Enlaces accesibilidad

Cómic: 'Lem y Grandullón', la carta de amor de Miguel Á. Giner Bou a la ciencia ficción

  • Narra las aventuras de un humano y un robot en un mundo postapocalíptico
  • Más noticias sobre cómic en El Cómic en RTVE.es
Lem, el joven protagonista, trabaja en la cabeza del robot Grandullón, que está sentado en una cama. El entorno es una habitación sencilla con un aparato electrónico en la pared.
Viñeta de 'Lem y Grandullón' (GP Ediciones) 5

Estos últimos años, Miguel Ángel Giner Bou (Benetúser, 1969), se ha centrado en su carrera de escritor y de guionista de cómics junto a su pareja, la dibujante Cristina Durán (Valencia, 1970), en tebeos imprescindibles como Una posibilidad entre mil o El dia 3 (sobre la tragedia del metro de Valencia y con el que consiguieron el Premio Nacional de Cómic). Pero ahora Miguel Ángel vuelve a trabajar como autor completo en Lem y Grandullón (GP Ediciones), en el que narra las aventuras de un humano y un robot en un devastado mundo apocalíptico.

"Este cómic -nos confiesa Miguel Ángel-, nace más por las ganas de dibujar que por mi amor a la ciencia ficción. Al pasarme a la escritura (también ando metido en la literatura juvenil) me había dado cuenta de que ya casi no dibujaba, así que me busque una historia que me apeteciera dibujar. Una vez oí a Max decir que desde hacía años solo dibujaba lo que de verdad le apetecía, así que, haciéndome eco del maestro, decidí seguir sus pasos y buscar esa historia". 

"A partir de esa premisa sí que entra mi amor por la ciencia ficción y, sobre todo, por dibujar robots -continúa-. Empecé por imaginar una escena de un robot grande y viejo y un humano en un paisaje devastado que vienen andando desde el horizonte, se paran delante de cámara, tienen una conversación y luego siguen andando hasta perderse en el horizonte".

"Esta escena -añade-, me llevó a recordar el inicio de De ratones y hombres de Steinbeck y así empecé a desarrollar un guion que partía de esta obra. Poco a poco me fui alejando de ella (llegue a hacer seis versiones del guion) e intente acercarme cada vez más al pensamiento de Stanislaw Lem y al mío propio. Creo que al final logré hacer una historieta que se nota que es mía, que es lo que pretendía". 

Además, el cómic es un homenaje a esos grandes escritores que tanto le han influido: "Sí, todos los nombres de los personajes son nombres de escritores de ciencia ficción, que disfruté sobre todo en la juventud, y que me han influido. El obvio Lem, pero también Philip, Clarke, por Arthur C. Clarke; Ray, por Ray Bradbury, Margaret por Margaret Atwood o Isaac por Isaac Asimov".

Página de 'Lem y Grandullón' (GP Ediciones)

Un mundo inspirado en WALL-E

Al comienzo de la historia Lem, un humano un poco cínico, y Grandullón, un viejo robot, buscan trabajo en un vertedero. "Para la ambientación me inspire en la primera parte de WALL-E -nos confiesa Miguel Ángel-. Recuerdo que esa parte de la historia donde hay un robot que solo hace que recoger y mover basura me gustó mucho, así que pensé que era un marco ideal para mover a mis personajes".

"Y sí, es una clara crítica al capitalismo salvaje en el que estamos -continúa-. Esos robots se han quedado con la programación que desarrollaron cuando fueron creados en el capitalismo, nadie los ha reprogramado y siguen trabajando en un mundo sin vida donde realmente ya no hace falta trabajar. Así que ellos siguen y seguirán así hasta que se acaben oxidando o sean desahuciados. Pero, ¿y los humanos, por qué siguen también con esa dinámica? La respuesta a esta pregunta es la clave de la historia".

