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Elecciones Francia

Macron contra Le Pen: 12 días para ganar la última batalla por el Elíseo

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El candidato de República en Marcha y actual presidente de la República, Emmanuel Macron y candidata de Agrupación Nacional, Marine Le Pen
El candidato de República en Marcha, Emmanuel Macron y la candidata de Agrupación Nacional, Marine Le Pen. Joël SAGET y Eric Feferberg / AFP

La primera votación de las elecciones presidenciales francesas concedió la victoria a Emmanuel Macron, que se verá de nuevo las caras con la candidata ultraderechista Marine Le Pen el próximo 24 de abril en una segunda vuelta que, según los sondeos, estará mucho más reñida que en 2017, cuando Macron cosechó más del 66% de los votos. Esta vez, las primeras mediciones de Ipsos sitúan al actual Jefe de Estado con el 54% de los votos, frente al 46% para la candidata de Agrupación Nacional, por lo que la capacidad de ambos candidatos para movilizar a los electores que no les hayan votado puede ser decisiva.

Macron ya no es el candidato disruptivo que fue hace cinco años y llega a estas elecciones tras un mandato marcado por las protestas de los chalecos amarilos y una profunda crisis económica agravada en los últimos meses. Además, la campaña viene marcada por una moderación del discurso de la líder de Agrupación Nacional que puede perjudicar al actual presidente en su llamamiento al voto útil para frenar a una ultraderecha que ya no asusta tanto a la sociedad francesa. Macron tiene dos semanas por delante para vencer al partido de Le Pen, que se ha colado por tercera vez en la segunda ronda de unas elecciones presidenciales.

Resultados
Macron
27,8% 9.785.578 votos
24% (2017)
Le Pen
23,2% 8.136.369 votos
21,3% (2017)
Mélenchon
22% 7.714.949 votos
19,5% (2017)
Zemmour
7% 2.485.935 votos
% (2017)
Pécresse
4,8% 1.679.470 votos
20% (2017)
Hidalgo
% votos
% (2017)
Jadot
% votos
% (2017)
Poutou
% votos
% (2017)

“Esta elección de 2022 se parece mucho a la de 2017, pero con un cambio fundamental. Emmanuel Macron era un candidato disruptivo, nuevo y reformador en el 2017; ahora es un presidente saliente que tiene detrás de él un gobierno que algunos ven de manera positiva y otros de manera mucho más crítica”, expone Benoït Pellistrandi, historiador e hispanista francés en el Canal 24 Horas. “Se puede convertir en un referéndum pro o anti Macron y esto es lo que veremos en estos 15 días de campaña que nos esperan”.

Los temas económicos y sociales marcarán la campaña

Ningún tema preocupa más a la población francesa que su propia economía. En el actual contexto de incertidumbre, el 58% de los franceses considera la capacidad adquisitiva como el factor más importante a la hora de orientar su voto. Esto puede beneficiar al discurso de Le Pen, que hizo de este tema su bandera en la campaña para la primera vuelta, alejándose de otros asuntos como la inmigración o la seguridad.

Lejos de perjudicarla, la aparición del ultraderechista Éric Zemmour, ha ayudado a Le Pen a mostrarse como una opción más moderada. “Ha aprovechado para insistir en temas económicos y sociales y dejarle la inmigración y la seguridad a Zemmour. Esto en un contexto de guerra, de fuerte inflación y de subida de precios de la energía, le ha favorecido mucho”, explica a RNE Eulalia Rubio, investigadora del Instituto Jacques Delors de París.

“El debate de la segunda vuelta va a ser muy económico y muy social. La inflación ha vuelto a dispararse y la gente tiene dificultad para llegar a fin de mes”, expone Pellistrandi. El actual presidente, señala, tendrá que defender el balance de un mandato “que no es del todo brillante”. El presidente ha cosechado “unas cifras económicas bastante buenas, las empresas tienen resultados formidables, pero en el bolsillo del elector esto no se ha notado del todo. Hay un malestar social y un sentimiento de desigualdad que ha crecido durante su mandato”.

Le Pen podría, por lo tanto, llevar la voz cantante en el tema económico y social, pero verse menos favorecida en cuestiones diplomáticas y asuntos europeos. En lo referente a la Guerra en UcraniaMarine Le Pen intentó quitarle importancia en su campaña a su buena relación con el presidente ruso, Vladímir Putin, mientras que Macron ha tratado de mostrarse como hombre de Estado y ha sido el líder europeo con más visibilidad en el intento de mediación y diálogo. 

Pellistrandi plantea además otra línea de enfrentamiento entre ambos candidatos: la elección del tipo de sociedad “que queremos, una abierta y progresista o una más tradicional y conservadora”.

