Enlaces accesibilidad
Historia

Un Pseudo-Séneca en la exposición 'Dobles Miradas: La familia Annea en Córdoba'

  • La exposición estará abierta hasta el 2 de julio en el Museo de Bellas Artes de Córdoba
  • La escultura representa los momentos antes de morir de Séneca

Por
Exposición 'Dobles Miradas: La familia Annea en Córdoba'
Exposición 'Dobles Miradas: La familia Annea en Córdoba'

En 2022, se inició el programa Dobles Miradas, donde el Museo Arqueológico y el de Bellas Artes de Córdoba ponen en relación una pieza de cada institución, otorgándole una nueva perspectiva fruto del diálogo entre ellas.

En esta exposición temporal, se relacionan una lápida y una escultura de cada museo. De esta manera, se amplía la perspectiva del patrimonio de la historia de Córdoba y pone al alcance de los ciudadanos curiosidades sobre la historia de nuestro patrimonio.

La historia de los ‘Pseudo-Sénecas’

En 1598, Fluvio Orsini, bibliotecario de Alejandro Farnesio y coleccionista de antigüedades, hace una asociación al aspecto físico de Séneca con el rostro del filósofo existente en un medallón, que no ha llegado a nuestros días. Desde entonces, su representación se ha basado erróneamente en esa figura y se ha copiado por muchos escultores durante los siglos posteriores.

Además, hay cuarenta bustos romanos que copian un original griego del periodo helenístico, del siglo III a.C., que tampoco ha llegado a nuestros días. Al final del siglo XVI, se relacionó con la figura de Séneca por las venas hinchadas del cuello, que reflejaba su suicidio. Estas se debían a que, tras no causarle ningún efecto la cicuta, pidió que le llevaran a un baño caliente, donde el vapor terminó asfixiándolo al ser asmático.

Aunque ya se sospechaba que el aspecto real de Séneca era otro, no fue hasta el siglo XIX que se encontró una doble herma del filósofo en cuestión junto a Sócrates grabada con los nombres de ambos. Este busto se encuentra actualmente en el Museo del Pérgamo en Berlín. Tardó unos años en difundirse el rostro real y es tan difícil luchar contra el mito que el nombre de ‘Pseudo-Séneca’ está muy extendido.

En la actualidad, se barajan varios personajes para el aspecto físico del ‘Pseudo-Séneca’. La versión más aceptada por los investigadores es que se trate de Hesíodo, poeta griego del siglo 8 a.C. Sin embargo, han sido tantos siglos de identificación con el filósofo cordobés que a este tipo de reproducciones se les llama ‘Pseudo-Séneca’.

Una escultura de ojos expresivos

Fue realizada para presentarse a la exposición Nacional de Bellas Artes 1895.

Mateo Inurria representó a Séneca en una escultura titulada ‘Lucio Anneo Séneca’ basándose en la apariencia de un busto aparecido en Nápoles en Herculanos, en la Villa de los Papiros en 1794. “Fue realizada para presentarse a la exposición Nacional de Bellas Artes 1895, con la que Inurria obtuvo la medalla de segunda clase”, nos explica José María Domenech, director del museo de Bellas Artes. “El ministerio de Instrucción Pública de Bellas Artes la adquirió y la depositó en este museo en 1904”.

Escultura `Lucio Anneo Séneca¿

Escultura `Lucio Anneo Séneca¿ Mateo Inurria

En la escultura de yeso, el filósofo aparece sentado con el torso desnudo mientras que una toga manto le cubre la cintura y las piernas. El rostro es de un hombre barbado de edad avanzada, cuya mirada es el principal elemento expresivo de la obra. “La verdad es que es mucho más expresiva la cara del Pseudo-Séneca que la del Séneca real”, admite el director del museo de Bellas Artes. “Encarna mucho más los valores de su filosofía estoica y de ese momento antes de morir de una persona mayor”.

Se representa al filósofo moribundo en los últimos momentos de su vida. Nerón lo había condenado al suicidio al acusarlo de haber participado en la conjura de Pisón. En la base, hay una inscripción que pone ‘Os lego el ejemplo de mi vida’ para concretar que está en el momento en el que se dirige a sus discípulos.

Una placa con inscripción funeraria

La exposición ‘Dobles Miradas: La familia Annea en Córdoba’ cuenta con piezas que testimonian la importancia de la familia del filósofo en la Córdoba romana del siglo I. La obra de Mateo Inurria se muestra junto con una placa con inscripción funeraria de tres personas.

Inscripción funeraria en la exposición `Dobles Miradas: La familia Annea en Córdoba¿

Inscripción funeraria en la exposición `Dobles Miradas: La familia Annea en Córdoba¿

Dicha inscripción data de mediados del siglo I. En la piedra caliza gris se pueden leer tres epitafios correspondientes a libertos de la familia Annea: “Lucio Annaeus, ¿hij? De Lucio, aquí yace. Séate la tierra (leve); Annaea Prima, liberta de Lucio, aquí yace. Séate la tierra leve; Paechas, de 20 años, aquí yace. Séa(le la tierra leve)”.

Se trata de un matrimonio y su hija. Las tres personas se encuentran en la misma tumba, pero no se enterraron coetáneamente. Esto podemos verlo porque en la inscripción de la hija casi no queda espacio en la parte final para la fórmula común de las inscripciones funerarias.

La madre de Séneca fue la que logró que él hiciera esa carrera política y filosófica en Roma.

El Museo Arqueológico de Córdoba ha aportado la placa, que no es conocida por el gran público, pero que ha dado mucha información al área de investigación. Finalmente se ha concluido que son libertos de la familia Annea, que es la familia de Séneca el viajo, de Helvia y de Séneca, el filósofo. Su directora, Dolores Baena, admite: “Últimamente hemos trabajado mucho el tema de la familia de Séneca, sobre todo el tema de las mujeres de la familia de Séneca y cómo Helvia, la madre de Séneca, fue la que logró que él hiciera esa carrera política y filosófica en Roma”.

Un material muy común

Como ya hemos adelantado, la placa funeraria está hecha sobre piedra caliza gris. “Los arqueólogos la llamamos caliza micrítica”, reconoce Dolores Baena. Se trata de una piedra de las canteras de Córdoba que se popularizó en la época romana. “Podemos verla en cualquier parte: En los sótanos, las entradas de las casas, en los patios…”

Toda la zona es una riquísima necrópolis romana.

De hecho, la placa aparece en 1974 en la calle Lorenzo Ferreira. Formaba parte del sócalo de una casa por la reutilización de materiales. “No está en un contexto arqueológico, pero sí sabemos que toda la zona es una riquísima necrópolis romana con restos desde principios del siglo I”, explica Baena. Los primeros restos se encontraron al excavar la antigua fábrica de La Constancia. Esa zona se ha usado de enterramientos romanos durante varios siglos, ya que también se encuentran restos del siglo IV.