Preguntamos a Miguel Ángel qué temas actuales ha incluido en este cómic: "La ciencia ficción habla siempre del momento en que se escribe. Más que la pérdida de lo que nos hace humanos, que también, estaba el tema medioambiental y el cambio climático. Cuando hicimos el cómic de Ecotopías para Greenpeace hicimos unos cursos y muchas lecturas que luego me han hecho reflexionar mucho sobre el futuro del planeta y de la humanidad. El mundo del cómic es ese mundo que quedará después de que hayamos acabado con las reservas de la Tierra y hayamos dejado que las IAs dominen el pensamiento. Los robots son lo que es ahora la IA, una banalización y un intento de estandarizar el pensamiento, eliminar del pensamiento común el pensamiento crítico. Y esto solo nos puede llevar a ese mundo tan absurdo, pero que tanto se parece al que nos dirigimos".

Página de 'Lem y Grandullón' (GP Ediciones)

Solo queda una fábrica

Pero... por qué sólo ha quedado este vertedero/fábrica. "Quedan las fábricas porque las han mantenido los robots -asegura el autor-. Ya te digo yo que las bibliotecas y los colegios o universidades han sido todas destruidas porque no eran productivas a nivel económico. Y la fábrica es una fábrica de eliminación de residuos. En algún momento se torció la programación (o solo quedó en pie el robot encargado de mover las basuras) y solo hacen eso: mover basura de unas montañas a otras".

"Al respecto de las montañas, me pasó algo curioso a la hora de dibujarlas. Al principio las pensé como grandes superficies de color marrón con algunos toques de color en un coche o un contenedor o cualquiera de los objetos que los componían. Después de la DANA aparecieron en todos los pueblos de alrededor grandes montañas de residuos, sobre todo coches, que eran exactamente iguales a justo lo que estaba dibujando. Me di cuenta de que todas eran de color marrón, no había prácticamente ningún color. Esto me ayudó con el color de esas montañas de residuos".

Página de 'Lem y Grandullón' (GP Ediciones)

Lem y Grandullón

En cuanto a los protagonistas, preguntamos a Miguel Ángel si se ha inspirado en Frankenstein para Grandullón: "Bueno, cualquier historia de robots parte de dos clásicos: Frankenstein y Pinocho. Ellos son los abuelos de todas las historias que han venido después. Ese robot que se cree humano está en ambas historias, pero también está en Blade Runner o en WALL-E".

"En cuanto a la personalidad de cada uno -añade el dibujante-, Grandullón está muy inspirado en el protagonista de De ratones y hombres, solo que en este caso, el pequeño retraso que tiene viene dado porque era un antiguo robot de las fuerzas de asalto, policía o militar, y todo el mundo sabe que para hacer ese tipo de trabajo no se necesita una gran programación, solo saber ser violento. Al mismo tiempo, por esa falta de buena programación, es muy inocente, casi un niño a nivel mental. Excepto cuando se le activan los sistemas de defensa, claro".

"Lem es un humano cínico y manipulador, pero que en el fondo respeta y quiere a Grandullón -continúa-. Vivimos en un mundo en donde los que llegan a grandes puestos, sea de un gobierno o de una gran empresa, son directamente psicópatas sin empatía. No hace falta ser un lince para darse cuenta de que Trump, Ayuso o Milei estas mal de la cabeza. Para mí, en este mundo que he desarrollado, los humanos que nos sobrevivirán serán los que se adapten a ese mundo de cínicos y psicópatas, por eso no hay ni un humano con humanidad en todo el tebeo".

En cuanto al resto de robots y humanos, Miguel Ángel nos comenta: "A mí me gusta mucho Ray, que es un típico personaje de la picaresca española, ese loco que parece que dice tonterías todo el rato, pero que es posible que no lo sean tanto. Y también me gustan el Conserje y el Robot Viejo del final, que no tiene piernas y se desplaza en una carretilla. Ambos son los ancianos de la historia".

Página de 'Lem y Grandullón' (GP Ediciones)

Sus influencias

En cuanto a esas influencias que comentábamos al principio, Miguel Ángel nos confiesa que: Como lector de ciencia ficción, los autores que más me han influido son Stanislaw Lem, Philip K. Dick y Ursula K. Le Guin. De los tres, el que más se acercaba al tono de lo que quería contar era el polaco, así que, como he comentado más arriba, arranque en Steinbeck para luego ir acercándome al cinismo y mala baba de Stanislaw Lem. Aunque también anda por ahí esos mundos de J. G. Ballard que tan bien desarrolló en su obra, sobre todo en El mundo sumergido y La sequia, trabajando ya con la clima-ficción".

