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El Racing culmina su rehabilitación con el retorno a Primera

  • Los verdiblancos ponen fin a 14 años fuera de la élite futbolística nacional
  • Se cumplieron las dos premisas necesarias: ganar al Valladolid y que el Almería pinchara
Jugadores de fútbol Matheus Aiás (Racing, 19), Shon Weissman (Valladolid, 9) y Juergen Elitim (Racing, 21) en acción. Valla publicitaria con "CANTABRIA".
Pedro Lezcano (Redacción Cantabria)

14 años. 600 partidos. Un largo peregrinar que en su mayor parte transcurrió por el fútbol de barro de la Primera RFEF y la extinta Segunda B y durante el cual, la amenaza de la desaparición fue, en algunos momentos, algo extremadamente real. Todo eso se dio este sábado por amortizado cuando el colegiado aragonés Carlos Muñiz señaló el final del encuentro entre el Racing y el Valladolid. El conjunto cántabro había cumplido con su parte: ganar el choque (4-1), por lo que quedaba a expensas de lo que ocurriese en Almería. Si los de Rubi no vencían a la Unión Deportiva Las Palmas se consumaba el ascenso. Los andaluces mandaban en el marcador gracias a un gol de Embarba pero en apenas dos minutos, entre el 78 y el 80, los canarios remontaban. El regreso a Primera División era un hecho.

Pese a que los 22.408 espectadores que abarrotaron el Sardinero, a excepción del medio millar que llegó de Pucela, disfrutaron de cuatro goles, festejaron seis. Los anotados por Clemente y Pejiño en el UD Almería Stadium se cantaron casi tanto (o más) que los que convirtieron Asier Villalibre, Andrés Martín en dos ocasiones y Suleimán Cámara. Significaban la vuelta a la élite del fútbol español, ese lugar que abandonaron de manera abrupta por los desmanes de sus por entonces dirigentes y que condenaron al club al periodo más oscuro de su historia.

Los momentos más críticos quedan lejos ya. Con las arcas vacías y la liquidación a un paso, el club sobrevivió milagrosamente. Cumplió como pudo con la Hacienda Pública y se vio lastrado durante una década por un concurso de acreedores del que salió el pasado año. La entrada del Grupo Pitma en la propiedad estabilizó al club y la llegada de Sebman, la actual sociedad que controla la entidad, le ha otorgado una nueva dimensión.

Uno de los grandes aciertos de los actuales dueños, Sebastián Ceria y Manuel Higuera, fue dar continuidad a lo que funcionaba. Mantuvieron a los dos máximos responsables deportivos heredados, el técnico José Alberto López, y el director deportivo, Mikel Martija. Y cuando este último se marchó apostaron por José María Aragón para el cargo. La apuesta por futbolistas comprometidos y diferenciales no sólo han derivado en un ascenso a Primera; también en una repercusión social como nunca se había visto en Santander. Ni en las mejores clasificaciones históricas del club se habían registrado llenos como los registrados estas últimas temporadas en el Sardinero. Y ahí el mayor grado de responsabilidad lo ostenta el técnico José Alberto López.

El gran artífice

El asturiano tomó las riendas hace tres años y medio de un equipo desnortado que parecía encaminarse de vuelta a Primera RFEF. En pocas semanas le dio la vuelta como un calcetín. Apostando por un juego más ofensivo lo salvó con una segunda vuelta a ritmo de play off. La siguiente temporada, afinando más su 'roncarolesco' estilo se quedó a las puertas de jugar las eliminatorias por el ascenso, mientras que el curso pasado un estratosférico Mirandés le apartó del camino a Primera, después de haber gobernado la liga durante cuatro meses. El actual preparador racinguista ha sabido mantener lo positivo y corregir, según la experiencia acumulada, aquello que no funcionó en el pasado.

Este 16 de mayo ha recogido los frutos, un ascenso a falta de dos jornadas para finalizar el campeonato que, además, no quiere que se quede ahí. Ambiciona el título de Segunda y lo va a perseguir al igual que la ilusión que marchaba a la sombra del racinguismo. Para ello le basta con sumar dos empates o una victoria en los duelos que restan contra el Málaga en La Rosaleda y frente al Cádiz en casa.