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Las Setas de Sevilla, de polémicas al icono contemporáneo de la capital andaluza en 15 años

  • El Metropol Parasol pasó de ser uno de los proyectos más polémicos de la ciudad a uno de sus principales símbolos.
  • Vecinos, arquitectos y gestores coinciden en que el espacio ha transformado la Plaza de la Encarnación y la vida del centro.
15 Aniversario de las Setas de Sevilla
Ángela Ruiz / RTVE Andalucía

Hubo un tiempo en el que hablar de Las Setas era hablar de retrasos, sobrecostes y polémica. Quince años después de su inauguración, el espacio que dividió opiniones en sus primeros años se ha convertido en uno de los lugares más reconocibles de Sevilla y en un punto de encuentro para vecinos y visitantes. Lo que nació como Metropol Parasol, acabó adoptando el apodo popular con el que los sevillanos terminaron haciéndolo suyo.

Para su arquitecto, el alemán Jürgen Mayer, precisamente ese cambio de nombre simboliza la aceptación del proyecto. El arquitecto recuerda que el edificio dejó de ser únicamente una obra diseñada por él para convertirse en un espacio apropiado por la ciudadanía.

"Una vez que la gente de Sevilla le dio su propio nombre, el proyecto se arraigó en la ciudad y pasó a ser un lugar de los sevillanos para los sevillanos"

Jürgen Mayer, Arquitecto

Cuando comenzaron las obras, el proyecto estuvo rodeado de críticas. Muchos vecinos cuestionaban que una estructura de diseño contemporáneo encajara en pleno casco histórico y el desarrollo de la construcción estuvo marcado por retrasos y un importante incremento del presupuesto, que terminó rondando los 100 millones de euros. Aun así, el resultado final dejó un nuevo récord para la ciudad: la mayor estructura de madera del mundo.

De la polémica al símbolo

La transformación de la Plaza de la Encarnación fue mucho más allá del aspecto arquitectónico. Según el gerente de Las Setas, Pedro Parrilla, el proyecto permitió resolver dos problemas históricos que la ciudad llevaba décadas arrastrando. Por un lado, proteger y poner en valor los importantes restos arqueológicos romanos encontrados durante las excavaciones. Por otro, recuperar el Mercado de la Encarnación, que permanecía cerrado desde hacía cerca de cuarenta años y que volvió a abrir sus puertas integrado en el complejo.

Desde su inauguración en 2011, el espacio ha ido sumando nuevos usos hasta convertirse en uno de los lugares más transitados de la capital andaluza. Miles de personas recorren cada día su mirador, visitan el museo arqueológico o utilizan la plaza como lugar de encuentro. Es, de hecho, el tercer lugar de pago más visitado de la ciudad. La actividad cultural y los eventos celebrados en este entorno han contribuido también a cambiar la percepción que muchos sevillanos tenían del edificio.

El fotógrafo Marcelo del Pozo, que ha documentado durante años la evolución de este enclave, compara Las Setas con "el patio de un colegio". Un espacio al que la gente acude de manera natural para encontrarse, conversar o simplemente pasar el tiempo. Esa apropiación cotidiana, asegura, es la mejor prueba de que el edificio ha terminado integrándose plenamente en la vida de la ciudad.

Hoy resulta difícil imaginar la Plaza de la Encarnación sin la silueta de Las Setas. En estos quince años, el lugar ha sido escenario de conciertos, celebraciones, manifestaciones culturales y sociales, como el 15 M, y millones de fotografías compartidas por turistas de todo el mundo. También ha acompañado la rutina diaria de los sevillanos, convirtiéndose en uno de los lugares más reconocibles de la ciudad.

Con motivo de su decimoquinto aniversario, Las Setas celebran el recorrido de una obra que pasó de protagonizar uno de los debates urbanísticos más intensos de Sevilla a consolidarse como uno de sus grandes iconos contemporáneos. Un edificio que sigue despertando opiniones, pero que ya forma parte inseparable del paisaje y de la identidad de la capital andaluza.