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La firma La Soledad, de Aceuchal, es reconocida como modelo de consolidación cooperativa en la Extremadura rural

  • Fermenta al año 57 millones de kilos de uva
  • Su presidente sostiene que la clave del éxito es la adaptación a los tiempos
Cooperativa La Soledad de Aceuchal cumple 50 años
Antonio Manuel Hidalgo - RTVE Extremadura

Cooperativas Agro-Alimentarias Extremadura considera a la entidad La Soledad, en la población pacense de Aceuchal, como un ejemplo a seguir para consolidar el cooperativismo en las zonas rurales. La Soledad acaba de cumplir 50 años y es la cooperativa de primer grado en la comunidad autónoma con más facturación en el sector del vino. Ingresa anualmente cerca de 20 millones de euros.

Nació en 1976 impulsada por 187 agricultores y hoy forman parte de ella 750 socios. Durante la pasada campaña, molturó 57 millones de kilos de uva procedentes de la comarca extremeña de Tierra de Barros. Cooperativas Agro-Alimentarias, el grupo que ha puesto como referente a La Soledad, aglutina a 31.000 agricultores y ganaderos en la región. Ha destacado a la cooperativa de Aceuchal, en sus bodas de oro, por la perseverancia que ha demostrado a lo largo del tiempo y por ser referente en cómo una empresa del primer sector puede asentarse con solidez sin estar ubicada en los municipios agrarios más importantes de Extremadura, léase Badajoz, Don Benito o Villanueva de la Serena.

Los inicios de la cooperativa La Soledad fueron complicados

Juan Carlos Durán, presidente de La Soledad, recuerda el esfuerzo que tuvieron que hacer los fundadores de la cooperativa. “En 1976”, explica, “había una veintena de bodegas en Aceuchal, pueblo de 5.000 habitantes, hubo que convencer a los agricultores de que la venta de la uva no se podía hacer por separado ya que se perdía la opción de buenos precios de venta a favor de los productores”. Añade que los primeros pasos no fueron fáciles. “En 1977 se sufrió una intensa helada que arrasó buena parte de las viñas, pero se salió adelante por la convicción de los socios de aquel momento que decidieron vender conjuntamente su producción que, aunque menor de la prevista debido precisamente a la climatología, respondía a una buena calidad”.

Juan Carlos Durán asegura que no hay secretos en la llegada de la empresa que preside al medio siglo de vida. “Se ha puesto mucho trabajo y compromiso en el proyecto durante tanto tiempo”, subraya, “y quizás el elemento clave haya sido saber adaptarnos siempre a lo que se demanda en cada etapa”.

Se busca al público joven ofreciendo vinos de menor graduación

Así lo confirma también Pilar Durán Sánchez, la especialista en control de calidad de la cooperativa. Y pone un ejemplo. “A los jóvenes”, explica, “no se les puede introducir en la cultura del vino del mismo modo que se hacía con sus padres. Nosotros para llegar a ese público hemos trabajado a fondo los mostos parcialmente fermentados, de baja graduación, con carbónico natural, muy afrutados y equilibrados en sabor, que atraen a los jóvenes y que les invitan a seguir descubriendo las múltiples facetas de una tradición de degustaciones con tanto arraigo en España”.

Pilar Durán se muestra convencida en que si una firma empresarial repite fórmulas en el tiempo sin innovar, se condena a un mercado comprimido. Y lo visualiza con un símil. “Si pones todas tus manzanas en el mismo cesto y un día por cualquier circunstancia ese cesto se rompe, las consecuencias pueden ser evidentemente muy negativas. No es sólo”, concluye, “en tener un plan b sino también c, d y e, la innovación es el camino para cumplir otros 50 años más”.