Aguayo, la gigantesca batería de agua que quiere triplicar su capacidad
- La ampliación prevé una inversión de 900 millones de euros
- La nueva instalación será completamente subterránea
Hay momentos del día en los que España produce más electricidad de la que consume. Sucede, especialmente, cuando la energía solar y eólica alcanzan su máximo rendimiento. Y ahí surge el gran problema: qué hacer con ese excedente para no desperdiciarlo. La solución se encuentra, en gran medida, en instalaciones como la Central Hidroeléctrica de Aguayo, en San Miguel de Aguayo, en Cantabria. Se trata de una infraestructura que funciona como una gigantesca batería capaz de almacenar energía y devolverla a la red cuando sea necesario.
Pero, ¿cómo consigue almacenar esa energía? A diferencia de una central hidroeléctrica convencional, Aguayo funciona como un circuito cerrado, usando siempre la misma agua entre dos embalses: el de Alsa, situado en la parte inferior, y el de Mediajo, en la parte superior. En los momentos en que sobra electricidad, la central la utiliza para bombear el agua hasta el embalse superior para almacenarla. Sin embargo, cuando se necesita la energía, bien por un aumento de la demanda o bien porque disminuye la producción de renovables, esa misma agua vuelve a descender, hace girar las turbinas y genera de nuevo electricidad.
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El funcionamiento de Aguayo ha cambiado con el paso de los años. Durante décadas la central bombeaba principalmente por la noche, cuando la producción de las centrales nucleares superaba a la demanda. Sin embargo, durante los últimos años la situación ha cambiado de forma notable. El responsable de Operaciones de Generación Hidráulica de Aguayo, Ismael Reviriego, explica que “hemos cambiado casi completamente el modo de funcionamiento. Antes bombeábamos de noche y ahora lo hacemos durante el día, cuando hay un exceso de energía solar”.
El crecimiento de la energía solar y eólica exige instalaciones con mayor capacidad de almacenamiento. Y ahí entra en juego el proyecto de ampliación de la central conocido como Aguayo II.
Aguayo II: La ampliación
La ampliación contempla la construcción de una segunda central reversible que compartirá los embalses actuales sin necesidad de recrecer ninguna de las presas existentes. La principal diferencia respecto a la central existente es que se levantará completamente bajo tierra. Toda la instalación se excavará en el interior de la montaña, donde se construirá una enorme caverna de unos 130 metros de longitud y cerca de 50 metros de altura, equivalente a un edificio de más de diez plantas.
Allí se instalarán cuatro nuevos grupos reversibles de 250 megavatios cada uno. “El proyecto consiste en hacer una central similar a la existente, pero casi tres veces mayor. La actual tiene una capacidad instalada de 360 megavatios y la nueva alcanzará los 1.000. Toda la central va a estar enterrada”, destaca el responsable de operaciones. De esa forma, el impacto visual será mínimo, ya que el paisaje apenas cambiará. “Cuando acabemos las obras no vamos a ver nada aquí y vamos a tener una instalación funcionando dentro de la montaña”, asegura Ismael Reviriego.
La nueva infraestructura permitirá elevar la producción anual hasta los 2.000 gigavatios hora, el equivalente al consumo eléctrico de unos 800.000 hogares, y convertirá a Aguayo en la segunda central hidroeléctrica de bombeo de España por potencia instalada, solo por detrás del embalse de Cortes-La Muela, en Valencia.
La inversión prevista ronda los 900 millones de euros, de los que alrededor de 180 millones proceden de fondos europeos, y durante la construcción podrían llegar a trabajar más de 1.000 personas en los momentos de mayor actividad.
Cantabria, centro estratégico de almacenamiento energético
Más allá del impacto económico y del empleo que generará el proyecto, Aguayo II responde al cambio en el modelo del almacenamiento energético. Cuanta más energía renovable se incorpore al sistema, mayor será la necesidad de contar con instalaciones capaces de almacenarla cuando sobra y devolverla a la red cuando hace falta. “Va a permitir que toda esa energía renovable pueda almacenarse y utilizarse cuando el sistema la necesite”, resume Reviriego.
Es el objetivo principal de un proyecto que aspira a situar a Cantabria en el centro del almacenamiento energético nacional y a convertir Aguayo en una de las grandes baterías hidráulicas de España.