Mirar un eclipse sin protección puede causar daños irreversibles: retinopatía ocular
- La lesión puede afectar a la mácula sin sentir molestias mientras se está produciendo
- Las células de la retina dañadas por la radiación solar pueden sufrir lesiones permanentes
El eclipse solar es un fenómeno astronómico que ha despertado una gran expectación, pero observarlo directamente sin la protección adecuada puede tener consecuencias graves para la salud ocular. Los oftalmólogos advierten de que incluso unos segundos o un minuto de exposición sin protección pueden provocar lesiones en la retina y, en los casos más graves, un daño irreversible conocido como retinopatía solar
Una quemadura en la retina sin dolor
La retinopatía solar es una lesión que se produce cuando la radiación del Sol alcanza directamente la retina, especialmente la mácula, la zona responsable de la visión central y de gran parte de la precisión visual.
La oftalmóloga, Fiorella Salvado, especialista en retina del Hospital Quirón de Toledo explica que durante un eclipse la radiación solar puede concentrarse especialmente en esta zona del ojo. «Cuando hay un eclipse solar, la cantidad de luz que emite el Sol se concentra en una parte de nuestro ojo que se llama la mácula», señala.
Para explicar el mecanismo, la especialista recurre a una comparación sencilla: «Nosotros dentro del ojo tenemos una lente natural que se llama cristalino. Esto sería como si yo dirijo la luz del Sol hacia un papel a través del cristal de una lupa. Esto produce una quemadura en la superficie».
“Es como si toda la luz del Sol se concentrara en nuestra lupa natural, el cristalino“
En este proceso, el cristalino actúa como una lente natural que concentra la luz sobre la retina. «Es como si toda la luz del Sol se concentrara en nuestra lupa natural, que es la lente que tenemos, que es el cristalino, y esa luz tan concentrada va directamente hacia la mácula, que es la zona central de visión, y produce un tipo de quemadura», explica Salvador
Unos segundos pueden ser suficientes
La advertencia de los especialistas es especialmente importante porque el tiempo necesario para producir una lesión no tiene por qué ser prolongado. La exposición directa al Sol sin protección durante «un minuto o unos segundos» puede representar un riesgo para la visión.
En este sentido, Salvador insiste en que observar un eclipse sin las medidas de seguridad necesarias puede ocasionar «un daño irreversible para toda la vida».
“Afecta a la cantidad de visión que tenemos y a la calidad de los colores o de los contrastes“
La lesión puede afectar a la mácula y, por tanto, comprometer la visión central. Las células que están en la mácula se encargan de los máximos detalles de nuestra visión. “No solo de la cantidad de visión que tenemos, sino de la calidad de los colores o de los contrastes”. Cuando hay un daño en esa zona de la retina se traduce en que la visión normal en la parte central va a haber una mancha fija. “Hay una parte del campo de visión que no vamos a tener. Es como una cicatriz en esa zona para toda la vida”, aclara.
La protección homologada, imprescindible
La única forma segura de observar directamente el Sol durante un eclipse es utilizar protección solar específica y homologada para la observación solar, como las gafas diseñadas expresamente para este fin.
No deben sustituirse por gafas de sol convencionales, por oscuras que parezcan, ni por otros métodos caseros. La protección debe estar diseñada específicamente para filtrar la radiación solar y utilizarse siguiendo las indicaciones del fabricante.
La recomendación adquiere especial importancia durante un eclipse porque la expectación y la curiosidad pueden llevar a mirar directamente al Sol. Sin embargo, que el Sol esté parcialmente oculto no significa que deje de existir riesgo para la retina.
“Lo ideal es observar el eclipse unos segundos con filtro y parar para descansar la vista“
La advertencia de la oftalmóloga Fiorella Salvador es clara: el hecho de no sentir dolor durante la observación no garantiza que no se esté produciendo una lesión. Además, recomienda que, aunque utilicemos un filtro adecuado, no debemos mirar al Sol durante todo el eclipse que puede durar unos minutos. “Lo ideal es observarlo unos segundos, parar para descansar la vista y posteriormente volver a mirar”, aclara