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'Dos mujeres desnudas': la apasionante historia de un cuadro que los nazis calificaron como "Arte Degenerado"

  • Luz denuncia los autoritarismos y revindica el poder del arte en una de las novelas gráficas del año
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En la portada de un cómic, el título "LUZ Dos Mujeres" destaca en rojo sobre un fondo claro. Dos hombres vestidos de negro, con brazaletes nazis, interactúan con cuadros, mientras que una ventana ofrece una vista exterior.
Detalle de la portada de 'Dos mujeres desnudas' (Reservoir Books)

En 1919, en un bosque a las afueras de Berlín, Otto Mueller pintó Dos mujeres desnudas, una obra que los nazis incluyeron en su famosa exposición de “Arte Degenerado”, celebrada en Munich en 1937, junto a otras 43 obras con las que buscaban denigrar el arte moderno . Y que sirve a Luz (Tours, 1972), para reivindicar el poder del arte frente a los totalitarismos en la novela gráfica Dos mujeres desnudas (Reservoir Books).  Una original obra que está contada desde el punto de vista del propio cuadro y que ha conseguido los premios más importantes en Francia, como el de mejor álbum en el Festival Internacional de Angoulême, el de la crítica ABCD, el Prix Wolinski o el Grand Prix de la BD.

Luz, uno de los grandes autores franceses de los últimos años, sobrevivió, por llegar tarde, a los atentados de Charlie Hebdo de 2015.  En una entrevista por zoom nos cuenta por qué eligió este cuadro para hablar de lo que significa el arte para el ser humano y prevenirnos frente al autoritarismo. “Después de publicar un libro muy cómico, empecé a reflexionar sobre el décimo aniversario de esos atentados y quería hacer un libro potente pero que también fuera importante para mí, porque quería que la gente se pusiera un poco en mi piel”.

“Pero a la vez –añade-, tampoco quería volver a contar mi historia, porque es muy personal para mí. Así que decidí compartir mi angustia por el auge de la extrema derecha que estamos presenciando en todas partes. Después de esos atentados, sentí la necesidad de dejar la prensa satírica sobre la actualidad. Necesitaba distancia y perspectiva. Y, por todo eso, decidí contar mi historia a través de la obra de otro, escondido detrás de otro. Eso me resultó muy útil”.

“Además -continúa luz-, sentí que necesitaba algo más como punto de partida. Buscar una pasión anterior a 2015. Y ahí surgió el tema del arte expresionista alemán, que me había apasionado pero había dejado de lado. Recuerdo que, cuando llegué a París y empecé a trabajar en Charlie Hebdo, descubrí a esos autores expresionistas y la relación entre el hecho de dibujar en un periódico, en una revista satírica política, y el trabajo realizado por bastantes de estos artistas del siglo XX en Alemania. Así que decidí homenajear a esos artistas que me habían inspirado, incluso sin ser consciente de ello".

"Artistas que trabajaron en un período de entreguerras -afirma el autor-. Y habiendo vivido lo que viví también sentía un punto en común con ellos. Nosotros también hemos conocido la Guerra del Golfo, la guerra de Yugoslavia y, para mí, 2015 también fue como vivir una situación de guerra. Creo que Dos mujeres desnudas es la suma de todas esas cosas. Al final el tema de la novela gráfica son los artistas y toda la gente que nos dedicamos al mundo de la cultura, que para muchos somos prescindibles".

Páginas de 'Dos mujeres desnudas' (Reservoir Books)

"Una exposición del odio"

Esa famosa exposición de "Arte degenerado", fue lo que Luz necesitaba para completar el puzzle: "Lo cierto es que no encontré rápidamente el cuadro. Me llamaba mucho esa muestra de 1937, porque era una de las pocas que se han realizado en contra de algo en la historia de la humanidad. Era una exposición del odio. Me documenté sobre ello y encontré un libro con fotografías de todos los cuadros. Y empecé a sumergirme en el tema. Viendo esos cuadros me interesó ponerme en la piel de alguien que miraba esa exposición simplemente. Posiblemente lo más fácil hubiera sido escoger un cuadro de algún artista más conocido como Kandinsky u Otto Dix, pero al final pensé que sería mejor un pintor más desconocido".

