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César, del podcast a las tablas del teatro

  • El podcaster Iban Martín se transforma en un despistado senador que a modo de narrador relata el lado más humano del fundador del Imperio Romano
  • El montaje combina rigor histórico y toneladas de humor
César, el hombre que desafío a Roma
Javier Serrano - RTVE Extremadura

Según documentos oficiales, Julio César llegó a comandar la matanza de un millón de personas en la Galia y marcó su perfil despiadado además con demostraciones sanguinolentas como cortar las manos a los habitantes de una población gala para luego esparcir los trozos por toda la Galia. Es un dato que el historiador Iban Martín podía emplear en su podcast “Roma Aeterna” con la desnudez del dato frío. Pero en esta obra en la que lo teatral y lo histórico se fusionan, “César, el hombre que desafió a Roma”, Martín busca otra cosa. “He intentado darle el lado humano. Y no tanto la épica, aunque me encanta declamar como en Espartaco o Ben-Hur”.

Y para ello, Martín se inventa un arranque azaroso y divertido en la trama. Encarna un senador ficticio que además es biógrafo del mito romano. “Tenía que haber participado en su asesinato, en el llamado Idus de marzo, pero llego tarde. Entonces le digo, amigo mío, he aguantado tus chapas durante 20 años. No hace falta que te levantes. Te voy a contar tu vida. Pero no de memoria, solo los grandes hits”. Y todo tirando de tablillas y pergaminos.

De la seguridad doméstica del podcast, al miedo escénico

Iban Martín reconoce que este proyecto ya no va de sentarse, hablar, confundirse, retocar y continuar con el relato desde la habitación de su casa. Sí, ahora afronta el miedo escénico de cualquier monologuista. Pero quiere convertir esa inercia en una baza que transmute en cercanía e interacción con el público. “Al inicio de la obra aparezco a medio vestir y pido que, si algo sale mal, no me tiren ni fruta ni cuchillos, por favor”, afirma entre carcajadas. Esas que definen buena parte de su intervención ante nuestros micrófonos. Porque dice que, por encima de todo, su padre le aleccionó sobre aplicar el humor en cualquier momento de su vida.

No quiero aburrir al público, digo las cosas tal cual

En los 90 minutos de representación, Iban admite que lucha por asimilar el vértigo de ofrecer al espectador la historia de un mito sin caer en un lenguaje épico en exceso que le conduzca al tedio y la desconexión. Y para ello la narrativa, dice, debe ser su aliada. “En lugar de decir que su familia estaba arruinada, digo que estaba más tiesa que el cauce del Tíber en verano”. Y así, transcurre todo, entre chismorreos y giros coloquiales, “sin caer en vulgarismos y con rigor”, apostilla.

El fin, desnudar a un mito asediado por temores

El 6 de marzo en Mérida y el 19 de abril en Madrid esta obra se erige para desnudar, subraya este animoso podcaster, el lado más frágil de quien dio esplendor político, militar y cultural al por entonces emergente imperio romano. “César en realidad siempre estaba huyendo hacia adelante, perseguido por su destino. Conquistas, deudas, en la certeza de que, cuando no pudiese con ello, lo iban a perseguir y matar. Por eso se esfuerza en recordar tiempos pasados, su niñez”, explica.

Esa fragilidad la emparenta Martín con las obligaciones diarias contemporáneas. Eso, junto a la inmaculada concepción de la Roma esplendorosa, con hábitos sociales aún instaurados en la actual sociedad española, son los dos anclajes que el autor cree que van a pegar al espectador a la butaca.