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Ortega, el presidente republicano y oculto del Real Madrid

  • RTVE rescata del olvido la figura de Antonio Ortega, fusilado tras la Guerra Civil
  • Fue uno de los héroes de la defensa de Madrid a finales del 36 y presidió el Real Madrid
Antonio Ortega en las trincheras de Madrid en 1936, con expresión reflexiva, rodeado por sacos de arena y acompañado por otros hombres.
Antonio Ortega en las trincheras de Madrid en 1936 EFE
ÁNGELA MIRANDA

Si los republicanos hubieran ganado la guerra, Antonio Ortega estaría reconocido por el Real Madrid como uno de sus presidentes. Lo afirma el catedrático Juan Carlos Illán en Ortega el documental que rescata del olvido a este militar que se opuso al golpe del 36.

En la web del Real Madrid figuran todos los presidentes del club, incluso los que tuvo cuando se denominaba Madrid Football Club. Así se llamaba cuando la Federación Cultural y Deportiva nombró presidente a Antonio Ortega. A dedo, matiza Ángel Bahamonde, catedrático emérito de Historia, que justifica la ausencia porque entre 1937 y 1939 no hubo competición oficial. Otros fueron puestos a dedo y sí están en la lista.

Gabriela Echeverría, bisnieta del coronel Ortega y abogada de derechos humanos, cree que la ausencia de su bisabuelo es por la falta de procesos de verdad y de memoria democrática que hubo en España tras la dictadura. Se quiso hacer, dice, borrón y cuenta nueva, y eso provocó que Antonio Ortega desapareciera de la historia.

El coronel Antonio Ortega

El franquismo fusiló a Ortega tras un juicio sumarísimo de 5 días

Pero antes que de la historia, Antonio Ortega desapareció de la vida. Le hicieron desaparecer, fusilándole, la madrugada del 15 de julio de 1939. Estaba condenado a pena de muerte por el delito de adhesión a la rebelión. Qué justicia aquella, la justicia del revés, que juzgaba por rebelión a los que habían defendido el Gobierno democrático de la República, dice Juan Martínez, historiador del Centro de Memoria de Alicante. Conoce bien los últimos momentos de la República, con miles de personas tratando de huir por los puertos de Levante. Entre ellos Antonio Ortega, que fue detenido y sometido a uno de los cientos de juicios sumarísimos que funcionaron como un aparato de represión tras el final de la Guerra Civil y hasta 1944.

Franco se aseguró de que las decisiones políticas o militares durante el conflicto se consideraran “delitos de sangre”.

Ortega, perdedor entre los perdedores

Antonio Ortega había perdido la guerra pero era además un perdedor entre los perdedores. Su bisnieta Gabriela Echevarría cree que su posición en el golpe de Casado contra Negrín, la lucha interna republicana que precipitó el final de la contienda, también marcó su desaparición. Se puso del lado del “resistir es vencer” de Negrín frente a la búsqueda de un pacto con Franco que pretendía Segismundo Casado.

Ortega trató de mediar, sin éxito, y acabó traicionado por Casado, según Ángel Bahamonde, que ha estudiado profundamente este periodo de la historia. Su familia logró huir de Alicante y parte de ella terminó en México. De allí viene Gabriela Echevarría, su bisnieta.

El silencio se instala incluso en su familia

En casa de su abuela, hija de Antonio Ortega, Gabriela siempre vio el retrato de su bisabuelo presidir el salón. Pero nadie hablaba de él. Sus hijos decidieron enterrar su dolor y su historia para que el resto creciera sin rencor. Pero las heridas que no se limpian no se cierran, y Gabriela comenzó a hacer preguntas y a obtener respuestas. Recopiló documentos y fotografías familiares y decidió desafiar al silencio que ha acompañado a su familia desde la muerte de Antonio Ortega. Lo hace en el documental Ortega donde comparte lo que averiguó leyendo las memorias de su tío abuelo, hijo de Antonio Ortega, que estuvo con él en el frente.

Gabriela Echeverría, bisnieta de Antonio Ortega, posa sentada con traje de cuadros en un archivo. Su mirada es directa y serena.

Gabriela Echeverría, bisnieta de Antonio Ortega DOCUMENTA RTVE

Antonio Ortega: héroe del 7 de noviembre

Lo que descubrió en esos textos coincide, dice, con los cientos de artículos de prensa que hablan de Antonio Ortega y que se publicaron durante la guerra. Cientos.

Hablan de su etapa en la dirección general de seguridad en Valencia, cuando ordenó la detención de Nin. No sabía, afirma el investigador David Jorge, que espías soviéticos de la NKVD planeaban matarle. Pero lo más sorprendente para Gabriela fue ver a Ortega en la prensa de la época convertido en un icono de la defensa de Madrid. Formó parte del grupo de militares considerados “los héroes del 7 de noviembre”: los que frenaron el avance de los sublevados hacia la capital y mantuvieron las líneas hasta el final de la guerra. Los que se echaron a sus hombros el famoso “no pasarán”. Ahí estaba Ortega, que puso su experiencia militar en el País Vasco al servicio de la defensa de Madrid.