"Y repasando esas fotografías me encontré con el cuadro Dos mujeres desnudas, de Otto Mueller. Y me impresionó. Eran dos mujeres con un contorno muy marcado, lo que me llamó mucho la atención. El cuadro estaba torcido, como casi todos, ya que los nazis los colocaron mal aposta, pero, además, también lo habían colocado muy bajo, a la altura de un niño. Y me pregunté ¿Habría niños viendo esa exposición? Así que se me ocurrió que quizá podía contar también la historia de un chaval que viera esos cuadros. Que podía introducir la ficción en la historia, porque así podía hablar también de mí mismo. Y, finalmente, decidí contar la historia desde el punto de vista del cuadro, para poder imaginar a ese niño y sus reacciones ante esas obras de arte que estaba viendo".

"En el cine existe el concepto de 'cámara subjetiva' -añade-, aunque no me gusta mucho la idea de introducir el tema del cine en el cómic, porque creo que el cómic es superior al cine, porque creo que el cómic no tiene límites, puede hacerlo todo. En cualquier caso, yo empecé a trabajar en la idea de una viñeta subjetiva. Fue un limitación que yo me impuse pero que, al mismo tiempo, resultó muy liberadora. La limitación del marco de la viñeta, del libro, que también es otro marco, me daba la oportunidad de intentar una especie de experiencia radical. Esa idea de moverlo. Fue un poco una flipada, porque le di muchas vueltas. Y, a medida que iba avanzando, me di cuenta de que con esta limitación también se planteaba el tema de quiénes somos nosotros en este cuadro, quiénes somos nosotros como lectores y lectoras en este cuadro".

"En un momento dado, mis editores me decían: "¿Estamos mirando por los ojos de las personas que aparecen en el cuadro o es el mismo cuadro el que nos mira?". Y yo contestaba que era otra cosa, que no hay nada más moderno que mirar el mundo a través de un cuadro. Por eso nos habla a todos. Por eso creo que ha interpelado a muchos lectores y lectoras. Normalmente lo que hacemos es mirar dentro de un marco, también cuando vemos la televisión o el cine, y este cómic invita a salir de ese cuadro".

Páginas de 'Dos mujeres desnudas' (Reservoir Books)

¿Cuál es el color de la nada?

"Confieso que en 2025, cuando vimos a un millonario haciendo el saludo nazi (Elon Musk), a través de nuestros móviles o televisores, me sentí en shock. Y no supimos como reaccionar ante eso. Por tanto, trabajar en este libro era también plantearme la pregunta de cómo reaccionamos ante estas cosas, cuando encajamos el mundo con pasividad. Este es un libro sobre nuestra manera de ver la historia con H mayúscula y la historia en minúscula. Por un lado tenemos la historia de ese cuadro, que vive las pequeñas historias de unos y de otros. Es una trama importante en el libro. Pero también tenemos la historia con mayúsculas que sucede en ese momento en Europa, porque vemos la ventana de la oficina del coleccionista, el auge de la extrema derecha, vemos cómo va pasando todo. Y bueno, esto no lo había previsto al principio, pero, al final, creo que es un libro totalmente contemporáneo. Porque ahora deberíamos rebelarnos, o no, frente al auge de la extrema derecha".¿Cuál es el color de la nada?

Destacar el uso del color, que juega un papel dramático en la historia. "Cuando empecé a trabajar en el libor -nos explica Luz-, dibujé primero de una manera muy básica, en blanco y negro, como hago habitualmente. Pero me di cuenta de que había algo que no terminaba de encajar. Porque, si veíamos la historia desde el punto de vista del cuadro, lo teníamos que ver todo como a través de un barniz. Así que tenía que hacerlo en color, algo peligroso para mí porque soy un dibujante en blanco y negro. Sí teníamos este barniz, esta pátina, la preguntas que yo me planteaba era: ¿Cuál es el color de lo que no vemos? ¿Cuál es el color de la nada? ¿El marco del cuadro era negro o de otro color? Así que pensé que necesitaba el blanco, que en un cómic, para el lector, es el color de la nada. Así que era evidente que iba a usar color y que en cada viñeta iba a haber ese color blanco".

"Lo siguiente que pensé -añade- es cómo hacer que cada cuadro se pueda reconocer, porque en mi historia los cuadros son como personas: se cruzan, están apilados en el suelo o en trenes. Quería que el lector se diera cuenta de que esos cuadros formaban parte de una familia de objetos pintados por seres humanos. Pero no supe cómo hacerlo hasta que vi a mi hija usando sus lápices de colores. Ese lápiz de color es la primera herramienta que utiliza un niño para expresarse. Así que me imaginé a esos cuadros como seres vivos, que tenían la inocencia de esos colores y que eran zarandeados por unos y por otros, entre el odio y el placer por el arte. Ese toque del lápiz de color también representa la familiaridad que tienen los cuadros entre ellos".

