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La siesta, una aliada para combatir las altas temperaturas

  • El 26% de los andaluces asocia las ganas de dormir al calor, según el último estudio de easyHotel
  • Los especialistas recomiendan no excederse más de 20 o 30 minutos
Una siesta para combatir el calor
SANDRA RUIZ

Las altas temperaturas complican el descanso nocturno provocando que muchas personas recurran a la siesta para recuperar energías. Andalucía está entre las comunidades donde este hábito está más arraigado, según el último estudio de la cadena hotelera easyHotel. Aunque la mayoría duerme más tiempo de lo recomendado por los especialistas.

“El calor afecta bastante más de lo que pensamos”, asegura Cristina Muñoz, especialista en trastorno del sueño en el Hospital Reina Sofía de Córdoba. El calor se cuela en nuestras noches dificultando el descanso y provocando que muchas personas se levanten con sensación de cansancio. Las altas temperaturas alteran el funcionamiento normal del organismo durante la noche e impiden que el sueño sea realmente reparador. Esto se debe a lo que los expertos califican de “micro despertares”: “El calor hace que no podamos llegar a las fases profundas del sueño porque no podemos regular bien la temperatura. Entonces el cuerpo se despierta antes de lo que debe y tenemos muchos micro despertares, lo que fragmenta el sueño y hace que nos despertemos con sensación de estar más cansados.”, afirma la especialista Cristina Muñoz.

Para superar el día muchos recurren a la siesta, que se convierte en una aliada durante los meses de verano. Un estudio refleja que Andalucía es la comunidad donde el calor influye más en las ganas de dormir la siesta. El 26% de los andaluces asegura que las altas temperaturas aumentan la necesidad de echar una cabezada, el porcentaje más alto del país. De hecho, dos de cada 10 andaluces la duermen todos los días. lo que sitúa a Andalucía como la segunda comunidad con mayor frecuencia de siestas, únicamente por detrás de Murcia.

Una siesta, sí… pero breve

Especialistas consultados por RTVE, como la especialista Cristina Muñoz, insisten en que este descanso debe utilizarse correctamente. La recomendación es clara: entre 20 y 30 minutos como máximo. Excederse puede llegar a ser contraproducente.

Sin embargo, 8 de cada 10 españoles asegura alargarlas más de lo recomendado. En declaraciones a RTVE algunos ciudadanos aseguran que de mínimo descansan “1 hora o una hora y media.”

A partir de los 30 minutos, el cuerpo empieza a entrar en fases profundas del sueño, lo que suele provocar la llamada inercia del sueño: una sensación de aturdimiento o de niebla mental. “La siesta puede ser muy beneficiosa, pero nunca sustituye al sueño nocturno. Es un complemento, no una solución cuando dormimos poco por la noche”, recalca Muñoz. Según explica la especialista, ese tiempo es suficiente para recuperar parte de la energía sin llegar a entrar en fases profundas del sueño. “La siesta funciona como un pequeño reseteo del organismo. Nos ayuda a recuperar la atención, mejora la concentración e incluso favorece la memoria.”

¿El momento perfecto?

Aunque muchas personas adaptan la siesta a sus horarios laborales o familiares, los especialistas también recomiendan elegir bien el momento del día.

Uno de cada tres andaluces comienza su descanso entre las cuatro y las cinco de la tarde, una franja más tardía que la del resto del país. Mientras, los estudios indican que el rango ideal es entre las 13:00 y las 15:00. Esto se debe a que esas horas coinciden con el periodo de tiempo en el que hay una caída de los ritmos circadianos. Ese descenso fisiológico de la activación hace que el organismo esté más predispuesto al descanso tras la comida.

Aconsejan evitarla a partir de las cinco de la tarde. “Si nos dormimos demasiado tarde estaremos quitándole presión al sueño nocturno y luego será más difícil conciliar el sueño cuando llegue la noche.”

Claves para un sueño de calidad

Más allá de la siesta, Muñoz insiste en que el descanso depende, sobre todo, de unos buenos hábitos de sueño. Mantener horarios regulares para acostarse y levantarse, incluso durante los fines de semana, continúa siendo una de las recomendaciones más importantes.

También aconsejan dormir entre seis y ocho horas diarias en el caso de los adultos, evitar el ejercicio físico intenso justo antes de acostarse o reducir el uso de teléfonos móviles durante la última hora del día.

En definitiva, dormir unos minutos después de comer puede ser una herramienta útil para recuperar energía, siempre que no se convierta en una larga cabezada que termine perjudicando el descanso de la noche siguiente.