Hoy casi nadie le recuerda ni en Madrid ni en Guipúzcoa, donde fue gobernador civil.

Dispuestos a evitar la violencia

Entre los cientos de documentos históricos que citan a Antonio Ortega al historiador Pedro Barruso siempre le llamaron la atención los telegramas del embajador francés Jean Herbette. Barruso es posiblemente la persona que más ha contribuido a recuperar a Ortega del olvido.

Del archivo de Nantes trajo los telegramas en los que Herbette, a quien la guerra pilló en su retiro de vacaciones en San Sebastián, hablaba de Ortega. De él decía que se había labrado en solo un mes una figura heroica llena de valentía y humanidad. Herbette informó a París puntualmente de las vidas que Ortega le ayudó a salvar. Entre otras la del Conde de Romanones. En uno de los telegramas cuenta la decisión de Ortega de embarcar a los 600 presos de la cárcel de Ondarreta para evitar su muerte a manos de las masas enfervorecidas por la caída de San Sebastián. “Las disposiciones que ha tomado en el último momento (…) lograrán impedir que San Sebastián sea destruida por los incendios y ensangrentada por las masacres”. Lo logró.

Telegrama confidencial del 19/08/1936. El Conde de Romanones está a salvo. Cinco oficiales rebeldes condenados a muerte. El Gobernador Civil debe decidir ante la presión popular. Ruinas terribles por bombardeo.

Telegrama del embajador francés Jean Herbette CENTRO DE ARCHIVOS DIPLOMÁTICOS DE NANTES

El gran archivo de RTVE y de EFE clave para recuperar su memoria

Cuando pusimos en marcha este documental, Ortega no había constancia de ninguna imagen suya en movimiento. Rastreamos el archivo en busca de su rostro y las primeras imágenes que localizamos fueron precisamente del Ortega gobernador, en un desfile por el nombramiento de José Antonio Aguirre como lehendakari.

La grabación la realizó el Gobierno vasco en el verano de 1936. Se aprecia su rostro sereno durante los pocos segundos que dura. Después apareció su sonrisa al recibir un ramo en el palco del viejo Chamartín, durante una exhibición deportiva. También estaba en la entrega de unas condecoraciones a militares en Madrid. En ninguno de los archivos aparecía identificado como Antonio Ortega. Incluso en el catálogo de cine de la Guerra Civil está equivocado su apellido....porque Ortega ya había desaparecido.

Lo que no se cuenta no existe: una ficción para la historia real

Sin apenas archivo de Ortega, y con las pocas fotos que conserva la Agencia Efe y el archivo regional de Madrid, el documental era un reto para el equipo de Documenta RTVE.

Queríamos contar su historia y temíamos perder al personaje (y al espectador) en imágenes y discursos sin alma de la guerra. Tomamos la decisión de incluir otro punto de vista narrativo que fuera más emocional, que pudiera transmitir lo que sintió Ortega en los últimos meses de su vida, cuando estuvo preso en la cárcel Reformatorio de Alicante. Pusimos la ficción al servicio de una historia real y rodamos una película como parte del documental.

Los más mayores de RTVE recuerdan cuando aquí se hacían películas por los profesionales de la casa, sin necesidad de productoras que cubrieran carencias. Las llamaban "filmetes". En 2026 hemos rodado un mini "filmete". Un equipo de 30 personas ha puesto su talento al servicio de la historia de Antonio Ortega.

El resultado es una ficción en 4k que nos transmite el drama que vivió el protagonista cuando trató de pedir ayuda desde la prisión. Los actores Joseba Usabiaga, Yune Noguerias, Gorka Aguinagalde e Iñigo Salinero han tenido la generosidad de participar en nuestra película y lo han dado todo, a pesar de que nuestro "filmete" está muy lejos del nivel de las producciones cinematográficas en las que acostumbran a participar. Ellos construyen la emoción en “Ortega” y le sacan de las tinieblas.

El realizador Germán Sancho da instrucciones a los actores DOCUMENTA RTVE

Por fin la exhumación

Habría sido bonito que el documental terminase con la entrega de los restos de Antonio Ortega a su bisnieta Gabriela. La familia lleva reclamándolos desde los años 40. Están en una fosa común en el Cementerio de Alicante, en un trozo de tierra sin nombres ni símbolos, donde crecen flores silvestres. Hasta ahora no se han podido exhumar, pero durante el rodaje de Ortega se ha hecho el ruido suficiente como para que algunas instituciones muevan ficha y comiencen los trámites para buscar los restos del presidente “oculto” del Real Madrid.

El ayuntamiento de Aspe ha recibido una subvención de 50.000 euros de la Secretaría de Memoria Democrática para la exhumación de la fosa, en la que hay más represaliados. Los trabajos podrían empezar en otoño, no será a tiempo para que podamos enseñar la imagen.

Como dice Gabriela Echeverría sería un buen final narrativo, pero sobre todo un buen final para el propio Antonio Ortega. Ella lo quiere hacer por su abuela, que murió sin conseguir enterrar a su padre.