La reincidencia del 'violador del ascensor' cuestiona la reinserción de agresores sexuales
- El detenido presuntamente volvió a agredir sexualmente durante el tercer grado
- Ya fue condenado en 2002 por 29 delitos similares cometidos durante permisos penitenciarios
La vuelta a prisión provisional del conocido como ‘violador del ascensor’ ha reabierto el debate de la reinserción. Rafael Manzano Salinas, de 55 años, fue detenido el pasado jueves cuando disfrutaba del régimen de tercer grado. Presuntamente habría cometido durante los meses de abril y mayo nuevas agresiones sexuales y robos, lo que ha puesto el foco en los mecanismos de reinserción y la prevención de la reincidencia.
El detenido ya había sido condenado en 2002 a más de cien años de prisión por 29 delitos de características similares. Según la investigación policial, el hombre habría repetido un modus operandi: asaltar a mujeres en el portal y amenazarles con un arma blanca para robarles y agredirles sexualmente. De nuevo, estos hechos se habrían producido durante un periodo de semilibertad, lo que ha generado dudas sobre el tratamiento durante el periodo penitenciario.
Sobre el perfil del agresor, el médico forense y profesor de Medicina Legal de la Universidad de Granada, Miguel Lorente, experto en violencia de género y sexual, explica que la violación no responde a una pérdida de control ni a una enfermedad mental. “Si le quitamos la racionalidad al crimen nos estamos equivocando”, defiende Lorente, quien precisa que la mayoría de las agresiones sexuales responden a una conducta consciente, planificada y vinculada al ejercicio del poder sobre las mujeres.
“Si le quitamos la racionalidad al crimen nos estamos equivocando “
Según Lorente, existen dos grandes motivaciones detrás de este tipo de comportamientos. Una está relacionada con el dominio y el control, especialmente presente en la violencia ejercida dentro de la pareja. La otra se basa en la cosificación de la mujer como objeto sobre el que ejercer poder. En ambos casos, dice, la clave no es la satisfacción sexual sino la búsqueda de una posición de superioridad.
Por ello, considera fundamental reforzar la prevención desde edades tempranas mediante la educación en igualdad y una reflexión social sobre la cosificación de las mujeres. A su juicio, la exposición temprana a determinados contenidos pornográficos también contribuye a normalizar comportamientos que presentan a las mujeres como objetos disponibles para los hombres.
El 95% de los agresores tratados no reincide
El presunto agresor reincidente permanecía ingresado en el Centro Penitenciario de Inserción Social Matilde Cantos de Granada, en régimen de semilibertad. Radio Nacional en Granada ha intentado contactar sin éxito con el centro para explicar qué ha podido fallar en el seguimiento y en los programas de tratamiento. Desde Instituciones Penitenciarias defienden la eficacia del Programa de Tratamiento para Agresores Sexuales (PCAS). Según su último informe de 2022, el 95% de los que pasan voluntariamente por el programa no reincide en los siguientes 5 años.
Desde el Colegio Oficial de la Psicología de Andalucía Oriental, su decana, Mariela Checa, conocedora de los programas y los psicólogos que tratan directamente con condenados, coincide en que la prisión por sí sola no garantiza la reinserción.
La experta considera imprescindible acompañar las condenas con programas específicos de tratamiento psicológico orientados a modificar las distorsiones cognitivas que justifican la violencia y a trabajar factores como el control de impulsos o la empatía hacia las víctimas.
“No se trata solo de cumplir una condena, sino de evaluar los factores que han explicado la peligrosidad de la persona o las distorsiones cognitivas que mantienen la conducta. Ver si realmente ha habido un cambio o no, y eso es evaluable científicamente”, advierte Checa. Sin embargo, hay una limitación importante. La participación en estos programas es voluntaria. Esto dificulta que determinados perfiles lleguen a completar procesos terapéuticos que podrían reducir el riesgo de reincidencia.
Tanto los expertos como desde Instituciones Penitenciarias coinciden en que la reinserción sigue siendo un objetivo fundamental del sistema penitenciario, pero debe ser apoyado por otras instituciones que aporten una redsocial y económica que le alejen del entorno delictivo. La clave es saber cómo compatibilizar el derecho a la reintegración social con la protección de potenciales víctimas cuando existen antecedentes de reincidencia en delitos de especial gravedad.