Curar a las mujeres como si fueran hombres
- La investigación médica usa como modelo el cuerpo del hombre, y luego extrapola los resultados a las mujeres.
- Solo un tercio de los ensayos clínicos cuenta con mujeres para el desarrollo de fármacos y tratamientos
¿Cuál es la primera causa de muerte natural en mujeres? A todos se nos viene a la cabeza el cáncer de mama. Pero no. Las mujeres en España mueren mayoritariamente de enfermedades cardiovasculares, es decir, infartos e ictus.
Cada 8 minutos una mujer fallece en nuestro país por infarto de miocardio. Y en los tratamientos las mujeres también nos llevamos la peor parte.
Misma enfermedad, distintos síntomas
No es nada extraño que las mujeres mayores decidan no acudir a rehabilitación cardíaca ras sufrir un infarto. Nos lo cuenta María del Mar Martínez, cardióloga en el hospital Virgen Macarena de Sevilla. “La rehabilitación cardíaca dura dos meses, tienen que venir varios días en semana por la mañana. Cada día me encuentro a muchas mujeres que me dicen que no pueden venir porque tienen que cuidar de sus nietos o hacerles la comida a sus maridos. Ellas mismas se sienten culpables si dejan de atender a sus familias por un tiempo, y en su familia tampoco se entiende”.
Sorprendentemente, añade, ellas son peores pacientes, menos disciplinadas a la hora de tomar la medicación. “Su rol, sobre todo el de las mujeres mayores, es el de cuidadoras. Así que están pendientes de que su marido se tome las pastillas, pero a la vez descuidan su propia salud”. Y no es la única brecha de género con la que se topa el personal médico.
Lola sufrió un infarto hace 10 meses. “Sentí que me ahogaba, que me faltaba la vida… como si me apretaran el cuello y no me dejaran respirar”. Pero en ningún momento, nos cuenta, le dolió el pecho. Porque los primeros síntomas de un infarto en la mujer son distintos a los del hombre: Además de asfixia, las mujeres podemos sentir fatiga, nauseas o dolor de espalda. Unos síntomas que derivan en ocasiones en diagnósticos erróneos. “Hemos entrevistado a mujeres que ya habían sufrido eventos cardiovasculares y nos han comentado que al acudir a urgencias y no presentar síntomas típicos, se les ha diagnosticado como ansiedad o ardores y luego se ha visto que era un infarto”. Nos lo cuenta Elena Blasco, enfermera, que forma parte del grupo de investigación Caramel, desarrollado aquí en España en el Hospital Virgen Macarena de Sevilla y financiado por la Unión Europea. Han reclutado a mil mujeres mayores de 40 años para investigar como inciden en ellas las enfermedades cardiovasculares.
Somos distintas y nos tratan igual ( y eso es peligroso)
‘Caramel’ es un proyecto prometedor, pero también una excepción. Las mujeres apenas tienen presencia en los ensayos clínicos, lo que impacta directamente en su salud. “Por ser mujer tienes más papeletas de que te atiendan como si fueras un hombre, y por tanto tienes más papeletas de que tu muerte no sea evitable”. Lo dice Guillermo Antiñolo, ginecólogo en el Virgen del Rocío y catedrático de Medicina. Cree que las mujeres sufrimos desventaja en los tratamientos médicos porque no se han pensado para nosotras: menos de un tercio de los ensayos clínicos cuentan con mujeres. “A ellas se las trata peor, con medicina diseñada para hombres a las que no responden o responden de otra manera… tampoco se investiga sobre su salud y envejecimiento de la misma manera que se hace con los hombres. Las mujeres envejecen y enferman de una manera completamente diferente pero los criterios médicos que se aplican son los de un varón”. El problema, nos dice, es también de concepto. Tradicionalmente, y también en la actualidad, la medicina estudia y avanza tomando como patrón el cuerpo del hombre. “Ese concepto androcéntrico no es fácil de cambiar, porque está profundamente metido en las cabezas y los corazones de todos los que hacemos medicina”.
Antiñolo impulsa desde hace años en el hospital virgen del Rocío la investigación de llamado genoma médico de la mujer... un proyecto público privado que busca respuestas sobre la incidencia de las enfermedades en mujeres... para el que aún está buscando financiación. Y un último dato: aunque ya hay más médicos mujeres que hombres, en investigación biomédica ellas siguen siendo minoría.