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Regreso al Caribe de la mano de un videojuego que hizo realidad las batallas navales

  • Después de trece años, Assassin´s Creed Black Flag regresa con una versión rehecha desde cero
  • Fue el primer videojuego de la saga que se aventuraba en batallas navales
Imagen del videojuego Assassin´s Creed Black Flag Resynced
Imagen del videojuego Assassin´s Creed Black Flag Resynced (Ubisoft)
Manuel González
Manuel González

A punto de cumplir 20 años, la saga de videojuegos Assassin's Creed puede presumir de ser una de las más consolidadas del siglo XXI. Aunque no pasa por su mejor momento, la legión de fans se sigue contando por millones en todo el mundo. Y muchos aún sueñan con que Ubisoft anuncie por fin una nueva versión de la aventura original, aquella donde la Hermandad de los Asesinos viajaba a Tierra Santa durante la Tercera Cruzada. De momento, lo que ha decidido la compañía francesa es rehacer por completo su cuarta entrega, estrenada en 2013, Assassin's Creed Black Flag, que supuso en su día la primera incursión marítima de la franquicia. Narra la historia de un corsario galés que se convierte en pirata en el Caribe del siglo XVIII.

Asociada desde sus inicios al parkour, el sigilo, las conspiraciones y la fidelidad histórica, Black Flag llevaba al jugador a aguas caribeñas, al imaginario de los piratas y los abordajes, un hábitat que expandía el universo de la saga a nuevos territorios. Trece años después, aquella propuesta regresa rebautizada como Assassin's Creed Black Flag Resynced y se suma así a la tendencia de los remakes de videojuegos míticos, títulos reconstruidos de cero adaptados a la tecnología, las mecánicas de juego y narrativas actuales.

Una versión adaptada a los tiempos actuales

Al ser un medio ligado a los avances tecnológicos, hay videojuegos que se prestan a una revisión profunda. Cuando un estudio decide hacer un remake de un título emblemático, no es solo por temas nostálgicos. También es un desafío técnico. Las limitaciones a las que se enfrentaron entonces sus creadores, en la actualidad tienen fácil solución, lo que puede mejorar aún más una obra de culto. En los últimos años, se han reinventado varios Resident Evil, y también se ha hecho lo mismo con Dead Space, Demon's Souls, Silent Hill 2 y el caso más llamativo, el de Final Fantasy VII, reconvertido ni más ni menos que en una trilogía. “La clave de un buen remake es priorizar el ‘sabor' del original”, explica Richard Knight, director de Assassin's Creed Black Flag Resynced, mediante correo electrónico a RTVE Noticias. Mantener esa esencia es un continuo ejercicio de respuestas, de cómo actualizar un clásico sin perder aquello que lo hizo único.

En el caso de esta aventura, una de las claves lleva nombre y apellido: Edward Kenway, el protagonista del juego. “Todo nuestro trabajo giró alrededor de Edward. Cualquier cambio que hacíamos tenía que responder a una pregunta muy sencilla, ¿haría esto como pirata o como asesino?", comenta Richard Knight. Su reflexión aborda una de las cuestiones principales a la hora de conservar la identidad de un videojuego: la interacción. A diferencia de una película, donde el espectador adopta una actitud pasiva y la trama permanece inalterable de principio a fin, un juego propone una experiencia interactiva, que hay que igualar en el remake. Los jugadores esperan vivir las mismas sensaciones de años atrás, pero adaptadas a las expectativas de los juegos actuales.

Imagen del videojuego Assassin´s Creed Black Flag Resynced

Imagen del videojuego Assassin´s Creed Black Flag Resynced

Mantenerse fieles o apostar por la innovación

“Edward es impulsivo y carece del entrenamiento formal de otros asesinos. Por eso hemos añadido barridos y patadas que podrían considerarse poco elegantes en un combate reglado, pero que encajan perfectamente con un pirata acostumbrado a sobrevivir por cualquier medio”. De esta forma explica Richard Knight la evolución del sistema de combate terrestre. El personaje principal ya no lucha como hace trece años. Se han añadido movimientos que van más acorde con su personalidad y que entonces eran complicados de ejecutar.

“Los videojuegos tienen un desafío único porque el jugador siempre tiene libertad para desviarse del camino previsto”, explica Knight. “Puede decidir dejar una persecución para acariciar un gato o lanzarse al mar para explorar bajo el barco de Barbanegra. Como desarrolladores, tenemos que preguntarnos si esas decisiones siguen encajando con la esencia del protagonista”. El proceso de desarrollo de un remake como este es una continua lucha entre mantener la fidelidad o apostar por la innovación.

