Más de 150 niños saharauis ultiman sus "Vacaciones en Paz" en Castilla-La Mancha
- Este verano 163 menores procedentes de los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia) han pasado julio y agosto con familias de acogida de la región. El vuelo de regreso está previsto para el 7 de septiembre
- Los menores saharauis hablan el hasania, que es un dialecto del árabe, pero el español es su segundo idioma y lo estudian en el colegio
Que llegue el verano significa, para muchos niños saharauis que viven en los campamentos del Sáhara Occidental, poder pasar las vacaciones con familias de acogida españolas. La mayoría repite en el programa "Vacaciones en Paz" y regresa cada año a Castilla-La Mancha. Este año han sido 163 menores. Con septiembre a la vuelta de la esquina, toca hacer las maletas y pensar en el regreso a Tinduf.
El programa les permite alejarse durante dos meses de las duras condiciones de los campamentos situados en la hamada, uno de los desiertos más inhóspitos del mundo, marcado por temperaturas que pueden superar los 50ºC a la sombra y por la escasez de recursos.
Menos familias y menos niños
El cambio de postura de España respecto al Sáhara Occidental no ha tenido impacto en este programa solidario y de concienciación, según la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Toledo. Sin embargo, cada año se nota una menor disponibilidad de familias voluntarias.
"La mayoría de los niños que repiten suelen volver con las mismas familias de acogida, pero cuando terminan el programa muchas de esas familias dejan de participar. A esto se suman situaciones personales, laborales o cambios de residencia que derivan en el abandono del programa", explica Ana Garrido, presidenta de la entidad.
Hace años, cuando comenzaron estas iniciativas, había familias en lista de espera. Ahora faltan hogares de acogida. El volumen de solicitudes de información sigue siendo elevado, pero muchos se echan atrás cuando empiezan los trámites burocráticos.
Quien lo prueba, repite (y no solo los niños)
De los 163 menores llegados a Castilla-La Mancha este año, 72 están en la provincia de Toledo y 21 en la capital.
Garrido subraya que participar en “Vacaciones en Paz” es una experiencia que marca de por vida. Ella misma ha acogido a 19 menores desde que empezó, ahora cuida a Shirifa y a Diha. Por eso invita a vivirlo en primera persona para conocer de cerca la realidad de quienes dependen de la ayuda humanitaria incluso para alimentarse.
"Es indescriptible ver su cara cuando van a la piscina y descubren un lugar lleno de agua. Ellos están acostumbrados a un sitio donde el agua escasea. Les llama la atención ver tanta gente junta en un centro comercial. También es muy llamativo cómo les sorprende ir a la feria y ver por primera vez los fuegos artificiales. La manera en que se ilumina el cielo les asusta, pero al mismo tiempo les llena de felicidad", relata.
La misma idea la confirma Óscar, que este año se ha animado a acoger por primera vez. Reconoce que no estaba en sus planes, pero se enteraron de que una familia no podía hacerse cargo de unos niños a última hora y, junto a su pareja, no dudaron en colaborar desde Toledo y a acoger a Alal, un niño de 10 años para el que también es su primera vez.
Los primeros días no fueron sencillos. Aunque los niños saharauis estudian español en los campamentos, muchos apenas lo chapurrean al llegar. Al principio se comunicaron por gestos. Dos meses después, el menor ha mejorado mucho el idioma y solo piensa en volver el año que viene a Toledo con ellos. La familia no duda en recibirle.
En estos dos meses han hecho excursiones, han ido a la playa, a la piscina, a la nieve, han montado en tren y en metro, y han visitado un parque de atracciones. "Ver la cara de felicidad del niño es muy reconfortante, sobre todo porque le cuesta expresar sus sentimientos", asegura Óscar.
Por eso, tanto él como Ana Garrido animan a las familias a probar esta experiencia: quienes la han vivido coinciden en que te cambia y te marca de por vida.