La cuestión de la inmigración también podría tener cabida en el debate de campaña. ”El fraude social, el coste económico de la protección de los extranjeros, podían favorecer a Le Pen salvo que Macron recoja estos temas”, expone Pellistrandi. Sin embargo, pese a que el presidente “sabe bordear bien a la izquierda y a la derecha”, tiene que conseguir que los electores de candidatos como Mélenchon quieran votar por él. “Le falta dar contenido para esa reagrupación de todos los que no quieren a la extrema derecha de Marine Le Pen”.

Además, ambos candidatos plantean propuestas muy distintas en lo que se refiere la jubilación de los franceses. Mientras que Macron lanzaba la polémica propuesta de retrasar la edad de retiro de los trabajadores a los 65 años, Marine Le Pen apuesta por todo lo contrario: adelantarlo a los 60 para aquellos que hayan empezado a cotizar entre los 17 y los 20 años y mantenerla en los 62 para los que hayan cotizado después de los 21. 

Marine Le Pen, la favorita de la clase obrera

En mitad de la crisis energética que sufre Europa Le Pen propone como “medida urgente” bajar el IVA a la energía del 20% al 5,%, centrándose sobre todo en mitigar el impacto en los hogares más humildes. Mientras tanto, pese a que en su principal mítin recordaba que su gobierno había invertido "20.000 millones de euros" para mitigar los precios del gas, Emmanuel Macron es visto como el candidato de las élites, y se situó en la primera ronda como la opción más votada entre las clases altas.

En la primera vuelta, uno de cada tres votos de la población más formada fue a parar a Macron, mientras que aquellos ciudadanos sin estudios se decantan por la candidata de Agrupación Nacional. Al igual que en las elecciones de 2017, Macron ha atraído el voto de los electores con rentas superiores a los 3.000€ al mes y de los jubilados. La clase obrera y los asalariados en general, con ingresos por debajo de los 2.000€ prefieren a Le Pen.

“Marine Le Pen se ha vendido como la candidata del ‘pouvoir d’achat’ y de las clases populares”, explica Rubio. La victoria de Le Pen, que ha obtenido los mejores resultados de su partido en una primera vuelta, se debe también “al fracaso de Macron por no saber llegar a esta franja de la población y no saberse desprender de su imagen tan reforzada de candidato de las élites, de los ricos y de los bancos”.

“Los resultados en París, donde Macron tiene un mayoría amplia, demuestran que tiene el voto de los que podríamos llamar ‘insiders’, los que están dentro de la sociedad y se encuentran cómodos, mientras que Marine Le Pen tiene el voto de los ‘outsiders’, los que se sienten marginados o en vías de marginalización”, argumenta Pellistrandi. De hecho, en un intento por captar votos en zonas más atraídas por el proyecto de Le Pen, Emmnanuel Macron ha comenzado su campaña en varias ciudades del norte muy azotadas por la desindustrialización donde la candidata de Agrupación Nacional fue la más votada el domingo.

Macron, a la conquista de la izquierda y contra la abstención

El candidato de izquierda radical, Jean-Luc Mélenchon, se situó en tercera posición con el 21,95% de los votos, a poco más de un punto de Marine Le Pen. El aspirante de La Francia Insumisa no instó directamente a sus votantes a decantarse por Macron, pero sí insistió en no darle "ni un solo voto a la señora Le Pen". Atraer a su electorado, el más numeroso si lo comparamos con el del resto de candidatos, se antoja clave para ganar.

“Creo que a partir de ahora veremos a un Macron que dará más gestos a la izquierda, que intentará convencer, y que no solo se quedará en este discurso del miedo a la ultraderecha, porque ya no funciona tanto”, expone Rubio. El actual presidente buscará, por lo tanto, un voto a favor de él y no solo en contra de Le Pen.

“La cuestión está en qué va a hacer ese 20% de votos de Mélenchon, cómo se van a distribuir, cuánto van a votar y hasta qué punto van a votar a Macron sabiendo que Mélenchon, a diferencia de Pecrésse, Hidalgo o Jadot, no ha dado una consigna de voto para Macron”, explica a RNE Federico Vacas, director de opinión y política de Ipsos Francia. Melénchon solo ha dicho que no se vote a Le Pen, lo que podría abrir la puerta a la abstención.

En la primera vuelta la abstención se situó en un 26%, cuatro puntos por encima de la cifra de 2017 y la más alta desde 2002. Pese a que la participación suele aumentar en la segunda ronda, en 2017 ocurrió a la inversa. “Probablemente veamos nuevamente una alta abstención y seguramente más elevada que en el 2017, porque una parte del electorado de izquierda radical no está dispuesto a acompañar nuevamente a Macron después de cinco años de gobierno”, argumenta Vacas.

Una baja participación podría explicarse por dos factores. Por un lado, los cinco años de gobierno de Macron dificultan a los sectores más descontentos con su gestión acudir a las urnas para apoyarlo. Por otro lado, tal y como explica Vacas, Marine Le Pen asusta menos a la sociedad francesa que hace cinco años. Su moderación del discurso y su énfasis en cuestiones económicas y sociales puede jugar en favor de la abstención y favorecer a Le Pen en una segunda vuelta.


 

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