Las respuestas del director del juego dejan claro que esta versión no es una mera mejora gráfica aprovechando los motores gráficos actuales. A diferencia de una remasterización, un remake obliga a reconstruir el juego desde cero, incluso reprogramando el código. “Sentimos un enorme respeto por el juego original –de hecho, algunos miembros del equipo original han trabajado con nosotros–, pero Resynced también consistía en aceptar el cambio y encontrar la mejor forma de representar el viaje de Edward como un Assassin´s Creed de 2026”.

Imagen del videojuego Assassin´s Creed Black Flag Resynced

Imagen del videojuego Assassin´s Creed Black Flag Resynced (Ubisoft)

La evolución de Assassin's Creed

La evolución de la saga ha servido de punto de partida para realizar los retoques profundos de esta aventura en el mar Caribe. De una experiencia lineal, con el paso de los años se ha transformado en un mundo abierto. Desde Origins (2017) a Shadows (2025), la franquicia adopta un enfoque que combina aspectos de los juegos de rol con una mayor interacción con el entorno. Esa libertad ahora también está patente en este remake, que prescinde de pantallas de carga al entrar en las ciudades, lo que da una sensación de navegación y exploración continua por el Caribe.

La tecnología actual al servicio de las batallas navales

“Lo más importante es la simulación. Ahora la iluminación y las sombras influyen en la forma de esconderse, los objetos se rompen dinámicamente durante los combates y tanto el agua como el clima están gobernados por sistemas físicos que afectan a la navegación”, matiza Knight para dar a entender que el gran salto está en la recreación de escenarios más vivos y reactivos. Todo esto se ha integrado ahora gracias al motor Anvil, el que ha utilizado Ubisoft en las entregas más recientes de la saga, y que también es el culpable de cómo han mejorado las batallas navales.

La sensación de llevar un barco pirata por el Caribe es una de las cosas que marcó a una generación de jugadores y supuso un punto de inflexión en su día. Esa es la huella de Assassin's Creed Black Flag. En 2013, reproducir batallas navales espectaculares fue todo un desafío. Trece años después, los avances se notan. Por un lado, el equipo decidió mantener el sistema naval de entonces porque seguía funcionando igual de bien, pero se optó por enriquecerlo con nuevas opciones. “Hemos añadido nuevos modos de armas que puedes cambiar mientras apuntas, lo que da más potencia de fuego. Por ejemplo, pasar de barriles explosivos a versiones de metralla, dañando a los barcos en sus velas y que vayan más despacio”, detalla Richard Knight. Otra gran novedad es la simulación del agua y el clima. “No es solo por amplificar la sensación de navegar. Puede que una tormenta te dé miedo, pero si logras atraer a un barco enemigo a una, verás que es igual de vulnerable a hundirse por una ola rebelde o un rayo”.

El combate cuerpo a cuerpo también ha sido modernizado. El sistema de contraataque de los primeros Assassin's Creed estaba anticuado. En las últimas entregas son más exigentes y tienen en cuenta la habilidad del jugador. “Sabíamos desde el principio que necesitaba un rediseño completo”, afirma Knight. Ahora es más dinámico, más técnico y más preciso, acorde con los estándares actuales.

Imagen del videojuego Assassin´s Creed Black Flag Resynced

Imagen del videojuego Assassin´s Creed Black Flag Resynced (Ubisoft)

Más que un simple remake

Revisitar Black Flag no ha sido casual. Fue el primer juego de la franquicia que daba la opción al jugador de no comportarse como un asesino durante toda la aventura. “Fue la primera entrega que te permitía vivir una doble vida. Podías ser un asesino cuando querías, pero también un pirata cuando te apetecía. Esa libertad para alternar entre ambas facetas terminó definiendo toda la experiencia”, recuerda Richard Knight. Esa especie de mundo abierto terminaría influyendo años después en los capítulos más ambiciosos de la saga.

En una industria donde los costes de producción se han disparado a la hora de desarrollar un gran videojuego, la opción de recuperar una propiedad intelectual de éxito reduce parte del riesgo comercial. Es una de las razones de peso de la moda de los remakes, pero no la única. Para las nuevas generaciones supone una oportunidad de descubrir títulos que marcaron una época, y hacerlo de una forma mejorada. Se han convertido casi en un género propio. Richard Knight discrepa, “la palabra remake es útil, pero yo prefiero pensar en ellos como una nueva interpretación”, afirma. “Siempre hay nuevas decisiones creativas y técnicas. Tanto el juego de 2013 como el de 2026 pueden sostenerse como experiencias propias”.

Assassin's Black Flag Resynced representa la madurez de la industria del videojuego, que ha sabido mirar al pasado para revisar sus propios clásicos más allá de un simple retoque estético. Se trata de una nueva oportunidad para conocer la historia de Edward Kenway y surcar las aguas turquesas del Caribe del siglo XVIII. Sin duda, un viaje exótico al pasado.

Assassin's Black Flag Resynced disponible para PC y consolas (PlayStation 5 y Xbox Series S/X) a partir del 9 de julio