El brillo del sol eléctrico y sus sombras
- La Asociación 25 de marzo propone limitar los proyectos de grandes plantas fotovoltaicas.
- Los municipios con grandes instalaciones mejoran sus infraestructuras y servicios municipales gracias a la multiplicación de ingresos por los impuestos.
El debate sobre la expansión de los grandes parques fotovoltaicos se mantiene vivo al calor de la acumulación de nuevas instalaciones en Extremadura, la comunidad autónoma con más potencia instalada de España. Dos pequeñas localidades vecinas, Torrecillas de la Tiesa y Aldeacentenera, viven de cerca los efectos del desarrollo de esta energía renovable. En sus términos municipales se ubica la mayor planta fotovoltaica de Europa, y sus presupuestos municipales se han triplicado gracias a los impuestos que deja la energía del sol.
Pero el auge de los campos de paneles también divide opiniones: ¿desarrollo industrial verde o explotación injusta del territorio?
De un lado, la Asociación 25 de marzo, cercana a Podemos e Izquierda Unida, se ha convertido en uno de los altavoces de la crítica a las grandes instalaciones solares, que considera una forma de “colonización energética” practicada desde grandes empresas ajenas a Extremadura. Su portavoz, Eugenio Romero, denuncia que la región soporta una carga excesiva: “no puede ser que la Comunidad de Madrid limite su territorio fotovoltaico al 4 %, y en Extremadura solo entre áreas de alta o muy alta prioridad ya tengamos el 15 %.”
La lluvia de ingresos en zonas rurales
En el otro extremo del debate, los alcaldes de las localidades fotovoltaicas, que ponen el acento en los ingresos municipales. El alcalde de Torrecillas de la Tiesa, Tomás Sánchez, explica su situación, a la espera de que culminen más proyectos en su término municipal: “cuando todas las plantas estén en funcionamiento, Torrecillas podrá ingresar entre un millón y medio y dos millones de euros al año por impuestos”. Sánchez apunta a la realidad del medio rural extremeño: “De algo tendremos que vivir. Tenemos sol, pues aprovechemos ese sol.”
En Torrecillas de la Tiesa opera la mayor planta fotovoltaica de Europa, con una extensión de 1.300 hectáreas, propiedad de Iberdrola. El municipio —de apenas mil habitantes— ha ampliado su residencia de mayores y ha renovado el colegio con una inversión de medio millón de euros.
A pocos kilómetros, en la localidad vecina de Aldeacentenera, la expansión de las plantas solares también ha transformado las cuentas municipales. Como Torrecillas de la Tiesa, esta localidad de 600 habitantes recibe ingresos de la mayor planta de Europa. Y, además, Naturgy está construyendo en su término municipal su mayor fotovoltaica en España. Su alcalde, Francisco Muñoz, explica que gracias a los ingresos“vamos a comprar parcelas en el polígono industrial y las naves también las vamos a construir.” Y en proyecto, explica, tenemos un pabellón deportivo.
Según detalla Muñoz, los nuevos ingresos ya han permitido levantar una residencia de mayores, prácticamente eliminar casi todos los tributos municipales y ofrecer ayudas sociales: “Tenemos guardería gratuita, ayudas de natalidad de 2.000 euros y subvenciones para la vivienda.”
A favor de la energía solar, pero con otro modelo
Desde el movimiento ecologista abogan por un modelo más equilibrado entre territorios. El portavoz de la asociación Fondenex, Paco Blanco, asegura que “sí a la energía solar, pero en terrenos donde no cause impacto ambiental, y no a las megaplantas, porque la energía sigue estando en manos de siempre.”
Extremadura, solo con sus instalaciones fotovoltaicas, produce cada año el doble de electricidad de la que la consume.