Enamorarse en blanco y rojo: historias de San Fermín
- Conocemos tres historias de amor en San Fermín
- ¿Por qué tantas relaciones comienzan estos días? La clave: la alegría y la música de las calles
- Vive San Fermín 2026: especial
¿Qué probabilidad hay de que entre miles y miles de personas, todas vestidas igual, con la música sonando a todo volumen, pocas horas de sueño y el ánimo por las nubes… encuentres a tu media naranja?
Durante nueve días Pamplona se transforma, triplica su población y los vaqueros o las camisetas de colores se cambian por un pañuelo rojo, una faja y ropa blanca. Se sabe cuando se sale de casa pero no cuándo se vuelve. La agenda se llena de planes sociales: el aperitivo, el baile de la alpargata, ver los fuegos artificiales o vivir el ambiente en la calle.
En Pamplona, no es raro saber de alguien, tener un amigo, un conocido, cuya historia de amor empezase en San Fermín. La psicóloga Cristina Gonzalvo, nos explica que durante los nueve días de fiesta, tendemos a relajarnos, gracias al ambiente, la música en la calle, la alegría… Todo se vuelve más distendido y aumentan las relaciones e interacciones sociales. El contexto ayuda y las emociones se contagian. Eso hace que crezca la probabilidad de una atracción hacia otra persona. Eso sí, siempre desde el respeto y la convivencia.
María y Hermud
María y Hermud en Pamplona
Él, natural de una pequeña localidad de Múnich, directivo en una multinacional alemana, y ella, médico interno residente de Psiquiatría en Pamplona. Se conocieron durante una cena entre amigos un 6 de julio de 1984. María no llegó a tiempo, y Hermud tuvo que ir saltando de asiento en asiento durante toda la noche para poder acercarse a ella y entablar conversación.
Formalizaron la relación después de unas cuantas tardes juntos por Pamplona, de unas cuantas corridas de toros, vermús por el centro, y veladas entre amigos. Un matrimonio y dos hijos después, todavía recuerdan con ilusión aquellos momentos.
"Pensaba que lo más peligroso de Pamplona serían los encierros", dice Hermud con bastante ironía. María cuenta que después de ese día, contaba con él para todos los planes de San Fermín, y hasta los amigos de su ahora marido se preocupaban porque estaba desaparecido. ¿Celebráis de forma especial el 6 de julio? "Siempre nos acordamos de aquel día… pero bastante fiesta es ya el día del chupinazo como para celebrarlo aún más", dice ella entre risas.
Carol y Álvaro
Carol y Álvaro en Pamplona
Cuando Carol y sus amigas fueron a consolar a una chica que lloraba dentro de un bar, en la calle Estafeta, lo que seguro no se imaginaban, es que les presentaría a quien iba a ser la pareja de Carol; Álvaro, un chico de Madrid que visitaba Pamplona con sus amigos para conocer los Sanfermines.
Era 10 de julio. Ambos compartían intereses, y fruto de la casualidad, una cosa llevó a la otra y se intercambiaron los teléfonos. Lo que fue una noche de fiesta terminó siendo la noche en que conoció al amor de su vida.
Y cuando una está enamorada… hace cosas por los demás que nunca hubiera imaginado. Después de haberse conocido, Carol terminó en el recorrido del encierro. Tenía claro que no quería correr delante de los toros, pero también quería estar cerca de Álvaro y no dejarle solo. "Yo la veía que temblaba como un flan", dice él recordando el momento. Al final, no corrieron… pero Carol sorprendió a Álvaro. Lo que iba a ser un encierro al final fue una prueba de amor.
Beñat y Andrea
Andrea y Beñat en Pamplona
Este año, San Fermín va a ser muy especial para Beñat y Andrea. El pasado mes de junio se casaron tras conocerse un 12 de julio de 2019. Él salía con sus amigos de los toros, acompañaba a la música de la charanga. Y como si un hilo invisible los conectase, un amigo en común les presentó.
No podía ser en otro lugar más céntrico que en la calle Mercaderes. En pleno recorrido del encierro. A esa hora, ningún astado pisaba aquel suelo… pero a lo mejor el corazón se les aceleró como si lo hicieran.
En esa calle se sacaron su primera foto juntos, que tuvo un protagonismo especial en la boda a modo de recuerdo. "Ya que fue una boda tan bonita, queríamos recordar y contar cómo fue aquel momento", cuenta Beñat. Cada mesa de invitados llevaba el nombre de una calle de Pamplona. La suya, claro está, era Mercaderes… pero Estafeta tampoco pudo faltar. Tampoco la Plaza del Castillo.
Ahora ambos viven en Madrid, pero se escapan a Pamplona en cuanto tienen ocasión. La luna de miel será en agosto, con un viaje a Colombia, pero San Fermín será la antesala de ese momento tan especial, en el preciso lugar donde empezó todo.