15 años sin Amy Winehouse: el alma del soul contemporáneo sigue viva
- El 23 de julio de 2011 se encontró el cadáver de la cantante en su casa de Camden Square
- Con una voz irrepetible, devolvió el soul y el jazz al panorama musical
Hace 15 años encontraron muerta a la cantante y compositora Amy Winehouse en su casa de Camden Square en Londres. Con tan solo 27 años, la intoxicación de vodka le llevó a un coma etílico que su cuerpo, machacado por el consumo de drogas, no pudo superar. Fue el fin de la vida y carrera fulgurante de una de las mejores voces del siglo XXI.
Conocida por la verdad que le ponía a su música y una presencia arrolladora, Amy Winehouse tuvo una trayectoria corta pero lo suficientemente relevante para recordar sus hitos: recuperar el soul, componer letras crudas, mezclar el rockabilly, ska, jazz y R&B, y sonar en las radios de todo el mundo.
En 2006, la tendencia era la música electrónica y el British clubbing a golpe de sintetizador con Kylie Minogue y las Sugababes. Fuera de la corriente dominante, la londinense rescató del siglo anterior las voces negras de los años 60. Las había estudiado, dedicaba horas a escucharlas y supo extraer la esencia de la discográfica Motown: los metales (trompetas y saxos), los coros femeninos y el ritmo para bailar lentamente.
La cantante británica Amy Winehouse durante su actuación en 2008 en el Festival Rock in Río en Arganda del Rey (Madrid) EFE/Kiko Huesca
El alma del soul
En la producción de sus obras, adopta el Wall of Sound, una técnica inventada por el músico y productor estadounidense Phil Spector que consiste en grabar muchas cuerdas, percusiones, guitarras y pianos al mismo tiempo para generar un sonido que llene toda la habitación. Cuando Mark Ronson y Amy Winehouse empezaron a trabajar en Back to Black, el icónico segundo disco de la cantante, vieron claro que la acústica tenía que ser similar a la de los discos de los 60.
La cantante judía dominaba perfectamente la cultura musical del jazz y el soul. Era la banda sonora habitual del taxi de su padre, Mitch Winehouse. El primer álbum que firmó con Island Records se llama Frank (2003), un homenaje al rey del jazz, Frank Sinatra. Amy Winehouse pasaba horas analizando a grandes como Sarah Vaughan, Dinah Washington, Ray Charles o Thelonious Monk, con quien confesó que aprendió a cantar.
Portada de Frank (2003), primer álbum de la artista
Las influencias dieron lugar a una técnica vocal parecida: retrasaba ligeramente algunas frases, dejando respiraciones como Sarah Vaughan, y reinterpretaba las melodías cambiando notas, alargando las palabras o acortando las frases. Su bajista contaba que era prácticamente imposible escuchar dos versiones idénticas de la misma canción, lo que recuerda a Ella Fitzgerald.
Los girl groups de los 60 como las Shangri-Las o The Ronettes hacían canciones que contaban historias; parecían pequeñas películas. Amy Winehouse recoge el testigo con temas como Rehab, en la que rechaza la idea de tratar sus adicciones, o "Me & Mr Jones", un tema sobre la fama inspirado en la canción de Billy Paul y dedicado al rapero neoyorquino Nas, cuyo nombre es Nasir Jones.
Su voz era algo nunca visto; la modulaba con mucho resonador facial y nasal y transmitía la emoción con inflexiones vocales. Siempre fue consciente de lo que quería decir y por eso dejaba las letras con sus palabras aunque no rimaran. Frases como "What kind of fuckery is this?" o "I told you I was trouble" no parecen versos de pop, se asemejan a discusiones que una pareja podría tener, o reflexiones nocturnas. Cuando escribía, no corregía, sus canciones hacían la función de diario, y según su productor más leal, Salaam Remi, su cerebro generaba ideas continuamente que luego pulían para futuros discos.
Island Records y ella
Pese a la calidad de su música, a Winehouse le costó colocar su propuesta en la industria. El agente Nick Shymansky cuenta numerosos rechazos de discográficas antes de cerrar su contrato con Island Records. Ya en el sello, los desencuentros fueron frecuentes: en Frank le pidieron incluir canciones con las que no se sentía identificada y le desaconsejaron la colaboración con Mark Ronson, al considerar que su sonido retro no era comercial. Lejos de achantarse, Amy llamó a Mark y de esa unión resultó Back to Black, que acabaría redefiniendo el soul contemporáneo y convirtiéndose en el mayor éxito de su carrera.
