Expertos analizan la reincidencia de agresores sexuales tras el nuevo caso del violador del ascensor en Granada y reclaman más evaluación y seguimiento
La vuelta a prisión provisional del conocido como "violador del ascensor" ha reabierto en Granada el debate sobre cómo gestionar la libertad de agresores sexuales reincidentes y si los mecanismos actuales de reinserción y seguimiento son suficientes para garantizar la seguridad de las víctimas potenciales. El detenido, de 55 años, se encontraba en tercer grado penitenciario cuando presuntamente cometió varias agresiones sexuales y robos a mujeres en portales del centro de Granada. Hace más de dos décadas ya había sido condenado a más de cien años de prisión por 29 delitos similares cometidos durante permisos penitenciarios.
Para el médico forense y profesor de Medicina Legal de la Universidad de Granada, Miguel Lorente, este tipo de agresiones no responde a una pérdida de control ni a una enfermedad mental. Explica que se trata de conductas conscientes y planificadas, vinculadas al ejercicio del poder sobre las mujeres.
La decana del Colegio Oficial de la Psicología de Andalucía Oriental, Mariela Checa, subraya que la prisión por sí sola no garantiza la reinserción. A su juicio, resulta imprescindible acompañar el cumplimiento de la condena con programas psicológicos especializados dirigidos a agresores sexuales. Sin embargo, recuerda que estos tratamientos son actualmente voluntarios, lo que limita su alcance. Según explica, la intervención psicológica permite trabajar aspectos como las distorsiones cognitivas, la gestión de impulsos y otros factores que pueden influir en la reincidencia, especialmente en perfiles que ya han cometido delitos similares con anterioridad.