"Por otro lado, cada historia te recuerda un escritor diferente. Ahora estoy cerrando un libro de literatura juvenil que tiene una clara influencia de Le Guin. Y si algún día hago algo sobre la fracturación de la realidad es inevitable que aparezca K. Dick por ahí. En El día 3 tenía en mente A sangre fría de Truman Capote y las películas de Costa-Gravas o Ken Loach.

Viñeta de 'Lem y Grandullón' (GP Ediciones) 5

"Volver a dibujar ha sido un sufrimiento y un placer"

En cuanto a volver a dibujar después de tantos años centrado en los guiones Miguel Ángel asegura: "Pues en parte ha sido un sufrimiento, en parte un placer. Soy un dibujante que sufre mucho, muy lento, pero, al mismo tiempo, me encanta trabajar con acuarelas y disfruto mucho esa parte. Aparte de los robots, también me gusta mucho diseñar los espacios, los fondos, y las naves. He trabajado mucho con el SketchUp para desarrollar esos espacios y naves. Este programa luego te permite situar la cámara donde quieres, te ahorra muchísimo trabajo y te ayuda a visualizar puntos de vista que es muy difícil imaginar.

"Me gustaría añadir que, a partir de la pandemia, y ya con 50 años, decidí dedicar las mañanas a trabajo alimenticio y dejar las tardes, que es mi momento de máxima concentración, para proyectos personales. De ahí, aparte de Lem y Grandullón, van a salir muchos libros y cómics en los próximos años".

Destacar también la importancia del color en la historia: "Miguel Calatayud decía que: "el color que no narra no es color, es adorno". Yo opino exactamente igual y tanto en las obras que hago con Cristina (que hago yo el color) como en las propias le doy una importancia máxima al uso del color. Hay toda una psicología detrás. Queramos o no, y esto lo saben muy bien los de marketing y publicidad, los colores nos transmiten emociones. El rojo nos recuerda a la sangre, el azul al cielo, el verde a la naturaleza, el negro a la muerte, etc. Usarlos o jugar con ellos según estos valores ayuda a transmitir lo que quieres transmitir".

Miguel Á. Giner Bou

El futuro

El estudio de Miguel Ángel y cristina quedó prácticamente destruido por la DANA. Así que le preguntamos cómo están ahora. "En el estudio está todo ya recuperado. Sin embargo, en casa todavía no. Tienen que levantar la cocina y volver a hacer los bajos. Hasta que no venga el carpintero no podemos pintar, así que todavía siguen las manchas de barro en las paredes y los rodapiés para quitar".

"Además, perdimos cosas irremplazables -continúa-. De originales perdimos unos que les tenía un cariño especial. En los años 90 del siglo pasado estuvimos trabajando en dibujos animados. Yo hacía storyboards y layouts y, entre otras series, hicimos Cutlas y Pumby. Algunos de esos storys, o la biblia del capítulo, los tenía guardados y se los llevó la DANA. Y, en casa, se me inundó la biblioteca de cómics. Perdí 752 tebeos (lo sé porque los tenía catalogados), algunos de ellos ediciones de cuando era niño que ahora son irrecuperables. He logrado recuperar unos 200, pero no todos los que me gustaría".

Como El día 3, el próximo cómic de Miguel Ángel y Cristina también será reivindicativo: "Estamos ahora haciendo un cómic sobre la DANA, no podía ser de otra manera. La vida de nuevo nos ha metido en la autobiografía y el drama. Por otro lado, está a punto de salir un libro de literatura infantil-juvenil sobre la Boccia, que es el deporte adaptado que jugaba mi hija Laia. También saldrá en otoño el cuarto volumen de Anna Dédalus, la colección sobre la niña detective que hago con Susanna Martín. Y otros dos o tres proyectos más que están esperando tener el cuerpo necesario para poder empezar a moverlos. De momento los mantengo en secreto hasta que se materialicen".

Portada de 'Lem y Grandullón' (GP Ediciones)