Portada de Back to Black (2006), segundo álbum de Amy Winehouse
Su discográfica fue especialmente insistente en el proceso de rehabilitación, ya que su imagen comenzaba a dañarse y era patente el abuso del alcohol en algunos conciertos de 2005, que se mezclaban con las drogas y la bulimia, hasta llegar a la traumática velada de Belgrado en 2011. Una noche en la que no podía seguir el repertorio en el escenario serbio, olvidaba partes de sus canciones más emblemáticas y en varios momentos se quedó inmóvil y desorientada. Unos años antes, en 2008, ofreció un concierto sólido en el festival de Glastonbury, pero golpeó a un fan que le tocó su moño beehive.
La cantante británica Amy Winehouse, a su llegada al Tribunal de Westminster, donde es juzgada por golpear a una admiradora en el ojo derecho tras una actuación en una gala benéfica en 2008. EFE/Andy Rain
Estas reacciones violentas y descontroladas no fueron casos aislados. La artista entraba y salía de los centros de desintoxicación, y a los escenarios se subía despeinada, con la raya pin-up corrida, el rímel manchando el contorno de ojos y heridas por todo el cuerpo, mientras mantenía una tumultuosa relación con su marido Blake Fielder-Civil. Mientras, la discográfica y su padre, que poco a poco se convirtió en su mánager, continuaban programando conciertos y festivales sin miramientos por su salud, ni física ni mental.
Vocación temprana
No sabía decir que no a las exigencias de la industria, quizá porque soñó con hacer carrera musical desde que jugaba en los parques del suburbio de Southgate. A los 10 años, forma el grupo de rap Sweet´n Sour; con 13 años logra una beca de la Sylvia Young Theatre School, que la expulsa por hacerse un piercing en la nariz, y a los 16 se matricula en el curso de teatro musical del BRIT School de Croydon. Se dio cuenta de que los musicales no eran lo suyo y prefirió las sesiones de la National Youth Jazz Orchestra, donde tuvo la oportunidad de cantar en una big band.
Después de aquello siguió perseverando; cantaba en clubes nocturnos alternativos de Camden Town, como The Dublin Castle, y a partir del lanzamiento de Frank su vida cambió: llegaron el dinero y la fama, pero también la heroína, el diagnóstico de un enfisema pulmonar y un doloroso divorcio, tras dos años de matrimonio con Fielder-Civil.
Los siete años desde el primer álbum hasta su fallecimiento corresponden a su período de fama. Ese tiempo fue carne de tabloides y paparazzi, que acampaban en su casa, pero también sacó fuerzas para dedicarle tiempo a su ahijada Dionne Bromfield, con quien dio su último concierto. En medio de la vorágine, su único respiro era la isla de Santa Lucía; allí se retiraba durante meses a descansar, y su amigo Blake Wood la fotografió con un semblante más relajado.
Amy Winehouse, libro de fotografías de su amigo Blake Wood tomadas en la isla de Santa Lucía
Quince años después de su muerte, Amy Winehouse sigue siendo una referencia porque cambió las reglas del pop contemporáneo. En plena era de la música de club y las producciones electrónicas, devolvió el soul, el jazz y las letras autobiográficas al centro de la música popular, demostrando que la honestidad podía conectar con millones de personas. Su influencia se percibe en Adele, Raye, Paloma Faith o Lady Blackbird, aunque todas rechazan la etiqueta de "nueva Amy". Su mayor legado fue abrir el camino a una generación de mujeres que entendieron que la vulnerabilidad también podía ser una forma de hacer arte.
La cantante recibió 6 premios Grammy en 2008, entre ellos Grabación del año, Canción del año o Mejor artista nuevo, que le permitió entrar en los Guiness World Records como la artista británica con más gramófonos ganados en una noche.
Su carrera duró menos de lo que nos hubiera gustado, como todas las del "Club de los 27" del que desgraciadamente forma parte, pero su trascendencia sigue. Desde la moda al cómic, pasando por un álbum a título póstumo llamado Lioness: Hidden Treasures y el documental de Óscar Amy (La chica detrás del nombre) , Amy Winehouse es un icono eterno.
Amy Winhouse con un año y medio de edad (1985)
*Aroa Arroyo García es alumna de Doble Grado en Periodismo e Historia en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Sara Gómez Armas, redactora jefa de RTVE Noticias, ha editado y supervisado la elaboración completa de este texto.