El mejor pan artesano de España se elabora en Pamplona
- La Panadería Anik lleva 4 años haciendo pan artesanal
- Reconocidos con el premio al mejor pan en la feria Alimentaria de Barcelona
Harina, agua y sal son los únicos ingredientes de una receta que destaca por su sencillez. Sin embargo, las posibilidades son infinitas. Iker Oroz, de la panadería Anik es el responsable de hacer el mejor pan artesanal de España. “Lleva harina integral y no integral molida a la piedra, sal de Navarra, que siempre le da un toque, y sobre todo, la mano del panadero y el cariño que le pongas” y esa receta le ha valido el premio en la feria Alimentaria celebrada hace unos días en Barcelona.
El mejor pan artesanal de España
“Hago el pan que me gusta comer. Crujiente, con color y con una miga jugosa” reconoce que no presentó en la feria un pan especial, sino el pan que vende a sus clientes diariamente en la panadería que tiene en el barrio de Mendebaldea de Pamplona. Desde que han obtenido esta distinción, no dan abasto “afortunadamente, no hemos parado de trabajar. La gente se ha enterado del premio y están viniendo cada vez más” nos cuenta agradecido Iker.
Un giro en su vida
Iker Oroz trabajaba en una fábrica, pero reconoce que no le hacía feliz. Cuando se quedó sin empleo decidió darle un giro a su vida “me gustaba la fotografía y el pan; con las fotos no me iba a ganar la vida, así que lo intenté con el pan y aquí estamos”. En la aventura de abrir el obrador tras formase en Barcelona, le acompaña Keiko Shiraishi. Legó de Osaka hace ya 15 años y tras coincidir con Iker en otra panadería, terminó haciendo equipo con él. Fusión de talento navarro y japonés que ha dado como resultado un pan de campeonato.
“En casa notábamos que el pan que comprábamos no nos sentaba bien y empezamos a elaborar nuestro propio pan con una panificadora. Notamos la diferencia muy pronto”. Por eso, Iker sigue elaborando el pan de la manera más natural posible y eso le ha llevado a cosechar este primer premio. “Sabíamos que hacíamos buen pan, pero cuando hay un jurado que lo reconoce, parece que ya no nos cuesta tanto decirlo en voz alta” dice Keiko con humildad.
Cuando madrugar no duele
Keiko e Iker forman un tándem perfecto. Para ellos madrugar no es un problema porque “somos felices con lo que hacemos” reconocen. Entran de madrugada al obrador para hornear el pan amasado el día anterior y dejar preparado el del día siguiente. “Más me costaba levantarme para ir a la fábrica” dice Iker. La misma sensación comparte Keiko “si vienes a trabajar contenta, la empresa funciona bien”.
Actualmente trabajan seis personas en la panadería, que se les está quedando algo pequeña. De hecho, en sus planes está ampliar y tienen previsto abrir un segundo local en el centro de Pamplona.