Juanma Maqueda, deporte más allá del Parkinson
- El deportista sevillano practica tenis de mesa, atletismo y espeleología
- El deporte, dice, es clave para mantener cuerpo y mente despiertos
Juanma Maqueda hace deporte desde pequeño. Lo ha sentido siempre como una ocasión inmejorable para relacionarse con todo el que le rodea y con la propia naturaleza. Sin embargo, hace diez años recibió una noticia dura. Los médicos le informaron de que sufría Parkinson, una enfermedad neurodegenerativa que conocía de primera mano y que no le sorprendió en absoluto. Juanma, de naturaleza alegre y de buen carácter, ya había vivido la enfermedad en primera persona con su padre, al que vio apagarse poco a poco a medida que los síntomas iban avanzando.
Su caso, como él mismo reconoce, es bien diferente. Uno de los motores de su vida ha sido el tenis de mesa, más conocido como ping pong. Un deporte que constituye una de las mejores terapias para frenar el avance de la enfermedad. No solo favorece la neuroplasticidad cerebral, sino que también reduce los temblores y mejora drásticamente el equilibrio, la coordinación mano - ojo y la movilidad fina. De hecho, dice, han sido los propios neurólogos los que le han animado a compartir su experiencia con más pacientes para que se animen a practicar deporte y hacerle frente al Parkinson.
Fruto de su actitud vitalista ante el mundo, Juanma ha creado junto a varios amigos que comparten su pasión por el deporte y por actividades como el barranquismo o la espeleología el proyecto "Superando el Tropezón". Una iniciativa que le da cabida a los monólogos de comedia con los que Juanma pretende visibilizar y desdramatizar al Parkinson. Juanma, que se atreve con todo, lleva años realizando distintas versiones del Camino de Santiago y también ha impartido charlas orientadas a los peregrinos junto a la asociación Xacobeo. El objetivo, recalca, es hacer un mundo más amable.
Piedras en el camino
Juanma reconoce que no todo es color de rosas a la hora de enfrentar la enfermedad. Al jugar al tenis de mesa, necesita algunos minutos de calentamiento para coordinarse de forma correcta y tener buen ritmo de bola. En las carreras populares en las que participa, en cambio, el principal problema es la aglomeración de personas. Un obstáculo con el que tiene que tener especial cuidado para no sufrir golpes o algún empujón inoportuno. A pesar de todo, asegura sentirse muy querido y respaldado por sus amigos y su entorno más cercano.
Entre ellos, se encuentra el Club de tenis de mesa Hispalis, en el que también entrenan otras personas con distintas enfermedades y afecciones. El deporte, al fin y al cabo, no solo mejora el estado físico de los pacientes, sino también su estado de ánimo. Por eso, según Juanma, es tan importe que se animen a practicar deporte todas las personas que puedan estar atravesando un mal momento. Porque, al fin y al cabo, el tenis de mesa, el atletismo o cualquier otra disciplina pueden ayudar a que el vaso se vea medio lleno y no medio vacío.
Sorprende por encima de todo que Juanma sea capaz de practicar espeleología y consiga avanzar por grutas de difícil acceso. Él mismo asegura estar impresionado, porque lejos de sufrir un bloqueo o quedarse paralizado, insiste en que practicar este deporte le aporta un chute de energía y de dopamina. Va un poco más lento, eso sí, pero no le cuesta recuperarse y al día siguiente está en plenas condiciones para entrenar y llevar a cabo su día a día.
Lejos de conformarse con lo conseguido hasta la fecha, Juanma no se pone límites y sigue fijándose objetivos ambiciosos. Entre ellos, seguir corriendo en carreras populares y mejorar sus tiempos. El mensaje, recalca, es claro. La vida es muy corta para rendirse y hay que disfrutar de las cosas que hacemos. Estar vivo, sostiene, ya es un regalo.