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'Última escala': el mar, la música y la memoria de Enrique Granados

  • Marta San Miguel noveliza la vida de compositor en una obra donde la música se convierte en una forma de habitar el mundo
  • Una “partitura literaria” sobre la herencia emocional del músico y la tragedia que marcó su final
Retrato de Marta San Miguel y portada del libro "Última escala" de Marta San Miguel, publicado por "Libros del Asteroide", con ilustración de piano y barco.
Marta San Miguel, la autora de Última Escala.
Erica Arredondo*

En Última escala, Enrique Granados escucha música incluso cuando el resto del mundo permanece en silencio. La nueva novela de Marta San Miguel retrata al compositor catalán como alguien incapaz de separar la vida de la experiencia musical: Granados fue un hombre que vivió a través de sus composiciones. En su biografía novelada hay elementos clave que acercan al lector a comprender a ese hombre que se lanzó al mar sin saber nadar, con la convicción de morir abrazando al amor de su vida.

La autora describe cómo, tras sufrir fiebre tifoidea, Granados despierta y deja de escuchar melodías en su cabeza. “Por primera vez, Enrique habita entonces como el resto de los hombres”, una frase que resume una visión del compositor: no como una figura de referencia de la música clásica española, sino como alguien condenado, y también salvado, por su sensibilidad.

La clave de Última escala está precisamente ahí. No es una biografía al uso, ni una sucesión de fechas, estrenos o composiciones. Es una novela construida a partir de la vida real de Enrique Granados, escrita desde el rigor documental pero atravesada por una mirada profundamente humanista. “Es una recreación literaria”, afirma Marta San Miguel en una entrevista concedida a RTVE.es. “Él toca para conquistar, no para entretener, y eso es lo que quiero transmitir en la novela”, explica la autora. “Es cierto que los creadores nos entretienen, pero muchos artistas lo que buscan es seducirnos, tocarnos por dentro”. Esa distancia con el relato biográfico tradicional es lo que termina acercando al lector de forma más íntima y humana a la figura del músico.

Para documentar la novela de manera rigurosa, la escritora se ha apoyado en cartas, archivos y documentos procedentes de instituciones como la Biblioteca de Catalunya o la Fundación Juan March, además de investigaciones como las de Miriam Perandones o la biografía del compositor escrita por Josep Maria Rebés.

Se estructura como una sucesión de escenas, fragmentos íntimos de la vida del compositor, que reconstruyen al Granados real: el hombre que dudaba, amaba y temía hundirse. Por ello, pasó la vida braceando, tratando de mantenerse a flote a pesar de las dificultades económicas, el complejo contexto histórico y una aparente mala suerte. Entre estos materiales históricos y biográficos se cuela otra historia: la de la propia Marta, quien narra su proceso de investigación y búsqueda tras el rastro del músico.

El documental recorrerá los episodios más llamativos de su intensa vida

El músico Enrique Granados. rtve

Esta dualidad es una de las decisiones más interesantes de este trabajo. Mientras los capítulos de Granados utilizan la tercera persona, las secciones de la autora muestran su propio viaje de descubrimiento en primera persona. La escritora compara este juego de perspectivas con la forma de tocar el teclado de un piano: “Es como la mano izquierda y la mano derecha. Una cuenta la historia de Granados y la otra habla de nosotros”. Son dos líneas narrativas diferentes unidas de forma intrínseca que avanzan entrelazadas, imitando la perfecta sincronía de una interpretación musical.

Bajo esta polifonía narrativa, el agua permanece como una amenaza constante tanto en la novela como en la vida del compositor. El mar funciona como un bajo continuo que sostiene toda la estructura musical del relato, anticipando de forma sutil su trágico final: Granados murió ahogado junto a su mujer en el Canal de la Mancha. Marta San Miguel transforma este hecho histórico en un presagio real que condiciona el día a día del músico. El protagonista avanza por su carrera sabiendo que puede hundirse en cualquier momento; una fragilidad y un temor al “naufragio” que el propio Granados dejó entrever a través de su puño y letra en sus cartas.

Este libro también es una reflexión sobre la herencia y sobre qué hacemos con aquello que recibimos. “Nosotros hemos heredado la música de Granados, nos corresponde preguntarnos qué hacemos con ese sonido que nos regaló”, señala la autora. “Pero su hijo heredó algo muy distinto: el dolor de perder a sus padres ahogados en el mar”, añade. Lo que hizo el hijo del compositor con esa herencia emocional es algo que el lector descubrirá adentrándose en la novela.

El texto no solo recupera la figura de Enrique Granados, sino que explora lo que su música sigue provocando hoy: esa memoria colectiva que reside en composiciones cuyo sonido reconocemos de forma instintiva. “Estamos acostumbrados al registro sonoro de los compositores franceses o alemanes, pero nosotros también tenemos un sonido propio”, reflexiona la escritora para RTVE.es. En la música de Granados, como en la de Albéniz o Falla, se encuentra precisamente una sensación de pertenencia; algo antiguo y familiar que remite a las raíces culturales y emocionales de nuestro país.

Por ello, Marta San Miguel no retrata al músico desde el dato histórico o desde una perspectiva académica, sino desde una narrativa profundamente sensorial y emocional. “No puedo decir que está lloviendo; quiero que el lector sienta que se moja”, resume la autora. Es esta intención la que recorre el relato: convertir la lectura en una experiencia física, donde el objetivo no es solo recordar al compositor, sino descubrir qué es capaz de despertar su música en el presente.

Última escala se compone como la recreación literaria de una vida que todavía tiene mucho que decirnos a través de los sentidos. Es precisamente ahí donde reside gran parte de su fuerza: en la capacidad de acercar al lector no solo a la obra de Granados, sino también a su manera personal de habitar el mundo. La guinda de esta inmersión es una selección musical accesible mediante un código QR que se encuentra al final del libro. Una invitación a escuchar mientras se avanza por sus páginas y a entrar, como el propio Granados quería, en ese lugar donde la música deja de ser solo sonido para convertirse en un hogar.

*Erica Arredondo es alumna del máster de Reporterismo Internacional de la UAH con el Instituto de RTVE. Este artículo ha sido supervisado por el jefe de Cultura, Esteban Ramón.