en mi cabeza y mi pensamiento es que no, que a todos no nos obsesiona el legado de la misma manera. Creo que hay una generación que sí pensaba mucho en qué sería de ellos cuando se muriesen, dónde les enterraran o si alguien iría a verlos o no porque no tuvieron oportunidad de elegir dónde descansaban sus padres o sus abuelos y nunca tuvieron un sitio al que ir. También son personas que han vivido setenta años en el mismo lugar, un hogar que forma parte de ellos y que también quieren que perdure. En mi caso no pienso en qué será de mi casa, porque ni siquiera he podido acceder a una en propiedad".

Página de 'Ya no llama nadie' (Astiberri) 5

Mariona se ha pasado la vida cuidando a los demás

Preguntamos a Elizabeth como es la protagonista del cómic: "Mariona es una octogenaria que ha vivido toda la vida cuidando a su familia y que ahora ve que ya no la necesitan tanto, que solo queda en casa su marido Vicente y su jardín. Con los años, ha perdido facultades, entre ellas el oído, y decidí que así fuera porque cuando una persona mayor no oye muy bien muchas veces no busca solución, sino que poco a poco se va desconectando de la conversación, de la familia. Y ella piensa mucho en la muerte porque en el pueblo en el que vive ya no le dejan pensar en nada más. Las calles están cada vez más vacías y sus amigas han desaparecido".

En cuanto a su marido, Vicente, Blanca nos comenta: "Veo a un matrimonio de los de toda la vida, donde se ve el hastío de la rutina y la vejez pero a su vez también vemos que se buscan mutuamente a cada rato porque no saben estar el uno sin el otro. No es un matrimonio de película romántica, pero sí que es una estampa realista de muchas parejas que han olvidado la forma de demostrarse afecto y cariño más allá de los pequeños gestos del día a día, como hacerse el desayuno, ayudarse en la ducha…"

"Son un pilar fundamental el uno para el otro, porque cuando la casa se queda vacía tras las visitas familiares son ellos los que permanecen dándose compañía mutuamente. También se ve que aunque a veces no puedan ni soportar las versiones ancianas de ellos mismos, recuerdan con mucho amor los inicios de su relación de jóvenes. Manteniendo así “la chispa” e intentando crear momentos similares, a su manera, en la actualidad", añade la dibujante.

El libro también nos muestra el punto de vista de su hija y su nieta. "Mariona y Vicente tienen una hija que se preocupa por sus cuidados y un hijo ausente, no por ningún conflicto, si no por un constructo social muy arraigado en nuestra sociedad en el que las mujeres ejercen el papel de cuidadoras. Y también tiene una nieta, que a duras penas sobrevive en la vorágine de la vida actual. Ir al pueblo, pensar en lo bien que se vive allí, y volver a la capital el domingo es un sentimiento bastante común. Como dicen Sanguijuelas del Guadiana en "Revolá": "suerte la tuya de poder vivir donde naces".

Página de 'Ya no llama nadie' (Astiberri) 5

"Un jardín donde transcurre la vida"

Como Mariona no puede hablar por teléfono con nadie debido a su sordera, esas comidas familiares dominicales son la única manera de ver y oir a los suyos. "Para Mariona y Vicente, estos domingos lo son todo porque el resto de la semana es un silencio atronador. Me gusta retratar esas comidas porque para mi tienen mucha importancia, cocinar para las personas a las que quieres me parece uno de los actos de amor más bonitos que existen. Son momentos de unión, de comunión, pero también de debate. Toda la vida pasa en una larga sobremesa".

Por eso el jardín es el escenario en el que pasa casi todo. Un precioso jardín retratado por Blanca: "Es un jardín en el que cohabitan los trastos acumulados durante toda su vida por Vicente y el orden, mimo y cuidados de las flores y plantas de Mariona. Aunque ambos hagan usos distintos de este espacio, a los dos les da la vida tener un jardín para amenizar sus días y pasar tiempo al aire libre haciendo pequeñas tareas. Es una parte fundamental de la historia. Cuando hablaba con Eli en los inicios del cómic, ambas veíamos claramente que el jardín es “donde transcurre la vida”. Era importante dibujarlo lleno de color y luz para que se generase un contraste visual con la oscuridad y peso de la casa".

Además, ese ambiente rural nos transporta a la infancia. "Sí, el ambiente rural forma parte de mi imaginario de la infancia -nos confiesa Blanca-. Desde el principio ambas teníamos una visión casi igual de los espacios por los que se moverían Mariona y Vicente y del concepto del pueblo. Creo que si me hubiera criado en una ciudad grande no podría haber representado de la misma forma los ambientes rurales del cómic, ya que en la mayoría de páginas no me he basado en paisajes de referencias sino en los recuerdos que me vienen cuando pienso en pueblo y montaña".

Página de 'Ya no llama nadie' (Astiberri) 5

"Era necesario que las imágenes hablasen por sí solas"

Destacar el arte de Blanca Vázquez y su retrato de los personajes, sobre todo de los dos ancianos. "Normalmente no suelo dibujar personajes utilizando la línea de forma tan clara para definir contornos, pero siento que era necesaria para ilustrar esta historia. El estilo de dibujo vino dado por mi manera de dibujar que he ido desarrollando a lo largo de estos años y también por la necesidad de captar y transmitir los gestos y las emociones tal y como las leía en el guión. Al ser una historia con muchos momentos de silencio, era necesario que las imágenes hablasen por sí solas, así que cada trazo cuenta y tiene un porqué a nivel narrativo".

El coloreado estilo acuarela también nos devuelve a la niñez. "Aunque haya dibujado todo con pinceles digitales -nos confiesa Blanca-, la forma de trabajar con ellos es muy parecida a cómo se trabaja con la acuarela real. A mi me encanta esta técnica y es a la que recurro siempre que quiero sentirme cómoda dibujando en papel. También es una técnica que me parecía la ideal para transmitir las texturas de los ambientes, como las habitaciones en penumbra o el verde brillante de las plantas en el exterior. La acuarela hace que todo se vea más cálido, cercano e incluso más “tradicional” , lo cual viene genial para esta historia".

Pero esos preciosos colores también tienen una función narrativa. "Narrativamente hay 3 paletas de color fundamentalmente: la paleta verde, amarilla y luminosa de los exteriores, la paleta oscura de tonos terrosos del interior de la casa y la paleta azul para dar la sensación de flashback y ensoñación. Todo esto es información que le entra al ojo sin darnos cuenta pero que de forma inconsciente está ayudando a dar consistencia y veracidad al relato", concluye Blanca.

Ya no llama nadie, es un precioso y emocionante homenaje a nuestros abuelos, a los que deberíamos prestar más atención.

Portada de 'Ya no llama nadie' (Astiberri) 5