Páginas de 'Dos mujeres desnudas' (Reservoir Books)

La importancia del arte

A pesar de todos los ataques que sufre, ese cuadro logrará sobrevivir al tiempo. "Hace poco vi una obra sobre el Arte Degenerado en el Museo Picasso de París donde se habían vuelto a reunir varias obras de esa exposición de 1937 -nos comenta Luz. Y al ver los cuadros que yo había dibujado para el libro tuve una sensación como de reencuentro. Me di cuenta de que, al menos en mi mente, yo veía estas pinturas como una reunión de antiguos combatientes. Y espero también que con mi trabajo, se puede tener una percepción un tanto nueva de nuestra manera de mirar el arte. Porque uno puede ir a un museo y dejarse llevar por la emoción de ver una pintura, una escultura, pero también hay algo un tanto especial. Y eso es lo que yo he intentado mostrar. Y es que, cuando uno se coloca a la misma distancia que miles de personas se han puesto antes para mirar ese ese cuadro, está como invadido, casi de forma fenomenológica por las miles de personas que también han mirado ese cuadro a la misma distancia. Y eso me produce un cierto vértigo".

"En el cómic también hablo de una familia expoliada -añade-. Y una de las hijas consiguió, después de numerosas gestiones, recuperar ese cuadro que era un legado familiar. Y, según consta en la documentación del museo, ella se pasó como 40 minutos frente al cuadro. Los mismos que pasé yo. Y pensé que era increíble, porque, en el fondo, el arte nos permite estar en contacto, no sólo con la obra, sino también con los fantasmas. Eso me parece algo apasionante".

En cuanto a la importancia de salvaguardar la memoria, Luz asegura: "Los museos están ahí para crear memoria colectiva. He trabajado también, en Dos mujeres desnudas, el concepto del expolio de la memoria. Sabemos que todas las personas que han sido víctimas de la Shoah (del Holocausto Judío), desaparecieron y que nos corresponde a nosotros, a los artistas, hacer perdurar su memoria. Yo no estoy aquí asumiendo esta responsabilidad sobre mis espaldas, ni mucho menos. Pero el hecho de que haya artistas que asuman el relevo de la memoria de los supervivientes, creo que eso es algo fundamental y esencial. Y Dos mujeres desnudas, es un libro que habla de supervivencia. En este Siglo XXI también estamos intentando sobrevivir".

Páginas de 'Dos mujeres desnudas' (Reservoir Books)

En cuanto a ese niño que ve la exposición en 1937 y al que recupera muchos años después, Luz asegura: "De niño solo podía ver la parte a su nivel, esas partes del cuerpo, esos torsos, culos... Pero, a la vez, tampoco juzgaba el cuadro ni positiva ni negativamente. Lo único que hace es un acto poético: poner ese cuadro recto. Es un acto inconsciente que, sin embargo, para mí es completamente político. Aunque no lo coloque bien por hacer lo correcto sino para que se vea mejor. Para sacarlo de esa presunta degeneración con la que lo han etiquetado los nazis. Yo creo que es el acto más poético. Soy una persona optimista y creo en la generación actual y, por supuesto, en la futura".

En cuanto a sí Hitler pudo tener miedo a estos artistas por considerarse un pintor frustrado, Luz nos comenta: "Por lo que he podido investigar, él se consideraba el artista del pueblo, el artista que iba a dibujar una nueva civilización. El dictador artista que modelaría el futuro. No sé si Trump o Marie Le Pen tienen miedo del arte. Yo creo que el problema actual con la extrema derecha, algo que podemos comprobar con las partidas presupuestarias para la Cultura en Francia, es que el arte es simplemente una línea en una tabla de Excel, en la columna del más y del menos, del debe y del haber. Simplemente es un valor económico. No sé si el arte da miedo a los políticos actuales, pero al menos es algo que no pueden controlar, porque no sale de un ordenador, al menos de momento. Y en ese sentido puede ser algo inquietante para los poderosos, porque la única manera de matar el arte es matarnos a todos".

"Y la única manera de mantener vivo ese arte es hacer que sea radical. En ese sentido, Dos mujeres es un libro radical. Y cuando haces algo radical, tiene un impacto. Yo creo que tenemos el deber de ser impactantes y es chulo ver que un libro radical como este guste tanto e impacte a tantos lectores", concluye Luz.

Portada de 'Dos mujeres desnudas' (Reservoir Books)